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jueves, 28 de enero de 2010

A BREATH OF SCANDAL.


Uno de los últimos títulos en la brillante carrera del realizador nacido en Budapest Michael Curtiz, que nos muestra a una exuberante Sophia Loren caracterizada como la divertida y algo rebelde Princesa Olympia, una cortesana austriaca enclaustrada en la Viena de comienzos del siglo veinte, cuyo deseo es abandonar la aburrida vida palaciega en busca de otros horizontes más mundanos. Olympia no es un personaje que rechaza el lujo como paisaje de rutina, pero si el exceso de responsabilidades y sobre todo el matrimonio de estado, sin amor.
Loren se muestra magistral, traviesa y profundamente bella.
Su partenaire, el californiano John Gavin faculta al ingeniero de minas norteamericano Charlie Foster, un joven emprendedor que sin comerlo ni beberlo se ve envuelto en una aventura romántica que no buscaba, cuando visita en misión de trabajo la capital austriaca.
Junto a ellos, un fantástico Maurice Chevalier, encarnando al padre de la joven; el comprensivo Príncipe Philip, hombre de distendido carácter que perdona y minimiza los defectos de su disperso retoño. Isabel Jeans dibuja a la madre de Olympia, la no menos divertida Princesa Eugénie, capaz de tapar las escapadas de su hija con recursos tan convincentes como un repentino sarampión.
Buenos trabajos interpretativos también los de Angela Lansbury, envidiosa y bastante cotilla Condesa Lina, una mujer nacida para conspirar contra Olympia, más por propio interés que por otra causa y Friedrich Von Ledebur, actor polaco que ensalza la figura del Conde Sandor, una especie de inspector de protocolo encargado de mantener las formas de los cortesanos en su devenir diario.
Rodada en espectaculares paisajes austriacos, con una impecable fotografía a cargo del romano Mario Montuori, comprende también la exhibición de los palacios Belvedere y Schoenbrunn, delicia de lujo al alcance de nuestras retinas.
Comedia trazada con esmero por Curtiz que hará las delicias de todo tipo de público, y en especial a los aficionados al cine romántico.
Fantásticas las escenas en el pabellón de caza al principio del film, con Olympia embaucando plena de femeninas artimañas al inocente Foster.
Mucho sillón con tapizado capitoné y plenitud de simpatía.
Ay el amoooor...!.

A BREATH OF SCANDAL (1960). Director : Michael Curtiz. Guión : Karl Schneider, Walter Bernstein y Sidney Howard, basado en una obra teatral de Ferenc Molnár. Fotografía : Mario Montuori. Música : Alessandro Cicognini. Montaje : Howard A.Smith. Vestuario : Hoyningen Huene. Dirección artística : Hal Pereira y Gene Allen. Producción : Carlo Ponti y Marcello Girosi. Intérpretes : Sophia Loren, John Gavin, Maurice Chevalier, Isabel Jeans, Angela Lansbury, Milly Vitale, Friedrich Von Ledebur y Adrienne Gessner. 97´Color. Italia-Austria-EE.UU.
Titanus-Paramount Pictures.
Fotografía : espléndida Sophia Loren caracterizada como la traviesa Princesa Olympia.

jueves, 30 de abril de 2009

GIGI.



Colette que fue escritora tan francesa que vino al mundo en la localidad de Saint Sauveur en Puisaye, escribió "Gigi" con la idea de contar la historia de una joven parisina, que amadrinada por abuela protectora y tía adinerada, iba adoctrinándose en el arte de la fina seducción, presta para atrapar en sus redes a cualquier importante magnate con el que subir al altar. El relato, convertido en suculento musical, fue llevado al cine por los directores Vincente Minnelli y Charles Walters, que se basaron en un libreto de Alan Jay Lerner, y en la soberbia capacidad creativa escénica de Anita Loos. Frederick Loewe se ocupó de la música que adornaba la letra de las canciones, ideadas por el propio Lerner. El maestro André Previn alzó su batuta para dirigir a los músicos, mientras Conrad Salinger se encargaba de la orquestación. La unión del conjunto dió a luz una obra maestra del género romántico, erigida sobre los cimientos de la belle epoque parisina. Aunque el rol principal estaba destinado a Audrey Hepburn, que en aquellos momentos se hallaba inmersa en el rodaje de Funny Face, finalmente se optó por la jovial y cristalina presencia de Leslie Caron, actriz parisina como pocas, elección que resultó ser un gran acierto. Otros dos franceses, los galanes de diferente tramo de edad, Louis Jourdan y Maurice Chevalier, dieron vida a sobrino y tío Lachaille.
Gaston y Honoré desfilan por la trama aportando planta de elegancia caballeresca, astutos en el manejo del sexo opuesto, comprometidos con el bon vivant, reacios a sufrir los agobios del trabajo diario, dispendiosos e inmersos en las más altas costumbres sociales emparentadas con el ocio. Es una delicia observar desde nuestra butaca la variación incesante de decorados, (obra de Keogh Gleason) y los glamurosos vestidos y trajes de época diseñados por el inglés Cecil Beaton. Son también relevantes las composiciones de la actriz londinense Hermione Gingold que encarna a la abuela de la protagonista, de Isabel Jeans en el rol de tía Alicia, y de John Abbott, que construye al fiel mayordomo de Honoré Lachaille, Manuel.
La actriz húngara Eva Gabor esculpe la estridente personalidad de Liane D´Exelmans, caprichosa y empalagosa, que durante muchos fotogramas goza de la atención de Gaston, aunque termine engañándole con un monitor de patinaje sobre hielo.
Son primorosas las escenas que escenifican el ambiente del Maxim´s, en donde Honoré, anfitrión del espectador; nos habla en tono sarcástico de la grandeza del establecimiento, una de cuyas virtudes reside en el hecho de que en su interior puedes ir y venir, obrar con plena libertad, pues nadie se preocupa de lo que haces, ni de tus compañías. Mientras, la acción nos muestra a un grupo de encopetadas parejas dejando de cantar cada vez que alguien cruza la puerta de entrada, cuchicheando acto seguido a medida que los recién llegados avanzan a través del pasillo de mesas del elegante establecimiento.
Deliciosas también las clases de urbanidad femenina, que la tía Alicia ofrece a Gigi, exhibiendo al detalle el modo decoroso de servir el café, el procedimiento de elegir un buen cigarro para el acompañante masculino,(curioso detalle de época), ó la forma de entrar, salir y tomar asiento que debe presidir el comportamiento de una dama.
Majestuosa exhibición de color, siempre cambiante, con tonalidades agresivas que potencian las sensaciones ópticas. Impecable libreto musical y dulce aroma de romanticismo, que no ha perdido fuerza con el paso del tiempo.
Leslie Caron aporta a Gigi, las dosis exactas de lozanía, de inocencia, fragilidad y candor vitaminado. Pura esencia femenina. Gigi fue galardonada por la Academia de Hollywood en 1959, con nueve estatuillas, incluyendo mejor película, director, guión, música, vestuario y fotografía. También logró el David de Donatello a la mejor película extranjera.
La película merece un aplauso interminable, que surge espontaneo cuando Maurice Chevalier sonríe en la última escena, moviendo su emblemático labio inferior y lanzando un pícaro guiño de complicidad.
Quién no haya visto Gigi, no conoce París. The night they invented champagne...

GIGI (1958). Dirección : Vincente Minnelli y Charles Walters. Guión : Alan Jay Lerner, basado en una novela de Colette. Música : Frederick Loewe. Fotografía : Joseph Ruttenberg. Montaje : Adrienne Fazan. Decorados : F.Keogh Gleason. Peluquería : Sydney Guilaroff. Vestuario : Cecil Beaton. Producción : Arthur Freed. Intérpretes : Leslie Caron, Louis Jourdan, Maurice Chevalier, Hermione Gingold, Eva Gabor, Isabel Jeans, Jacques Bergerac, John Abbott y Pat Sheehan. 116´Color. EE.UU. Metro Goldwyn Mayer.

Fotografías : 1.-Leslie Caron, elegante con el vestido de noche ideado por Cecil Beaton. 2.-Gigi y Tía Alice en plenas clases de buenas maneras y glamour.