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martes, 25 de mayo de 2010

MURDER ON THE ORIENT EXPRESS.


Basada en una exitosa novela de la escritora inglesa Agatha Christie, Murder On The Orient Express recrea con bastante fidelidad uno de los crímenes más complejos de la historia de la literatura, con un reparto colosal encabezado por el actor de Manchester Albert Finney, que traza la figura peculiar del detective Hercule Poirot.
Junto a él, cuatro actrices maravillosas, Vanessa Redgrave, Jacqueline Bisset, Lauren Bacall e Ingrid Bergman. Esta última fue galardonada con el Oscar de Hollywood de 1975 en el apartado de mejor actriz de reparto, por su caracterización de Greta, la mujer misionera asustadiza que se anuncia como retrasada, aunque en realidad resulta ser más avispada de lo escenificado. Cinco nominaciones más, todas sin premio final; completan la galería de trofeos del film que dirigió Sidney Lumet con inequívoca personalidad. El mismo año la Academia británica de cine premió a la propia Bergman y al actor John Gielgud con los Bafta de mejores intérpretes secundarios.
La historia que nos trasladan las imágenes de Lumet está narrada con esmero, sin un sólo segundo para el tedio, trazada con orden y concierto, áspera en varias fases, (como cuando Poirot desarrolla los pasos del crimen dando muestras de su gran poder de intuición y su enorme capacidad de análisis) e incluso cómica en lo descriptivo, (la personalidad de Poirot se desarrolla con maravillosos golpes de efecto que rozan la comedia).
Todos y cada uno de los actores que contribuyen al éxito de Murder On The Orient Express realizan un trabajo efectista, extraordinaria Lauren Bacall construyendo a la sólida e inalterable Miss Hubbard, desequilibrado y débil McQueen (encarnado con acierto por Anthony Perkins), correoso Sean Connery (el apabullante Coronel Arbuthnot), exquisita y bella Jacqueline Bisset (Condesa Andrenyi), desenfadada y pícara Vanessa Redgrave (Mary Debenham), típico mayordomo inglés John Gielgud y malvado y circunspecto Richard Widmark (víctima de un premeditado asesinato).
Murder On The Orient Express es una película hábil, dibujada con simpleza pero con un enorme potencial interpretativo, casi teatral en algunas fases.
Sin duda, juntar en el mismo proyecto a una legión de actores tan brillantes sólo podía lograr el éxito final. Lumet detrás de la cámara demuestra tener un pulso extraordinario, conjugando suspense, glamour y equilibrio narrativo.
Eterno Albert Finney con su nocturno protector de bigote.
Muy correcta.

MURDER ON THE ORIENT EXPRESS (1974). Director : Sidney Lumet. Guión : Paul Dehn y Anthony Shaffer, basado en una novela de Agatha Christie. Música : Richard Rodney Bennett. Fotografía : Geoffrey Unsworth. Montaje : Anne V.Coates. Producción : John Brabourne y Richard B.Goodwin. Diseño de Producción y vestuario : Tony Walton. Intérpretes : Albert Finney, Martin Balsam, Lauren Bacall, Ingrid Bergman, Vanessa Redgrave, Richard Widmark, Jacqueline Bisset, Jean-Pierre Cassel, Sean Connery, Michael York, John Gielgud, Wendy Hiller, Anthony Perkins y Rachel Roberts.
128´Color. UK. EMI Films-GW Films.
Fotografía : Albert Finney caracterizado como Hercule Poirot, en una escena del film.

martes, 22 de septiembre de 2009

ERIN BROCKOVICH.


Elegir a Julia Roberts para encarnar a una mujer superviviente, infatigable luchadora en desigualdad de condiciones, hecha a sí misma afrontando una dura vida de madre solitaria, es poco menos que una osadía. Sin embargo, y pese a que el rol le quedó un poco amplio a la actriz estadounidense, la Academia de Hollywood le otorgó en 2001 el Oscar a la mejor actriz principal, decisión a mi juicio un tanto aventurada teniendo en cuenta que sus principales rivales fueron Ellen Burstyn y Joan Allen. Julia Roberts faculta en la trama a Erin Brockovich, un personaje real, y lo hace más luciendo palmito que involucrándose de verdad en el papel. La auténtica Erin aparece en el film ejerciendo de camarera en un breve aunque testimonial rol.
La película del realizador estadounidense Steven Soderbergh resulta entretenida sin llegar al nivel de otros títulos del director de Atlanta como Sex, Lies And Videotape (1989) ó The Good German (2006). En realidad la historia, basada en hechos reales, nos cuela a una heroina contemporanea, una madre sin estudios que llega a enfrentarse con una compañía de gas y electricidad, tras descubrir que esta realiza peligrosos y dañinos vertidos de cromo. Lo hace amparada por un despacho de abogados, dirigido por Ed Masry (convincente Albert Finney), donde trabaja como secretaria de bajo nivel profesional. Su auge personal le pone contra la espada y la pared y se verá obligada a elegir entre su vida personal y su trabajo.
Tal vez Soderbergh tendría que haber decorado mejor al personaje principal, que resulta demasiado estrafalario y que pese a los encantadores primeros planos de Roberts, llega a adolecer de profundidad en algunos momentos.
Cierto es que cuando termina la película uno no sabe si ha visto la historia real de una mujer fuerte, ó los contoneos edulcorados de una chica audaz.
Interesante, pero menos.

ERIN BROCKOVICH (2000). Director : Steven Soderbergh. Guión : Susannah Grant. Música : Thomas Newman. Fotografía : Edward Lachman. Montaje : Anne V.Coates. Producción : Danny DeVito, Stacey Sher y Michael Shamberg. Intérpretes : Julia Roberts, Albert Finney, Conchata Ferrell, Jack Gill, Aaron Eckhart, Marg Helgenberger y Peter Coyote. 130´Color. EE.UU. Jersey Films.
Fotografía : La Erin Brockovich cinematográfica, demasiado sexy y edulcorada para resultar real.