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martes, 18 de agosto de 2009

CONFESSIONS OF A SHOPAHOLIC.


La escritora londinense Sophie Kinsella es autora de las novelas Confessions Of A Shopaholic y Shopaholic Takes Manhattan, dos historias de cortas pretensiones literarias y muchas intenciones mercantiles, lo que no deja de resultar curioso si tenemos en cuenta que lo que se pone en cuestión es el desorbitado afan por el consumo. Tomando los dos libros como punto de partida, el realizador australiano P.J.Hogan dirige una comedia satírica con los elementos tópicos del género : chica buena conoce chico más que decente y entre ellos se establece una linea de continuidad, quebrada en una momento de la trama y reencontrada justo en el instante del desenlace final. Hogan llena la historia con personajes variopintos y conduce su automóvil cinematográfico por las autopistas del consumismo, el capitalismo de la Gran Manzana y la diferenciación preclara entre precio y valor real.
El resultado es una comedia de esas que sirven para entretener una tarde aburrida, sin demasiados alicientes, como no sea apreciar el esfuerzo interpretativo de la actriz protagonista, la pizpireta Isla Fisher.
La película de Hogan redunda en la intención tan habitual en las comedias de este tipo, de caricaturizar situaciones reales de la vida, provocando en algunos momentos al espectador, con manías y tics que se reflejan con exageración en el espejo que sujeta el realizador australiano.
Algún que otro golpe de humor original, y la sensación de que la comedia estadounidense sigue gozando de buena salud, aunque sólo sea a la hora de llenar las salas de proyección con espectadores poco exigentes, sin más pretensión que olvidar la rutina.
Isla Fisher logra la complicidad del patio de butacas, algo que su partenaire, el actor inglés Hugh Dancy; parece no lograr. Bonachón como siempre John Goodman, encarnando al padre de Rebecca Bloomwood (Fisher) y exagerada en demasía Kristin Scott Thomas dando cuenta de la ejecutiva del mundo de las pasarelas Alette Naylor.
En definitiva, un producto simple aunque a ratos divertido.

CONFESSIONS OF A SHOPAHOLIC (2009). Director : Paul John Hogan. Guión : Kayla Alpert, Tim Firth y Tracey Jackson, basado las novelas de Sophie Kinsella. Música : James Newton Howard. Montaje : William Goldenberg. Fotografía : Jo Willems. Producción : Jerry Bruckheimer. Vestuario : Patricia Field. Intérpretes : Isla Fisher, Hugh Dancy, Joan Cusack, John Lithgow, Krysten Ritter, Kristin Scott Thomas, Leslie Bibb y Julie Hagerty. 104´Color. EE.UU. Touchstone Pictures-Bruckheimer Films.
Fotografía : Rebecca Bloomwood (Isla Fisher), adicta al consumo rehabilitada a la fuerza.

martes, 21 de julio de 2009

KING ARTHUR.


Versión de la leyenda del caballeresco Arturo de Bretaña, protagonizada por el actor inglés Clive Owen, que da la talla cómo paladín épico. En esta película, dirigida con buen pulso narrativo por Antoine Fuqua, Arturo y sus caballeros, diezmados tras combatir para el Imperio Romano contra las tribus británicas del norte durante quince años, son en realidad caballeros sármatas, pueblo guerrero localizado en lo que hoy en día conocemos por Rusia. Junto a Owen, Fuqua coloca a Guinevere, la eterna Ginebra, encarnada por la siempre interesante Keira Knightley, y a un grupo de colosos luchadores de espada, arco y hacha, encabezados por Lancelot (Ioan Guffrudd) y Tristan (Mads Mikkelsen), secundados por Gawain (Joel Edgerton), Galahad (Hugh Dancy), Bors (Ray Winstone) y Dagonet (Ray Stevenson), sin olvidarnos del mago Merlin (Stephen Dillane), en la historia de Fuqua más pagano que nunca.
King Arthur está narrada con gran respeto al mito, como cuento infantil legendario, usando un vocabulario adecuado y convirtiendo a los sajones invasores en bestias salvajes sin rumbo ni humanidad.
El guión de David Franzoni introduce pequeñas perlas, desmitificando la figura del legendario rey y de su tabla redonda, y transformando a Guinevere en una mujer astuta y rápida con el arco, muy lejos de las tradicionales cursilerías principescas.
En realidad, King Arthur es una historia de guerras, de fe, de patriotismo y de sangre derramada en pos de la libertad, pero siempre tratada desde ls posición de quien a buen seguro admira los libros de caballería y las estirpes guerreras. Como repite Bors en varias escenas del film, honor, siempre honor.
Lo peor de la película : la armadura de Arturo en la batalla final, demasiado romana para resultar original. Lo mejor : el genial malvado sajón Cerdic, interpretado por el actor sueco Stellan Skarsgard.
Generosamente fotografiada por Slawomir Idziak, con exteriores irlandeses de los condados de Wicklow y Kildare. No perderse la canción que cierra la película, interpretada por Moya Brennan, una competidora aventajada de Enya.
Entretenida y construida con un esmero fuera de cualquier duda. Un buen motivo para hartarse de palomitas.

KING ARTHUR (2004). Director : Antoine Fuqua. Guión : David Franzoni. Música : Hans Zimmer. Fotografía : Slawomir Idziak. Montaje : Jamie Pearson y Conrad Buff. Producción : Jerry Bruckheimer. Vestuario : Penny Rose. Diseño de producción : Dan Weil. Intérpretes : Clive Owen, Keira Knightley, Ray Winstone, Stellan Skarsgard, Hugh Dancy, Ioan Guffrudd, Mads Mikkelsen, Joel Edgerton, Ray Stevenson, Stephen Dillane, Til Schweiger e Ivano Marescotti. 142´Color. EE.UU.-Irlanda-UK. Touchstone Pictures-Green Hills Productions-Bruckheimer Films-World 2000 Entertainment.
Fotografía : Guinevere (Knightley), entre salvaje y sensible, encarnación del misterio de la feminidad.