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viernes, 15 de abril de 2011

RETRATOS DE CINE : John Wayne & Lana Turner.


Fotografía : los actores John Wayne y Lana Turner en una imagen promocional del film "The Sea Chase", realizado en 1955 por John Farrow.

jueves, 30 de septiembre de 2010

AUTOGRAFOS DE ACTORES : LANA TURNER.


Fotografía : imagen autografiada de la actriz Lana Turner.

martes, 1 de junio de 2010

RETRATOS DE CINE : Robert Taylor & Lana Turner.

Fotografías : los actores Robert Taylor y Lana Turner en dos escenas del film "Johnny Eager", dirigido en 1941 por Mervyn LeRoy.


FUERA DE LOS PLATÓS : Lana Turner & Peter Lawford.


Fotografía : los actores Lana Turner y Peter Lawford durante una salida nocturna en Hollywood, (Junio de 1944).

miércoles, 30 de diciembre de 2009

RETRATOS DE CINE : VAN JOHNSON & LANA TURNER.


Fotografía : los actores Van Johnson y Lana Turner en un retrato promocional del film "Week End At The Waldorf", dirigido en 1945 por Robert Z.Leonard.

jueves, 3 de diciembre de 2009

FUERA DE LOS PLATÓS : LANA TURNER y TYRONE POWER.


Fotografía : Lana Turner y Tyrone Power durante una cena de gala en el Club Mocambo de Los Angeles, en los inicios de la década de los cuarenta.

viernes, 2 de octubre de 2009

THE RAINS OF RANCHIPUR.


Fallido drama romántico con virutas de cine catastrófico dirigido por Jean Negulesco y mediocre en cuanto a interpretaciones, dejando al margen a Fred MacMurray (su rol de héroe callado, Tom Ransome, es de lo poco que se salva del fracaso) y la singular actriz rusa Eugenie Leontovich , correcta en su interpretación de la Maharani de Ranchipur.
Negulesco tomó prestada la historia de la novela del escritor norteamericano Louis Bromfield y no supo estar a la altura de una película anterior, The Rains Came (Clarence Brown,1939), en la que los roles protagonistas fueron mejor desarrollados por Myrna Loy y Tyrone Power.
The Rains of Ranchipur adolece de intensidad, se muestra especialmente torpe en la fría relación que demuestran Lady Edwina Esketh (Turner) y Rama Safti (Burton) y comete el error de tildar de sorpresivas unas lluvias que suelen ser más que frecuentes en la India.
El ritmo narrativo es lento y la sucesión de escenas peca de falta de organización, adulterando el resultado final.
Negulesco ni siquiera es capaz de adornar el exotismo del paisaje con pinceladas de originalidad, provocando el sueño del espectador.
Pobre y desordenada.

THE RAINS OF RANCHIPUR (1955). Director : Jean Negulesco. Guión : Merle Miller, basado en una novela de Louis Bromfield. Música : Hugo Friedhofer. Montaje : Dorothy Spencer. Fotografía : Milton R. Krasner. Producción : Frank Ross. Vestuario : Travilla. Intérpretes : Lana Turner, Richard Burton, Fred MacMurray, Joan Caulfield, Eugenie Leontovich, Michael Rennie y Beatrice Kraft. 104´Color. EE.UU. 20th Century Fox.
Fotografía : Cartel publicitario de la película.

martes, 2 de junio de 2009

IMITATION OF LIFE.


La escritora norteamericana Fannie Hurst fue especialista en conmover los corazones femeninos, durante la primera mitad del siglo veinte. Suyos son títulos de la talla de Back Street, Sister Act ó Imitation of Life. Precisamente esta última novela fue llevada al cine por el realizador alemán Douglas Sirk, experto en melodramas. Se trata de la historia de dos mujeres, viudas y madres, diferentes entre si; que unirán sus vidas por capricho del azar y que se verán atrapadas por el juego de la vida, ese ascensor que nos hace bajar y subir dependiendo de las circunstancias. Lana Turner (Lora Meredith) a sus treinta y ocho años lucía un palmito que para sí quisieran muchas de veinte. La belleza de la actriz de Idaho se muestra con total intención a lo largo de la historia, colaborando junto a una soberbia interpretación en el brillante resultado final. Sin duda, es ella, junto a la californiana Juanita Moore (Annie Johnson), responsable de la carga dramática del film. Ambas mujeres atrapan la atención del espectador en escenas cómo la que nos muestra la muerte de Annie, con Lora a los píes de la cama.
Genial la parte del film que intenta revelarnos los problemas de una actriz en paro, Lora Meredith, cuando busca su hueco en los escenarios de Broadway.
También logrados los momentos en los que la sufrida madre, Annie Johnson, busca a su díscola hija por los antros nocturnos de la Gran Manzana. La vida en estado puro, sin duda.
Imitation of Life es un auténtico melodrama, de los que precisan de un pañuelo para secar las lágrimas vertidas, puede que con un solo punto flaco : la interpretación del galanesco John Gavin (Steve Archer) que no mantiene el pulso con la Turner al lado. Gavin, a ratos, parece perdido, como si la memorable rubia le causara demasiado respeto en las distancias cortas.
Plausibles intervenciones de las jovenes Sandra Dee (Susie Meredith) y Susan Kohner (Sarah Jane Johnson), cara y cruz de una supuesta misma moneda, espíritu cándido la primera, carácter rebelde la segunda.
Colosales escenas del funeral al final de la película, con cuatro corceles blancos recorriendo las calles de Nueva York y genial la intepretación de Trouble of the World, que durante el acto fúnebre realiza la cantante Mahalia Jackson.
Susan Kohner y Juanita Moore fueron nominadas sin premio, para el Oscar de Hollywood de 1960, a la mejor actriz de reparto.
Lacrimógena y plena de intenciones.

IMITATION OF LIFE (1959). Director : Douglas Sirk. Guión : Eleanore Griffin y Allan Scott, basado en una novela de Fannie Hurst. Música : Frank Skinner y Henry Mancini. Fotografía : Russell Metty. Montaje : Milton Carruth. Vestuario : Bill Thomas y Jean Louis. Producción : Ross Hunter. Intérpretes : Lana Turner, Juanita Moore, John Gavin, Sandra Dee, Susan Kohner, Robert Alda, Dan O´Herlihy, Karin Dicker y Troy Donahue. 125´Color. EE.UU. Universal International Pictures.
Fotografía : Madre e hija Meredith (Turner y Dee) enamoradas del mismo hombre, limando asperezas.

miércoles, 29 de abril de 2009

THE POSTMAN ALWAYS RINGS TWICE (versión 1946).


Una de las películas más ácidas del film noir es aquella que Lana Turner interpretó desde el umbral de una puerta, en aquel desvencijado domicilio conyugal junto al restaurante de carretera. Blanca y radiante cómo una novia, pero peligrosa cuál serpiente de cascabel. Tan imponente lucía la actriz de Idaho, que su partenaire masculino, John Garfield,se vió obligado a usar la lengua en uno de los tórridos besos que llenaban la acción de frenesí, (ó al menos eso cuenta la leyenda).
La novela del escritor norteamericano James Mallahan Cain, puesta en escena con brillantez por el realizador Tay Garnett, se quedaba en simple relato ocioso. Con razón decía Lana Turner, ya anciana cuando miraba hacia atrás sin ira, que el de Cora Smith era el papel de su vida. El pequeño short, la blusa con nudo por encima de la tripa y el cabello rubio recogido perfectamente en un níveo ribete, formaban un vestuario ideado con alevosía para someter y lanzar el aguijón sin miramientos. Puede que el personaje de Cora Smith, esposa infiel por el inconfesable vicio de heredar una fortuna y vivir de las rentas; utilizando en parte a un pobre hombre, empleado de su marido, sea indeterminado. No se sabe muy bien qué hilos mueven a la espléndida rubia de terciopelo. Si en el fondo termina estando enamorada de su cómplice, aunque sea levemente, ó todo se debe a una estrategia de mujer fácil en busca de eterno bienestar. El espectador llega a preguntarse si Chambers logrará quebrar el corazón de hielo que guarda Cora en su interior. La doble cara de la protagonista responde a una femme fatale, a un mujer que complica todo aquello que toca, cuya simple cercanía es por si misma un litigio. Lana Turner realiza una interpretación magistral, llena de sal y pimienta, nula en azúcar, delirante en lo sensual y ferviente en los detalles. Matrimonio de conveniencia, y tercero en discordia dejándose llevar por las insinuaciones de una mujer fatal. Objetivo : alcanzar la gloria en forma de miles de dólares de herencia. Riesgo ilimitado. Todo sea por la más que innoble causa, llamemosle lujuria,avaricia y asesinato. Ese sería un resumen telegráfico de El Cartero siempre llama dos veces, versión Garnett.
El refulgente vestuario de Lana Turner en la película, responsabilidad de la modista cinematográfica Irene, era en su mayor parte blanco inmaculado, dando más luz a la impactante actriz y por otro lado disfrazando a la maldad de algún modo, para mantener al espectador en el trance de interés hacia la trama. Cora Smith era blanca por fuera y negra por dentro. Doble cara explícita.
Sintiéndolo por el escritor James M. Cain, cuya novela tuve la oportunidad de leer con veinte años recién cumplidos, la película de Garnett forma parte de esa breve colección de films que superan sin discusión el relato literario en el que están basadas. Mérito de los guionistas Niven Busch y Harry Ruskin y de la impecable puesta en escena del director californiano. El cartero no siempre llama dos veces. Lo hizo una, y fue en 1946. There is a tavern in the town.
Obra maestra.

THE POSTMAN ALWAYS RINGS TWICE (1946). Director: Tay Garnett. Guión : Niven Busch y Harry Ruskin, basado en una novela de James M. Cain. Fotografía : Sidney Wagner. Música : George Bassman-Eric Zeisl. Montaje : George White. Dirección artística : Cedric Gibbons-Randall Duell. Vestuario : Irene. Intérpretes : Lana Turner, John Garfield, Cecil Kellaway, Hume Cronyn, Leon Ames y Audrey Totter. 113´Blanco y Negro. Metro Goldwyn Mayer.
Fotografía : Cora Smith nos provoca. Lana Turner, también.