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jueves, 24 de mayo de 2012

RETRATOS DE CINE : ROBERT REDFORD.


Fotografía : el actor Robert Redford en un retrato promocional del film "Jeremiah Johnson", realizado por Sydney Pollack en 1972.

martes, 1 de febrero de 2011

RETRATOS DE CINE : Will Geer.


Fotografía : el actor Will Geer, encarnando a Bear Claw, en un retrato promocional del film "Jeremiah Johnson", dirigido en 1972 por Sydney Pollack.

miércoles, 27 de octubre de 2010

RETRATOS DE CINE : Al Pacino & Marthe Keller.


Fotografía : los actores Al Pacino y Marthe Keller en una imagen promocional del film "Bobby Deerfield", realizado en 1977 por Sydney Pollack.

martes, 18 de mayo de 2010

RETRATOS DE CINE : ANNE BANCROFT.

Fotografías : Anne Bancroft en dos imágenes promocionales del film "The Slender Thread", dirigido en 1965 por Sydney Pollack. En la segunda fotografía junto al actor Steven Hill.


miércoles, 10 de marzo de 2010

THE READER.


El personaje de Hanna Schmitz le valió el Oscar de Hollywood en la categoría de mejor actriz principal y el premio Bafta en idéntica categoría a la inglesa Kate Winslet, que creó un carácter magnífico, lleno de intenciones y carga dramática. The Reader es una excelente novela del escritor alemán Bernhard Schlink, que fue llevada al cine por el director británico Stephen Daldry, realizador que logró un cuadro pleno de interés, lleno de estética, en donde la crudeza de la extraña relación entre la protagonista, (sensacional Kate Winslet) y el joven Michael Berg (buen trabajo del actor germano David Kross) se convierte en un eje motor que lleva directamente al desenlace. La grandeza de The Reader pasa por un peculiar desarrollo de la esencia humana, consiguiendo Daldry una profunda inmersión en los personajes que describe, llenando la acción de cierta sensibilidad, que además se mezcla con la polémica en torno al pasado de las personas, a sus motivaciones para practicar la obediencia debida y a la condición natural del bien y el mal.
En realidad el personaje de Hanna Schmitz es pasivo frente al mal, colabora con él por simple obligación y acatamiento, siguiendo el deber como norte cardinal, sin preguntarse siquiera por las consecuencias de sus acciones. Schmitz no es fanática en un mundo de radicalidad, es sólamente una fiel cumplidora de las normas establecidas, sin discutir sobre dignidad ó indignidad.
El Berg adulto vive del recuerdo y presto a agradecer a Schmitz su interesado intercambio de prebendas, comienza un concentrado ejercicio de bondad hacia la presa, la cuál en un pasado le sirvió como compañera sexual y amiga en la lectura, sin duda sin conocer entonces las motivaciones exactas de la mujer.
The Reader critica los fanatismos, y ensalza la libertad. Huye de los prejuicios y critica la adopción de generalismos justicieros, reivindicando el análisis personal de cada sujeto, como paso previo a una condena.
Hay instantes de gran crudeza, pero también una trastienda romántica que Daldry potencia en su justa medida, sin resultar en exceso dulzón.
Elementos como la pérdida de la inocencia, el valor de la lectura, la fidelidad y la amistad, el primer amor ó la rebeldía, gozan de un espacio en The Reader, una película más que digna, cuya riqueza cinematográfica es más que evidente. Soberbia fotografía a cargo de Chris Menges y Roger Deakins, y un esforzado y plástico diseño de producción responsabilidad de la germana Brigitte Broch, terminan de dar al producto una merecida consideración de gran película.
Rodada en Alemania y Polonia.
Magnífica.

THE READER (2008). Director : Stephen Daldry. Guión : David Hare, basado en una novela de Bernhard Schlink. Fotografía : Roger Deakins y Chris Menges. Música : Nico Muhly. Montaje : Claire Simpson. Diseño de producción : Brigitte Broch. Producción : Donna Gigliotti, Anthony Minghella, Sydney Pollack y Redmond Morris. Intérpretes : Kate Winslet, David Kross, Jeanette Hain, Ralph Fiennes, Kirsten Block y Volker Bruch. 124´Color. Alemania-EE.UU. DFFF-Mirage Enterprises-The Weinstein Company-FFA-MDM-Neunte Babelsberg Film.
Fotografía : Hanna (Winslet) y Michael (Kross), una pareja circunstancial atrapada durante la eternidad.

jueves, 22 de octubre de 2009

EYES WIDE SHUT.






El escritor vienés Arthur Schnitzler y su novela Traumnovelle pusieron al alcance del cineasta Stanley Kubrick la redacción, compartida con Frederic Raphael; del guión de su obra póstuma "Eyes Wide Shut", estrenada en 1999.
La pieza, que gana en reconocimiento según pasan los años, tuvo un lanzamiento comercial desviado, basado únicamente en vender al público el atractivo de ver juntos a Tom Cruise y Nicole Kidman, que además de ser por aquel entonces pareja en la vida real, compartían lecho conyugal en la historia.
Kubrick, que falleció sin poder ver el estreno de su película, nos envuelve en un corsé delirante, una especie de pesadilla pecaminosa que suma infidelidad conyugal y fantasías sexuales irrealizables. La fiesta que abre la trama, a la que acude el matrimonio Harford (Kidman y Cruise); plantea ante los ojos del espectador la extraña relación de la pareja protagonista, sometidos a un "quiero pero no puedo" en el apartado de aventuras extra maritales, como si pudieramos escuchar la voz, en off; de la conciencia de cada uno de ellos. El baile de Alice Harford con el galante Sandor Szavost (genial interpretación del actor bonaerense Sky Dumont), es uno de los puntales del film, máxime cuando el endomingado bailarín intenta seducir a la joven, deslizando por el pabellón auditivo de esta una frase que marca el devenir de la historia, y en base al que se pretende vestir el engaño como una necesidad perentoria e innata en cualquier matrimonio.
La gran selección musical, con piezas de Mozart, Liszt ó Ligeti, se ajusta ceñida a la historia, manteniendo el nivel de tensión y amargura de un modo más que acertado. En este sentido merece un capítulo especial la inclusión del "Rex Tremendae" del Réquiem que Mozart compuso, y el "Wien, Du Stadt Meiner Traume", de Rudolph Sieczynski.
Puede, sin embargo; que la pieza que más se identifica con Eyes Wide Shut sea la "Jazz Suite, Waltz 2" de Dmitri Shostakovich, popularizada en parte por el film de Kubrick.
La simbología y evocaciones cinéfilas tienen un rol destacado en Eyes Wide Shut. Los geniales secundarios abundan a lo largo del film, en composiciones hilarantes (cómo la del actor escocés Alan Cumming recreando a una afeminado recepcionista de hotel de tercera), ácidas (genial Rade Serbedzija incorporando a Milich, el propietario de la tienda de disfraces), sugerentes (impecable Leelee Sobieski en el rol de adolescente desinhibida) ó repletas de ternura (Vinessa Shaw encarnando a la prostituta Domino).
La composición realizada que muestra los entresijos de una orgía de alto nivel, es un dechado de glamour. Las máscaras venecianas, las capas negras y el sentido casi coreográfico en las escenas de sexo engarzan con unos fastuosos decorados, atrapando no sólo al alucinado médico protagonista.
La estética del desnudo, simbolizado a través de modelos con vocación de actriz, (Julienne Davis,Stewart Thorndicke ó Georgina Finch) recuerda por momentos al estilo fotográfico de creadores contemporáneos como Helmut Newton.
El argumento nos muestra a Bill Hardford (Cruise), un galeno con clientes de alto nivel social, cuya esposa Alice (Kidman) confiesa haber tenido fantasías sexuales con otros hombres. La cruda verdad ofusca al médico, que se ve inmerso en una cadena de experiencias sexuales inacabadas, alcanzando la cresta de la ola cuando escuchando las alabanzas que Nick Nightingale (Todd Field), un amigo pianista; hace de unas extrañas fiestas secretas a las que acude para interpretar piezas de música con los ojos vendados, decide infiltrarse en una de ellas. Sus ojos descubren un universo oculto, paralelo a la rutina diaria, en el que toman parte personajes de gran relevancia en la vida pública. A pesar de ser descubierto y expulsado de la orgía, Harford sigue investigando, quebrado por la curiosidad; máxime cuando descubre que tras las máscaras se esconde en realidad una secta que hace del sexo y la desinhibición su modus operandi. Sólo el consejo de su amigo, partícipe habitual en las disipaciones de salón, Victor Ziegler (Sydney Pollack) y un amargo ejercicio de sinceridad conyugal, evitan un más que seguro trágico desenlace.
Eyes Wide Shut es una película introspectiva. Kubrick sacude la manta de la figura del matrimonio convencional, criticando la falta de confianza en lo que a deseo se refiere. Para ello utiliza un arsenal creativo, recurriendo al morbo de la tentación, el atractivo inicial del pecado; llenando los fotogramas de apariencias y buceando en un profundo sentido de culpa que sobresale del personaje protagonista.
Intensa, profunda; Eyes Wide Shut riñe con la hipocresía y la verdad silente.
El último gran suspiro del maestro Kubrick.

EYES WIDE SHUT (1999). Director : Stanley Kubrick. Guión : Frederic Raphael y Stanley Kubrick, basado en una novela de Arthur Schnitzler. Música : Jocelyn Pook. Fotografía : Larry Smith. Montaje : Nigel Galt. Vestuario : Marit Allen. Producción : Stanley Kubrick y Brian W.Cook. Intérpretes : Nicole Kidman, Tom Cruise, Madison Eginton, Sydney Pollack, Alan Cumming, Leelee Sobieski, Leslie Lowe, Todd Field, Sky Dumont, Julienne Davis, Rade Serbedzija y Vinessa Shaw. 159´Color. EE.UU.-UK. Hobby Films-Pole Star-Stanley Kubrick Productions-Warner Bros Pictures.
Fotografías : Nicole Kidman y Tom Cruise, en varias escenas de la película.