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martes, 25 de octubre de 2011

RETRATOS DE CINE : Virginia Mayo & Burt Lancaster.


Fotografía : Virginia Mayo y Burt Lancaster en una escena del film "South Sea Woman", realizado por Arthur Lubin en 1953.

domingo, 5 de septiembre de 2010

RETRATOS DE CINE : Ava Gardner & Burt Lancaster.


Fotografía : los actores Ava Gardner y Burt Lancaster en una escena del film "The Killers", realizado en 1946 por Robert Siodmak.

martes, 18 de mayo de 2010

FUERA DE LOS PLATÓS : BURT LANCASTER.


Fotografía : El actor Burt Lancaster durante una visita a The Union Settlement House de Harlem, (Nueva York, 14 de Julio de 1947).

lunes, 17 de mayo de 2010

RETRATOS DE CINE : BURT LANCASTER.


Fotografía : el actor Burt Lancaster caracterizado como Bill Dolworth en una escena del western "The Professionals", dirigido por Richard Brooks en 1966.

miércoles, 21 de abril de 2010

SORRY, WRONG NUMBER.


Película basada en un serial radiofónico ideado por la newyorkina Lucille Fletcher, en la que se mezclan ingredientes de film noir con el thriller, dando un empaque de suspense al conjunto y mostrando la angustia de una esposa hipocondríaca que tras escuchar por teléfono una conversación cruzada ajena en principio a su interés, termina sospechando que su marido pretende matarla. La actriz Barbara Stanwyck realiza un acertado trabajo, sometida a las condiciones del guión, que la convierten en una especie de canario encerrado en una jaula de oro. Hija de un importante industrial, plagado de millones, Leona Stevenson (Stanwyck) es una mujer atormentada, casada con un hombre de nula condición social, Henry (correcto Burt Lancaster), por el que sólo siente una atracción física. Leona es una hija consentida y pretende desplegar esa característica filial a su ámbito conyugal. Poco después de contraer nupcias, Henry comenzará a discrepar en este y aquel asunto y ella se verá sometida a una preocupación crónica por su salud, como respuesta a los impulsos de autonomía de su marido.
Henry atrapado en un matrimonio que anula su personalidad en todos los aspectos, se verá envuelto en una oscura trama, punto film noir de la historia; lo que le lleva a una dramática fuga hacia delante.
Sorry, Wrong Number es un film trazado con innegable solidez en el que destaca la actuación de Stanwyck, junto a las de Lancaster y la actriz Ann Richards que encarna a la inocente aunque audaz Sally Hunt Lord, amiga del matrimonio, que tuvo una relación amorosa pasada con Henry, quebrada por la intromisión de la caprichosa Leona.
El juego del teléfono es una de las virtudes mejor aprovechadas por Litvak, que a través del auricular lanza las gotas precisas de acidez para crear una situación de tensa angustia. El equilibrio entre la atormentada personalidad de Leona Stevenson y la vibrante métrica que encierra la película se consigue sin más alicientes que un buen trabajo de dirección. Se nota el orden en el planteamiento, la brillante ejecución de los flashback y el milimetrado ejercicio de creación de escenas, con un desenlace breve pero intenso.
Barbara Stanwyck fue nominada al Oscar de Hollywood de 1949 en la categoría de actriz principal, si bien la galardonada finalmente fue la actriz Jane Wyman por Johnny Belinda (Jean Negulesco,1948).
Un destello de suspense, en el que los actores principales ponen toda la carne en el asador.
Interesante.

SORRY, WRONG NUMBER (1948). Director : Anatole Litvak. Guión : Lucille Fletcher, basado en un serial radiofónico escrito por ella misma. Musica : Franz Waxman. Fotografía : Sol Polito. Producción : Hal B.Wallis y Anatole Litvak. Dirección artística : Hans Dreier y A.Earl Hedrick. Vestuario : Edith Head. Intérpretes : Barbara Stanwyck, Burt Lancaster, Ann Richards, Wendell Corey, Ed Begley, Leif Erickson, Harold Vermilyea, William Conrad, John Bromfield y Jimmy Hunt. 89´ Blanco y Negro. EE.UU. Hal Wallis Productions.
Fotografía : cartel promocional del film.

miércoles, 20 de mayo de 2009

THE ROSE TATTOO.


Anna Magnani fue actriz de intensa capacidad dramática, sublime en los planos cortos y gesticulante cómo pocas. Su nervio interpretativo y una bella fealdad mediterránea le convirtieron en la italiana vociferante por naturaleza. Lejos de los estereotipos provocados por las anatomías de sus compatriotas contemporáneas, Magnani suplía la falta de encantos, con un amplio elenco de guiños, muecas y gestos emparentados con el espíritu femenino de la Italia profunda. Fue el escritor Tennessee Williams uno de los personajes públicos que más ensalzó a la actriz romana, realizando declaraciones que versaban sobre la salvaje belleza de Magnani.
Puede que esta admiración tenga que ver con la película The Rose Tattoo, en la que Magnani esculpió el personaje de Serafina Delle Rose, actuación que fue galardonada con el Oscar de Hollywood a la mejor actriz principal en 1956. Basada en una obra teatral del propio Williams, posteriormente representada en Broadway por Maureen Stapleton; la película se sustenta en una adaptación de Hal Kanter, y en el fortalecido libreto del propio escritor.
La historia nos presenta a Serafina Delle Rose, mujer adiestrada en las tradiciones del Sur de Italia, fiel esposa y esforzada madre, rodeada a diario de las cuatro paredes de su vivienda unifamiliar localizada en Luisiana. El esposo de Serafina, Rosario (Larry Chance) lleva una vida secreta, trabajando como camionero para una empresa frutera y dedicándose al contrabando de licor. Al mismo tiempo mantiene una relación extramarital con una elegante chica de club, Estelle Hohengarten (Virginia Grey); circunstancia esta que Serafina desconoce. La pasión ciega que la mujer siente hacia su esposo deriva en depresión cuando una noche, durante unos de los transportes clandestinos de alcohol embotellado, éste sufre un accidente mortal mientras es perseguido por una patrulla de policía. A partir de ese instante, la vida de Serafina de transforma en un oscuro pozo negro. La relación con su única hija, Rosa, (Marisa Pavan), comienza a degenerar cuando esta conoce en una fiesta colegial al marinero Jack Hunter (Ben Cooper). Tiempo después, y en plena crísis afectiva materno filial, Serafina se topa con Alvaro Mangiacavallo (Burt Lancaster),que le recuerda a su fallecido esposo, y del que se enamora, aunque se esfuerce en aparentar lo contrario. Este hecho coincide en el tiempo con el descubrimiento de la pasada infidelidad de su marido, hecho que provoca un progresivo distanciamiento del recuerdo honorable que profesaba hacia él.
Es magnífica la escena en la que Serafina, recelosa respecto a las intenciones que el joven Hunter tiene para con su hija, obliga al joven, previo interrogatorio severo; a arrodillarse ante una imágen de la Vírgen y jurar que mantendrá a salvo la inocencia de la joven Rosa. Tampoco tiene desperdicio la escena en la que Mangiacavallo, intentando atraer la atención de Serafina, se pone a torear una cabra en pleno jardín, aplastando todos los tomates de la familia Delle Rose.
El director Daniel Mann juega con el rol editado por Magnani, con esa fructífera esencia italiana de la mujer de escasa cultura, trabajadora hasta la extenuación, (Serafina regenta un encubierto negocio de modista), de extracción rural y sometida a la religión y las tradiciones. Williams idealiza en su historia la estampa del matriarcado sumiso, un referente que sitúa al varón como estandarte familiar, dejando para la profundidad del hogar el liderazgo materno.
La joven actriz Marisa Pavan, nacida en Cagliari y hermana gemela de la también actriz Pier Angeli, realiza un enorme trabajo, repleto de carácter y sensualidad. La hija de Serafina representa el cambio generacional, la ruptura comedida con las arcaícas costumbres sicilianas. Burt Lancaster, en cambio; parece exagerado, en un rol difícil de manejar, sobre todo cuando enfrente se tiene a la gran Magnani. El vals interpretativo se tranforma en rock´n´roll, dejándose llevar por las piruetas mímicas de la actriz del Latium. Y en ese aspecto, Lancaster no sabe llevar el ritmo adecuado.
Fue rodada en los Cayos de Florida y premiada con tres Oscar de Hollywood, además del concedido a la actriz protagonista; los correspondientes a mejor fotografía y mejor dirección artística. Magnani logró más galardones, entre ellos el del Círculo de Críticos Cinematográficos de Nueva York.
The Rose Tattoo debe contemplarse con la retina centrada en Anna Magnani, que realiza uno de sus más apoteósicos dibujos, fortaleciendo con su presencia el ritmo del film, conjugando penas y alegrías de un modo soberbio. Lección magistral de interpretación por parte de Magnani, en una película correcta en estructura, ritmo narrativo y fondo argumental.
Muy recomendable.

THE ROSE TATTOO (1955). Dirección : Daniel Mann. Guión : Tennessee Williams, basado en su propia obra teatral y bajo la adaptación de Hal Kanter. Música : Alex North. Fotografía : James Wong Howe. Montaje : Warren Low. Producción : Hal B.Wallis. Vestuario : Edith Head. Dirección artística : Hal Pereira y Tambi Larsen. Intérpretes : Anna Magnani, Burt Lancaster, Marisa Pavan, Ben Cooper, Virginia Grey, Jo Van Fleet, Mimi Aguglia, Larry Chance y Sandro Giglio. 117´Blanco y Negro. EE.UU. Paramount Pictures.
Fotografía : Serafina Delle Rose (Anna Magnani) busca sentido a su vida.

martes, 12 de mayo de 2009

I WALK ALONE.


La obra teatral Beggars Are Coming to Town, escrita por el norteamericano Theodore Reeves inspiró la adaptación de Robert Smith y John Bright, así como el posterior libreto de Charles Schnee, para que Byron Haskin realizará el sórdido film noir I Walk Alone, estrenado en 1948.
La historia nos relata el regreso a la vida libre de un presidiario, Frankie Madison (Burt Lancaster), tras catorce años de reclusión como reo de un delito de tráfico de licor durante la vigencia de la Ley Seca en los Estados Unidos. Dave (Wendell Corey), antiguo camarada que le ha estado visitando en la cárcel regularmente, trabaja como contable para el antiguo socio de Madison, Noll "Dink" Turner (Kirk Douglas), un individuo ruin e insolente, que sólo se preocupa por el bienestar de su negocio, un club de lujo llamado Regence. Antes de terminar entre rejas, Madison compartía con Turner otro establecimiento venido a menos y que acabó echando la persiana. Ahora el recién llegado reclama a Turner la mitad del Regence, sin que su antiguo socio acceda a ello. Entre medio se encuentra la cándida Kay Lawrence (Lizabeth Scott), una cantante de salón dotada de dulces maneras, que es utilizada por Turner para cualquier misión cuyo resultado final dependa de un hombre. Cuando Kay y Frankie se conocen descubren que tienen puntos en común, y ante la propuesta de matrimonio que Turner acaba de realizar a una altiva dama que frecuenta el club, la joven coplista decide abandonarle para seguir a Madison. El ex presidiario acude una noche al club acompañado de un grupo de gangsters, capitaneado por Nick Palestro (Marc Lawrence), con la intención de romper la baraja y obligar a Turner a cumplir su deuda. Pero Dave expone una compleja tela de araña legal, trazada con alevosas intenciones fiscales, que dificulta los deseos de su amigo. Los hombres de Palestro abandonan a Madison , y este es vapuleado por tres sicarios de Turner dirigidos por el portero del club (Mike Mazurki). Cuando Dave se entera de la agresión sufrida por Madison amenaza a Turner con sacar a la luz el libro b de contabilidad de la empresa. El dueño del Regence decide asesinar al tesorero, utilizando para ello a uno de sus subalternos. De inmediato llama a la policía y responsabiliza a Madison del crimen.
Tres aspectos destacan en esta película de Byron Haskin. Primero, la potencia interpretativa de un sugerente reparto. Lancaster y Scott demuestran un "ángel" privilegiado ante las cámaras, construyendo una pareja redonda. El pasional y terco, ella dulce y bella. Lizabeth Scott porta un semblante angelical, bañado por la inocencia, duro en los instantes dramáticos, perfecto cuando cena en el reservado con Madison (inmensos primeros planos de Haskin) y enamorado en las escenas más románticas. El blanco vestido de noche con abertura en la espalda que luce la actriz en varias secuencias del film, obra del exquisito gusto diseñador de Edith Head, es un clásico más de las noches de gala del Hollywood de los años cuarenta. Puro glamour engarzado en la estilizada anatomía de Scott. La canción Don´t Call It Love, compuesta por Allie Wrubel, que Kay interpreta melosa en dos momentos distintos de la trama; es un brillante complemento que desliza en nuestros oidos la dulce frase "un beso, un suspiro y un adiós".
Segundo, el valor de la amistad y la fidelidad, como principios básicos en un hombre que de tal se precie. Dick Turner carece de ellos por completo, mientras que Madison los enaltece.
Tercero, el escenario que crea Haskin, pleno de glamour. Los elementos básicos del género negro se entremezclan con privilegiada soltura. El bueno de oscuro pasado, el malo de presente mezquino y la joven cantante con piano de cola que se aleja del tópico de femme fatale, exhibiendo en su lugar una personalidad compasiva. Este puede ser uno de los ingredientes menos tradicionales del género, aunque la bondad de Kay Lawrence no rechina en los engranajes de la historia, y por contra la dota de sensualidad.
I Walk Alone es un película intensa, dispuesta con esmero, que seduce durante noventa y siete minutos, fascinando por la sobriedad del relato y un cierto aroma de whisky y nicotina. Ejemplo fascinante del cine negro de los años cuarenta, que mantiene firme la intensidad pese al paso del tiempo.

I WALK ALONE (1948). Dirección : Byron Haskin. Guión : Charles Schnee, basado en una adaptación de la obra teatral de Theodore Reeves, Beggars Are Coming to Town, realizada por Robert Smith y John Bright. Música : Victor Young. Fotografía : Leo Tover. Producción : Hal B. Wallis. Vestuario : Edith Head. Intérpretes : Burt Lancaster, Kirk Douglas, Lizabeth Scott, Wendell Corey, Kristine Miller, George Rigaud, Marc Lawrence, Mike Mazurki y Gino Corrado. 97´Blanco y Negro. EE.UU. Paramount Pictures.
Fotografía : Lancaster y Scott, una pareja de cine.

martes, 5 de mayo de 2009

FROM HERE TO ETERNITY.


El escritor de Illinois, James Jones, inició su carrera literaria con From Here to Eternity, novela que le galardonó con el prestigioso National Book Award. El éxito de la obra llevó a Fred Zinnemann a tomarla como referencia para una de sus más reconocidas películas, bautizada con idéntico título. La historia del sargento Milton Warden pasa ante nuestros ojos con soltura narrativa, atrapando la atención del espectador gracias en parte a la excelencia del reparto. Burt Lancaster realiza una soberbia interpretación, en la que los registros del actor se muestran sin altibajos, construyendo un rol cargado de fuerza escénica. El dibujo de Warden y la atormentada Karen Holmes (Deborah Kerr) revolcados sobre la arena de la playa hawaiana, se ha convertido en un referente erótico que enaltece el amor adúltero cuando este deviene de una previa incomprensión marital. El tabú reinante en la época logró colocar la secuencia en el olimpo del líbido transgresor. Dejando a un lado la relación del sargento y la esposa del capitán, es justo destacar el trabajo de Montgomery Clift (soldado Prewitt), junto al singular gracejo de Frank Sinatra encarnando al dicharachero Angelo Maggio. Ambos representan un aliciente adicional en la historia, consolidando el valor de la amistad cómo virtud inalienable. Eterna la escena en la que Prewitt, corneta en ristre, interpreta un marcial homenaje en memoria de su amigo. Reluce el semblante de la bella Donna Reed dando cobertura al personaje de Alma Burke, chica de club, que se enamora de Prewitt. No sería justo omitir la presencia de Ernest Borgnine, que plantea un colosal malvado, el sargento de prisiones Fatso Judson, baladrón y agresivo, que provoca la muerte de Maggio y termina cayendo en el asfalto de un callejón, víctima de la venganza justiciera de Prewitt.
Estamos ante un interesante juego dramático de personajes, entrelazados por las circunstancias, llenando Zinnemann la pantalla con el ataque japonés a Pearl Harbor, hecho histórico que no ocupa el núcleo central de la trama, quedando esta más a expensas del melodrama. De hechos los roles principales se sirven aliñados con detalles íntimos, más humanos que belicosos. Porque From Here to Eternity intenta transmitirnos, ante todo, un conjunto de caracteres, dejando los tambores de guerra en un comedido segundo plano.
No es esta una película cualquiera. Su poder de sugestión reside en el desarrollo de personalidades. Ni uno solo de los individuos que pueblan las escenas de esta historia carecen de reflexiones derivadas del conflicto en el que se ven inmersos. From Here to Eternity es una película amarga y Zinnemann no deja espacio para la vacuidad. Eso es lo que le concede una relevante potencia escénica. Eso y las grandes interpretaciones que atesora.
Obra maestra.

FROM HERE TO ETERNITY (1953). Director : Fred Zinnemann. Guión : Daniel Taradash, basado en una novela de James Jones. Música : George Duning. Fotografía : Burnett Guffey. Montaje : William Lyon. Productor : Buddy Adler. Intérpretes : Burt Lancaster, Deborah Kerr, Montgomery Clift, Frank Sinatra, Ernest Borgnine, Donna Reed, Jack Warden y Claude Akins. 118´Blanco y Negro. EE.UU. Columbia pictures.
Fotografía : Kerr y Lancaster, el fuego de la pasión.