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miércoles, 21 de abril de 2010

SORRY, WRONG NUMBER.


Película basada en un serial radiofónico ideado por la newyorkina Lucille Fletcher, en la que se mezclan ingredientes de film noir con el thriller, dando un empaque de suspense al conjunto y mostrando la angustia de una esposa hipocondríaca que tras escuchar por teléfono una conversación cruzada ajena en principio a su interés, termina sospechando que su marido pretende matarla. La actriz Barbara Stanwyck realiza un acertado trabajo, sometida a las condiciones del guión, que la convierten en una especie de canario encerrado en una jaula de oro. Hija de un importante industrial, plagado de millones, Leona Stevenson (Stanwyck) es una mujer atormentada, casada con un hombre de nula condición social, Henry (correcto Burt Lancaster), por el que sólo siente una atracción física. Leona es una hija consentida y pretende desplegar esa característica filial a su ámbito conyugal. Poco después de contraer nupcias, Henry comenzará a discrepar en este y aquel asunto y ella se verá sometida a una preocupación crónica por su salud, como respuesta a los impulsos de autonomía de su marido.
Henry atrapado en un matrimonio que anula su personalidad en todos los aspectos, se verá envuelto en una oscura trama, punto film noir de la historia; lo que le lleva a una dramática fuga hacia delante.
Sorry, Wrong Number es un film trazado con innegable solidez en el que destaca la actuación de Stanwyck, junto a las de Lancaster y la actriz Ann Richards que encarna a la inocente aunque audaz Sally Hunt Lord, amiga del matrimonio, que tuvo una relación amorosa pasada con Henry, quebrada por la intromisión de la caprichosa Leona.
El juego del teléfono es una de las virtudes mejor aprovechadas por Litvak, que a través del auricular lanza las gotas precisas de acidez para crear una situación de tensa angustia. El equilibrio entre la atormentada personalidad de Leona Stevenson y la vibrante métrica que encierra la película se consigue sin más alicientes que un buen trabajo de dirección. Se nota el orden en el planteamiento, la brillante ejecución de los flashback y el milimetrado ejercicio de creación de escenas, con un desenlace breve pero intenso.
Barbara Stanwyck fue nominada al Oscar de Hollywood de 1949 en la categoría de actriz principal, si bien la galardonada finalmente fue la actriz Jane Wyman por Johnny Belinda (Jean Negulesco,1948).
Un destello de suspense, en el que los actores principales ponen toda la carne en el asador.
Interesante.

SORRY, WRONG NUMBER (1948). Director : Anatole Litvak. Guión : Lucille Fletcher, basado en un serial radiofónico escrito por ella misma. Musica : Franz Waxman. Fotografía : Sol Polito. Producción : Hal B.Wallis y Anatole Litvak. Dirección artística : Hans Dreier y A.Earl Hedrick. Vestuario : Edith Head. Intérpretes : Barbara Stanwyck, Burt Lancaster, Ann Richards, Wendell Corey, Ed Begley, Leif Erickson, Harold Vermilyea, William Conrad, John Bromfield y Jimmy Hunt. 89´ Blanco y Negro. EE.UU. Hal Wallis Productions.
Fotografía : cartel promocional del film.

sábado, 23 de enero de 2010

THE DEVIL-DOLL.


The Devil-Doll es una obra tardía dentro de la carrera profesional del realizador norteamericano Tod Browning, maestro del llamado género fantástico y eternamente reconocido por ser el padre de la genial "Freaks"(1932).
El film, que ha pasado a la historia como uno de los títulos precursores y con más mérito dentro del apartado de los efectos especiales; tiene, sin embargo otras virtudes que sólo destacan despues de una correcta visión.
La carga de profundidad romántica de la narración es, sin lugar a dudas, una de ellas. Browning, además de director, autor de la historia en la que se basa el guión; se amparó en la novela "Burn Witch Burn", obra del escritor norteamericano Abraham Merritt, quién la publicó en 1932.
La historia se abre con la fuga de dos hombres, (Paul Lavond-Lionel Barrymore y Marcel-Henry B.Walthall) de una prisión francesa, localizada a buen seguro en una isla de ultramar. Los pasos de la huida les conducen hasta una pequeña cabaña, en donde les espera la siniestra Malita (genial interpretación de la actriz veneciana Rafaela ottiano) que con la destartalada ayuda de una disminuida joven berlinesa llamada Lachna (Grace Ford) lleva años intentando dar forma a un experimento científico, iniciado por Marcel antes de ser encarcelado; de estrafalarias consecuencias. Mediante una alteración de atomos y electrones, la pareja formada por Marcel y Malita pretende minimizar la anatomía de animales y seres humanos, convirtiéndolos en muñecos animados. Lavond, ajeno a las alteraciones físicas buscadas sin desmayo por su compañero de fuga; se verá envuelto en la trama, llevado por el resentimiento y el deseo de venganza que siente hacia tres antiguos socios banqueros, que le traicionaron mediante mentiras y que le llevaron a la cárcel por codicia.
En principio parece que los sentimientos de Lavond, aunque más cuerdos que los de Marcel y Malita, son negativos en cuanto a intenciones, la aparición en escena de su hija, la bella y sensible Lorraine (Maureen O´Sullivan), la cuál culpa a su encarcelado padre de todas las desgracias que le ha deparado la vida; hace comprender al espectador el lado más humano del protagonista, confiriéndole dentro del aspecto maléfico (el disfraz de Lavond, convertido en una anciana fabricante y vendedora de juguetes para pasar desapercibido ante los gendarmes de París) que plantea, una comprensión de venganza justificada y casi obligada.
El esfuerzo escénico del actor Lionel Barrymore es digno de aplauso, creando a un hombre maltratado por el destino, que se columpia entre el bien y el mal, venciendo finalmente el primero sobre el segundo. Browning nos hechiza con una historia humilde, pero genialmente trazada; en donde la figura del héroe solitario, del padre comprensivo aunque incomprendido, destaca sobre cualquier otra circunstancia argumental.
The Devil-Doll es algo más que un film de género fantástico. Es una película redonda, salpicada de una notable dosis de sentimentalismo y dotada de unos meritorios efectos especiales, destacando la escena en la que la pequeña muñeca animada roba primero las joyas de Madame Coulvet (Claire Du Brey) y paraliza, acto seguido; para la posteridad a su esposo Emile (Robert Greig).
Peculiares pentagramas a cargo de Franz Waxman, (una especie de "música concreta" que suma a la historia un ingrediente más de perfidia) y un bello final, repleto de sentimentalismo. Fatalismo y felicidad separados por la delgada linea roja que marca Browning.
Genial.

THE DEVIL-DOLL (1936). Director : Tod Browning. Guión : Erich Von Stroheim, Guy Endore y Garrett Fort, según una historia de Tod Browning basada en una novela de Abraham Merritt. Ayudante de diálogos : Richard Schayer. Música : Franz Waxman y Edward Ward. Fotografía : Leonard Smith. Montaje : Fredrick Y.Smith. Dirección artística : Cedric Gibbons. Intérpretes : Lionel Barrymore, Maureen O´Sullivan, Rafaela Ottiano, Frank Lawton, Robert Greig, Lucy Beaumont, Henry B.Walthall, Grace Ford, Pedro De Cordoba, Claire Du Brey y Rollo Lloyd. 78´ Blanco y Negro. EE.UU. Metro Goldwyn Mayer.
Fotografía : la actriz italiana Rafaela Ottiano, caracterizada como la atormentada Melita; en una escena de The Devil-Doll.

martes, 19 de enero de 2010

PRINCE VALIANT.


Las aventuras del Príncipe Valiente (Prince Valiant) fueron creadas, en formato de cómic por viñetas de aparición dominical en prensa; por el dibujante canadiense Hal Foster allá por el año 1937. Distribuidas por el King Features Syndicate aparecieron en más de trescientas publicaciones, siendo un referente para varias generaciones de adolescentes anglosajones.
Tomando como referente el personaje de Foster, Henry Hathaway estrenó en 1954 su versión cinematográfica de unas aventuras legendarias que se rodean de la tabla redonda de los caballeros del Rey Arturo, Camelot y la espada Excalibur.
En realidad, Prince Valiant es un mediano lienzo de aventuras, que se agarra al clavo ardiendo de los tópicos habituales del género. A saber, heredero de un trono escandinavo (regular Robert Wagner), adoptado por la corte de Arturo y más concretamente por uno de los miembros de la Tabla Redonda (Sir Gawain, encarnado por el actor Sterling Hayden) en su lucha contra los salvajes vikingos, los cuales pretenden darle caza. Un peldaño más abajo, el malvado de turno, traidor a Arturo; Sir Brack (James Mason) y la bella doncella casadera, la princesa Aleta, (resplandeciente Janet Leigh).
El duelo a espada del final, cuando Valiant y Sir Brack luchan en mitad del salón de la mesa redonda; certifica el mismo esquema de otras producciones del género, siguiendo una linea casi simétrica.
Aún siendo entretenida, no es la presente película de Hathaway lo mejor de su carrera de director, reconociendo eso sí los intentos del realizador californiano de poner un toque de comedia al producto, sobre todo con la fase del enredo de amores, cuando Sir Gawain cree, bajo fallida indicación del joven Valiant, que Aleta está enamorada de él, siendo en realidad la hermana de esta, Ilene (Debra Paget) quien siente por el caballero algo más que una profunda admiración.
Las escenas del torneo están rodadas con notable efectividad y es probable que el único fallo del film sea lo cadencioso del guión, que a ratos cabalga a lomos de un lento corcel.
Buena presencia de ilustres secundarios, tales como Victor McLaglen, que dibuja con su habitual maestría al vikingo Boltar; y Brian Aherne, disfrazado de Rey Arturo para la ocasión.
Rodada en exteriores de Escocia (castillos Duart y Eilean Donan) e Inglaterra, (castillo de Alnwick).
Típica producción para ensimismar a los más pequeños de la casa.

PRINCE VALIANT (1954). Dirección : Henry Hathaway. Guión : Dudley Nichols, basado en los personajes creados por Hal Foster. Productor : Robert L.Jacks. Música : Franz Waxman. Fotografía : Lucien Ballard. Montaje : Robert L.Simpson. Efectos especiales : Ray Kellogg. Intérpretes : James Mason, Janet Leigh, Robert Wagner, Debra Paget, Victor McLaglen, Donald Crisp, Brian Aherne, Sterling Hayden, Barry Jones y Tom Conway. 100´Color. EE.UU. 20th Century Fox.
Fotografía : imagen publicitaria del film con Robert Wagner (Valiant) y Janet Leigh (Aleta) posando acaramelados.

martes, 30 de junio de 2009

ANNE OF THE INDIES.


Anne Of The Indies tiene algo que la hace especial. La historia de una mujer pirata que en realidad existió, Anne Bonny, surcando los mares del Caribe allá por el siglo dieciocho; fue llevada al cine por el director franco americano Jacques Tourneur, con un estilo impecable, dando una impronta especial a la actriz protagonista, la bella Jean Peters, y transformándola por arte de birlibirloque en una filibustera con aires masculinos. Anne Of The Indies posee el encanto del olor a ron y salitre, pero también el descubrimiento de una heroina de antaño capaz de mantener duelos de sable y amar al mismo tiempo, circunstancia esta que durante gran parte del film, la propia pirata pretende ignorar. La aparición en escena del apuesto actor francés Louis Jourdan que interpreta a un espía al servicio de la Corona, el Capitán Pierre François LaRochelle; da un giro a lo que hasta entonces simulaba la típica historia de bucaneros. Anne Providence (Peters) muestra su flanco débil, atrapada por un pertinaz y espontáneo enamoramiento que no puede controlar y que incluso le lleva a obviar las advertencias de su amigo Blackbeard (sensacional Thomas Gómez). Se inicia entonces una fuga de la tozuda pirata, que descubrirá la verdadera identidad de su idolatrado invitado a bordo, e incluso que ya tiene esposa, la dulce y más femenina que ella Molly LaRochelle, (candida Debra Paget).
Tourneur se recrea con el rostro de Peters, mostrándonos una colección eterna de gestos de la actriz, siendo el instante más inolvidable cuando Providence se prueba el pomposo vestido amarillo, botín de un asalto, con el que deslumbra a la cámara.
Sensacional es también el trabajo del actor inglés Herbert Marshall, que cubre la identidad del Doctor Jameson, confidente de la pirata y probablemente el único con agallas para hablarle con franqueza.
El dilema que ocupa la mente de Annie, al final del film, tiene un desenlace romántico, épico y fuera del alcance del prototipo de películas del género bucanero.
Una de las grandes películas del no menos grande Jacques Tourneur.

ANNE OF THE INDIES (1951). Director : Jacques Tourneur. Guión : Philip Dunne y Arthur Caesar, basado en una historia de Herbert Ravenel Sass. Música : Franz Waxman. Fotografía : Harry Jackson. Montaje : Robert Fritch. Producción : George Jessel. Vestuario : Edward Stevenson. Dirección artística : Albert Hogsett y Lyle R.Wheeler. Intérpretes : Jean Peters, Louis Jourdan, Debra Paget, Herbert Marshall, Thomas Gómez, James Robertson Justice y Francis Pierlot. 87´Color. EE.UU. 20th Century Fox.
Fotografía : Jean Peters, caracterizada como Anne Providence, una de las actrices que mejor ha manejado la espada en la historia del cine.

martes, 26 de mayo de 2009

THE PARADINE CASE.


Es probable que The Paradine Case sea la más infravalorada de las películas que Hitchcock rodó en su etapa estadounidense. De hecho casi nadie habla de ella, cuando menciona al genial director. Lo cierto es que los previos del rodaje tuvieron bastantes complicaciones, sobre todo debido a los diferentes criterios que manejaron el productor David O.Selznick y el propio realizador inglés. Primero mantuvieron una polémica en torno al actor principal. El productor impuso a Gregory Peck, pese a que Hitchcock prefería a Laurence Olivier. Después mantuvieron las diferencias al elegir a la actriz. Greta Garbo rechazó el papel, y el director propuso a Ginger Rogers, pero Selznick, que siempre presumió de caza talentos, fijó sus ojos en la cantera europea, (en dónde había pescado años antes a Vivien Leigh para el rol de Escarlata O´Hara) y más concretamente en una joven italiana de la región de Istria (hoy en día perteneciente a Croacia) dotada de unos bellos ojos y una profunda mirada. Alida Valli, (que en los créditos del film aparece cómo "Valli" a secas, siguiendo los cánones que había marcado la Garbo al figurar siempre con su apellido artístico), que además de actriz era aristócrata; aceptó el papel y Hitchcock terminó claudicando.
Puede que The Paradine Case tenga la pega de tener abundancia de diálogos, circunstancia esta que a ratos haga perder intensidad a la trama. Es probable que no sea el prototipo exacto del cine habitual de Hitchcock. No obstante contiene uno de los mejores juicios de la historia del cine y ofrece un más que aceptable trabajo de interpretación por parte de sus actores principales y secundarios.
Anthony Keane (esforzado trabajo de Gregory Peck), un exitoso abogado de la city londinense es contratado para llevar la defensa de una enigmática viuda, Maddalena Anna Paradine (Alida Valli), acusada de envenenar a su difunto esposo, un militar retirado e invidente, que le dobla en edad. La acusada tiene la virtud de atraer a los hombres, y el abogado, aunque casado; no será una excepción. Gay, (emotiva Ann Todd), la esposa del abogado, percibe por instinto el cambio sentimental de su marido, y lejos de reprimirlo se mantendrá al acecho, apoyándole, mientras dura el proceso. Cuando Keane comienza a investigar, preparando la defensa; tropezará con una pieza que no esperaba, la del secretario del Coronel Paradine, André Latour (excelente Louis Jourdan); que parece esconder la solución al enigma planteado.
Son destacables las interpretaciones de dos grandes de la escena, Charles Coburn (que esculpe al veterano letrado Sir Simon Flaquer, consejero de Keane) y Charles Laughton (genial en su representación pícara y firme del juez Lord Thomas Horfield).
El rostro en primer plano de Alida Valli sirve de faro a la trama, marcando desde sus eternas miradas al infinito una sensación de culpa que se clava como dardo percutor en la retina del espectador.
The Paradine Case mantiene la tensión gracias en parte a las escenas del juicio, narradas sin titubeos, con un ritmo intenso y un impecable estilo, muy propio de Hitchcock. Alma Reville, esposa de Hitchcock, tuvo parte de responsabilidad en ello, gracias a su colaboración en la adaptación del libreto.
Por último destacar la nominación de Ethel Barrymore (Lady Sophie Horfield, esposa del juez) para el Oscar de Hollywood de 1948 a la mejor actriz secundaria, aunque finalmente fuera la actriz Celeste Holm la premiada.
Una buena historia, bien narrada, convincente y a mi juicio infravalorada por crítica y público.

THE PARADINE CASE (1947). Director : Alfred Hitchcock. Producción : David O.Selznick.
Música : Paul Dessau y Franz Waxman. Fotografía : Lee Garmes. Guión : Ben Hetch y David O. Selznick, basado en una novela de Robert Hichens, según una adaptación de Alma Reville y James Bridie. Vestuario : Travis Banton. Decorados : Emile Kuri y Joseph B.Platt. Intérpretes : Gregory Peck, Ann Todd, Charles Laughton, Charles Coburn, Ethel Barrymore, Louis Jourdan, Alida Valli, Leo G.Carroll, Joan Tetzel, Isobel Elsom y Patrick Aherne. 125´Blanco y Negro. EE.UU. Vanguard Films.
Fotografía : Miss Paradine, detenida. Las miradas al infinito de Alida Valli encierran el sentimiento de culpabilidad de la acusada, en The Paradine Case.