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miércoles, 19 de mayo de 2010

BUNNY LAKE IS MISSING.


Film crepuscular en la gran carrera del realizador Otto Preminger, Bunny Lake Is Missing pretende desarrollar un thriller psicológico ocultando al espectador la figura de la niña que da nombre a la película. Lo hace desde el comienzo, usando el juego de dar a entender, llevándonos a un callejón sin aparente salida en el que una madre parece trastornada y víctima a la vez del rapto de su hija pequeña, a la que durante el comienzo de la trama deja en una guardería al cuidado de la cocinera del centro. Como quiera que en ningún momento nuestras retinas vislumbran a la pequeña, Preminger juega con la realidad oculta, haciéndonos creer incluso que todo se debe a un trastorno de la protagonista, Ann (decente trabajo de la actriz norteamericana Carol Lynley), y que en realidad la niña no existe más que en su alterada imaginación. El propio policía encargado del caso, Newhouse, (impecable Laurence Olivier) sigue la misma suerte que el espectador, y armado de una envidiable serenidad va desbrozando el peculiar delito, mostrándose más como psicólogo que como astuto comisario.
El rol que construye el actor británico Noel Coward, el recalcitrante vecino Wilson; es un llamativo aliciente en el film de Preminger, dando muestras de un envidiable potencial escénico.
Tal vez sea Keir Dullea, Steven; el punto más flojo de la película, quedando su necesario toque lacerante un tanto desdibujado. La frialdad de Dullea en algunas fases de la trama es un lastre para lograr mayores cotas de realismo de las que finalmente se consiguen.
Rodada en la ciudad de Londres, Bunny Lake Is Missing recrea con éxito una estética pop, acelerada gracias a la presencia en varios momentos de la trama del grupo The Zombies, un clásico perteneciente a la música británica de los años sesenta.
Escenas como la de la tienda hospital de muñecas ó el juego de la gallina ciega que cierra la historia ofrecen un apunte de calidad indudable, que sólo un grande como Preminger puede sostener con acierto.
Claro está que el film posee un fase final un tanto descafeinada, como si se hubiese rodado con cronómetro. Y es precisamente ese detalle el único que destruye la magia que Preminger va creando desde el inicio.
En todo caso Bunny Lake Is Missing tiene detalles repletos de brillantez que deben ser tenidos en cuenta.
Cuanto menos, entretenida.

BUNNY LAKE IS MISSING (1965). Director : Otto Preminger. Guión : Penelope y John Mortimer, basado en una novela de Marryam Modell. Fotografía : Denys N.Coop. Música : Paul Glass. Producción : Otto Preminger. Intérpretes : Laurence Olivier, Carol Lynley, Noel Coward, Keir Dullea, Anna Massey, Adrienne Corri, Martita Hunt, Finlay Currie, Clive Revill y The Zombies. 107´ Blanco y Negro. UK. Wheel Productions.
Fotografía : los actores Carol Lynley y Keir Dullea en una imagen promocional del film.

viernes, 14 de mayo de 2010

THE ITALIAN JOB.


El francés Rémy Julienne pertenece a ese grupo de profesionales del cine que por regla general casi no aparecen en los créditos y cuya presencia en un film se hace notar de un modo más que evidente. El de especialista es un oficio a menudo mal remunerado, sin la fama de actores y directores; que sin embargo ha brindado impactantes momentos de gloria escénica en la historia del cine. Julienne dejó su imborrable eterna huella en The Italian Job, construyendo unas persecuciones de coches que aún a día de hoy se contemplan con admiración. The Italian Job ha pasado a la historia como uno de los grandes ejemplos de persecuciones automovilísticas de cuantos se han filmado a lo largo y ancho de la historia.
La película del realizador inglés Peter Collinson, ahijado por cierto del genial Noel Coward, (Collinson tuvo una triste infancia marcada por el abandono de sus padres en un orfelinato y rescatado en parte por Coward que solía acudir al centro a ejercer labores benéficas); traza el plan de robo de una banda de delincuentes británicos que acuden a Turín dispuestos a apoderarse de unos lingotes de oro de la empresa Fiat que son transportados por el centro de la ciudad a bordo de un furgón blindado y escoltado.
Para ello, Charlie Croker (estupendo Michael Caine), director de la banda de ladrones; diseña un plan que parece imposible de realizar y que sin embargo parece ir saliendo bien a medida que avanzan los fotogramas.
La inclusión en el reparto de Michael Caine y Noel Coward, este caracteriza con acierto al muy británico Mister Bridger; constituye una garantía de éxito para el entretenimiento.
Tampoco pasan desapercibidos los actores Michael Standing (Arthur) y Graham Payn (Keats), por cierto este último pareja en la vida real del genial Noel Coward.
The Italian Job es un film de culto en el que Inglaterra y su bandera son tratadas con un toque comediante de egolatría, siendo Italia, nada personal; la víctima propiciatoria. Algo que se explica a través de la pugna que se establece entre la banda de atracadores y la Mafia. Collinson incluye el fútbol como parte de ese litigio y dibuja con cierta gracia unos personajes caricatos, basados en divertidos estereotipos.
Eterno el descenso de Mister Bridger por la escalinata de la prisión mientras un numeroso coro de enfervorizados reos le aclaman sin desmayo.
Hablando de descensos de escaleras, queda también impresa en nuestra memoria la bajada de los tres Mini Cooper por los lustrosos peldaños en el interior del Palazzo turinés.
Una obra llena de desparpajo, que se sigue con interés desde el primer segundo de proyección.
Recomendable.

THE ITALIAN JOB (1969). Director : Peter Collinson. Guión : Troy Kennedy-Martin. Música : Quincy Jones. Fotografía : Douglas Slocombe. Montaje : John Trumper. Producción : Michael Deeley y Stanley Baker. Diseño de persecuciones automovilísticas : Rémy Julienne. Diseño de producción : Disley Jones. Intérpretes : Michael Caine, Noel Coward, Tony Beckley, Michael Standing, Benny Hill, Graham Payn, Rossano Brazzi, Margaret Blye, Irene Handl, Raf Vallone y Stanley Caine. 99´Color.UK.
Oakhurst Productions.
Fotografía : Michael Caine y Margaret Blye en una escena del film.

lunes, 18 de enero de 2010

DESIGN FOR LIVING.


Sobre una pieza del literato inglés Noel Coward, el realizador berlinés Ernst Lubitsch estrenó el 29 de Diciembre de 1933 la comedia romántica y existencial Design For Living, planteando una trama a tres bandas entre dos hombres y una mujer, cuya relación forma parte más de un imaginable laboratorio de comunicación entre seres humanos que de una comedia sin matices. Tom Chambers (Fredric March) y George Curtis (Gary Cooper) son dos amigos cuya existencia se consolida a duras penas con la creación artística, el primero autor teatral y el segundo pintor. Durante un viaje en tren, (la trama se abre en la estación de la localidad de Ribes), conocen de forma casual a una peculiar fémina, Gilda Farrell (Miriam Hopkins), de la que se enamoran de un modo entre infantil y obsesivo. Ella corresponde a ambos, por lo que la relación de camaradería entre los dos hombres empezará a sufrir una inevitable ruptura. Lubitsch intenta explorar las circunstancias de tan aparatosa relación, amparado por un guión, tal vez algo insuficiente; del newyorkino Ben Hecht.
Son jugosos los diálogos, que contribuyen a la vertiente más cómica del film; pero desarrollo y desenlace sufren de falta de consistencia.
Cooper, March y Hopkins se muestran dispuestos, construyendo unos personajes auténticos, nada artificiales; aunque en realidad sus espléndidos trabajos no sean suficiente garantía para terminar de entonar el conjunto.
Le falta a Design For Living un ingrediente de profundidad, dejando de lado una mayor exploración de la aparatosa relación humana, moviendo ficha más en la dirección comediante, que termina resultando un tanto tediosa. Tal vez un coupage al cincuenta por ciento entre humor y drama hubiera edificado mejores cimientos.
A ratos entretenida, me quedo con los primeros treinta minutos de proyección.
March y Hopkins por encima de Cooper.

DESIGN FOR LIVING (1933). Director : Ernst Lubitsch. Guión : Ben Hecht, basado en una obra de Noel Coward. Música : John Leipold. Montaje : Frances Marsh. Fotografía : Victor Milner. Producción : Ernst Lubitsch. Dirección artística : Hans Dreier. Vestuario : Travis Banton. Intérpretes : Fredric March, Miriam Hopkins, Gary Cooper, Edward Everett Horton, Isabel Jewell, Jane Darwell y Franklin Pangborn. 91´
Blanco y Negro. EE.UU. Paramount Pictures.
Fotografía : Cooper y Hopkins, en una escena del film.

jueves, 18 de junio de 2009

BLITHE SPIRIT.


El polifacético creador inglés Noel Coward ideó una pieza teatral amparada en la moda del espiritismo, corriente de instancias sensoriales que trataba de establecer vías de comunicación entre vivos y muertos. Con semejante precedente, el realizador, también inglés; David Lean, dió un paso adelante, y secundado por Ronald Neame, Anthony Havelock-Allan y el propio Coward, escribió un libreto previo al rodaje de Blithe Spirit. La película de Lean está bañada por un excelente humor británico, y cuenta con la presencia de un dinámico cuarteto, avalado por la fuerza expresiva de la actriz Margaret Rutherford que interpreta a una entusiasta médium conocida como Madame Arcati. Por su parte, Rex Harrison y Constance Cummings ponen rostro y expresión al matrimonio Condomine, abordados por la sátira presencia del espíritu de la primera esposa de él, fallecida años antes.
La actriz londinense Kay Hammond devuelve a la vida a Elvira Condomine, caracterizada para tan sugerente misión con un verde acuarelado que cubre su semblante y enfatiza las características ultramundanas del personaje.
La película, en la línea de las screwball comedies, sin ser un dechado de originalidad; consolida con fuerza la situación que crea, mostrando unos personajes hilarantes, llenos de guiños; que caminan por el metraje con notable teatralidad.
Puede que lo mejor de este film sea la simpleza con la que Lean nos traslada una ficción, que variada de enfoque causaría pánico, aunque así resuelta provoca sonoras carcajadas.
Sencillamente genial Margaret Rutherford, bulliciosa y bonachona, sólo irascible cuando Ruth Condomine (Cummings) intenta cargarle la responsabilidad de haber liberado el burlón espíritu de la primera mujer de su esposo. La secuencia en la que analiza la bola de cristal y su pertinaz atracción por el té chino en lugar del más tradicional indio (debido a que este último distorsiona sus vibraciones parapsicológicas), resultan alicientes de alto rango en una historia preñada de algazara.
Blithe Spirit va más allá del simple efecto fantasmagórico, añadiendo una oportunidad a las relaciones entre vivos y muertos que superan el habitual recurso al terror, evitando sobresaltos e incurriendo en una fértil relación escénica entre personajes.
No se trata de alarmar al espectador, sino de plantear un desafío, en dónde finalmente no habrá vencedores y vencidos, sino una refrescante comedia.
Galardonada con el Oscar de Hollywood a los mejores efectos especiales en la edición de 1947.
Más que meritoria, muy digna.

BLITHE SPIRIT (1945). Director : David Lean. Guión : Noel Coward, basado en un pieza teatral suya, con adaptación de Ronald Neame, David Lean y Anthony Havelock-Allan.
Música : Richard Addinsell. Fotografía : Ronald Neame. Montaje : Jack Harris. Producción : Noel Coward. Efectos especiales : Tom Howard. Intérpretes : Rex Harrison, Constance Cummings, Margaret Rutherford, Kay Hammond, Hugh Wakefield, Joyce Carey y Jacqueline Clarke. 96´Color. UK. Noel Coward-Cineguild-Two Cities Films.
Fotografía : Constance Cummings (Ruth) y Kay Hammond (Elvira), duelo intemporal de esposas.

miércoles, 3 de junio de 2009

EASY VIRTUE.


Noel Coward fue un dramaturgo, actor y compositor inglés, que obtuvo un Oscar de Hollywood honorífico, en la edición de 1943, por su actuación en la película In Which We Serve (Lean-Coward,1942). Su reconocida homosexualidad, además de un modo de vida entre snob y bohemio, le concedieron cierta fama de artista intelectual e inconformista. El propio título de su obra Easy Virtue (en castellano, algo así cómo "moral distraída"), da cuenta de la personalidad del autor. Fue el maestro Hitchcock, quién primero tomó la letra de la obra teatral en tres actos escrita por Coward, para dar cuerpo a su película homónima que data de 1928.
Nos llega ahora una versión contemporánea de Easy Virtue, realizada con notable desparpajo por el director australiano Stephan Elliott, con la hermosa actriz norteamericana Jessica Biel esculpiendo el papel protagonista, Larita Whittaker; el mismo que en la versión de Hitchcock representó la actriz inglesa Isabel Jeans.
La película de Elliott se mueve en el mundo de la comedia de estilo, bien descrita en ambiente de época, destilando cierto licor de esnobismo entre sus personajes y favoreciendo un desarrollo lineal con leves toques de fino humor y altas dosis de tensión generacional.
Tras varios minutos de metraje, la historia divide a sus personajes en dos universos contrapuestos : el tradicional, puritano e intolerante reflejado en Mrs.Whittaker (genial Kristin Scott Thomas) y su fantasiosa hija Marion (Katherine Parkinson), y el moderno, esnobista y contestatario manifestado por Larita (en su condición de norteamericana, perdida y rebelde dentro de lo que pretende ser una familia tradicional inglesa), Mr.Whittaker ( estupendo trabajo de Colin Firth) y Furber (pícaro el actor Kris Marshall, el mayordomo que comprende a Larita y repudia a su señora, aunque no lo manifieste más que con huidizos gestos que sólo puede ver el espectador). A nosotros nos toca decidir el lado de la balanza, aunque la dirección de la trama ayude a posicionarse sin demasiadas contemplaciones.
Easy Virtue critica la hipocresia, las fachadas que esconden lo mismo que critican, el puritanismo exacerbado y la intolerancia. El duelo entre Biel y Scott Thomas parece dirigido por la típica falta de feeling entre suegra y nuera, aunque a medida que avanza el film, se deducen con facilidad otras discrepancias tales como la profunda animadversión entre las dos mujeres, fruto de unos criterios diversos hacia la vida en familia. De hecho, Larita descubre que tras una fachada de virtud y moral, se esconden secretos de difícil digestión para conciencias puristas.
La actriz Jessica Biel construye un personaje que se gana las simpatías del público, firme, fresco y natural, capaz de ganarse al servicio de la casa sólo con chasquear los dedos.
Easy Virtue posee el encanto transgresor de Noel Coward, autor de la obra teatral que da sustento a la película, y emite un guiño de complicidad cuando Mr.Whittaker y Larita abandonan la casa con rumbo desconocido a bordo del flamante BMW descapotable. El mismo guiño que Furber, complacido con la victoria; lanza con una frase de despedida.
Muy recomendable.

EASY VIRTUE (2008). Director : Stephan Elliott. Guión : Stephan Elliott y Sheridan Jobbins, basado en la obra teatral del mismo título, escrita por Noel Coward. Música : Marius De Vries. Fotografía : Martin Kenzie. Montaje : Sue Blainey. Dirección artística : Mark Scruton. Vestuario : Charlotte Walter. Producción : Joseph Abrams, James D.Stern y Barnaby Thompson. Intérpretes : Jessica Biel, Kristin Scott Thomas, Colin Firth, Ben Barnes, Kimberley Nixon, Katherine Parkinson, Kris Marshall y Charlotte Riley. 97´Color. UK. Ealing Studios-Fragile Films-BBC Films-Odyssey Entertainment-Endgame Entertainment.
Fotografía : El glamour en manos de Larita Whittaker (Biel), al servicio de su joven y embelesado marido (Ben Barnes).