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miércoles, 21 de octubre de 2009

HAS ANYBODY SEEN MY GAL.


Has Anybody Seen My Gal es una comedia con breves retazos musicales, dirigida por Douglas Sirk en 1952, en la que se nos habla del poder del dinero, de las hipocresías sociales, de las formas amaneradas y de los Roaring Twenties de Norteamérica. De hecho el comienzo de la historia ya nos anuncia mediante cartel policromado que la película que veremos a continuación versa sobre el dinero. Gracias por avisar.
Tres factores hacen de este film una comedia dulzona, aunque real como la vida misma. Primero, la relación entre el anciano y astuto millonario Samuel Fulton (magnífico Charles Coburn) y la pizpireta niña Roberta Blaisdell (Gigi Perreau), que se asemeja a la que puedan mantener un abuelo con su nieta, todo enseñanzas, plena ternura. Segundo, el amor de Millicent Blaisdell y Dan Stebbins (Piper Laurie y Rock Hudson), franco, limpio y ajeno a cualquier influencia monetaria. Tercero, la complicidad que surge entre el anciano Fulton y el espectador, que contempla divertido las andanzas y travesuras de un hombre de aspecto malhumorado, aunque pleno de ingenio.
El argumento no puede ser más simple pero más fructífero : un anciano enfermo y millonario tras una dura vida de trabajo decide dejar sus bienes a la familia de una antigua novia que le rechazó para casarse con otro hombre de devenir más humilde. Fulton, que sigue enamorado de aquella novia, dice estarle agradecido porque aquel rechazo le sirvió para dedicar su vida al trabajo sin ataduras personales, lo cuál le convirtió en millonario. Por ello decide visitar de incógnito a la familia heredera, para asegurarse de que son gente decente y de que no dilapidarán su patrimonio. A partir de su presencia en el hogar de los Blaisdell, Fulton les pondrá a prueba usando todo su ingenio y la sabiduría que sólo otorga la edad.
Genial interpretación del actor norteamericano Charles Coburn, que enfatiza la idea del anciano venerable y tremendamente cómico. A su lado, la pareja de tortolitos, Rock Hudson (un tanto impertérrito) y Piper Laurie (dulce como un caramelo), y la actriz infantil californiana Gigi Perreau (Roberta) que ejecuta con notable prestancia su rol.
Lynn Bari potencia con su interpretación de "nueva rica" el sentido mismo de la historia, construyendo un papel más que digno. La actriz norteamericana sigue conservando en Has Anybody Seen My Gal, retazos de su marcada elegancia.
En resumen, mucha soda, tutti frutti y la moraleja como añadidura en una película con principios, digna de espectadores de todas las edades.
Por cierto, miren bien y descubrirán en una breve escena a un incipiente James Dean, en su primer papel en el mundo del largometraje.
Divertida.

HAS ANYBODY SEEN MY GAL (1952). Director : Douglas Sirk. Guión : Joseph Hoffman, basado en una historia de Eleanor H.Porter. Música : Herman Stein. Fotografía : Clifford Stine. Montaje : Russell F.Schoengarth. Vestuario : Rosemary Odell. Producción : Ted Richmond. Intérpretes : Piper Laurie, Charles Coburn, Rock Hudson, Gigi Perreau, Lynn Bari, Larry Gates, Paul Harvey y Gloria Holden. 88´Color. EE.UU.
Universal International Pictures.
Fotografía : Piper Laurie y Rock Hudson bailan en una escena del film.

martes, 26 de mayo de 2009

THE PARADINE CASE.


Es probable que The Paradine Case sea la más infravalorada de las películas que Hitchcock rodó en su etapa estadounidense. De hecho casi nadie habla de ella, cuando menciona al genial director. Lo cierto es que los previos del rodaje tuvieron bastantes complicaciones, sobre todo debido a los diferentes criterios que manejaron el productor David O.Selznick y el propio realizador inglés. Primero mantuvieron una polémica en torno al actor principal. El productor impuso a Gregory Peck, pese a que Hitchcock prefería a Laurence Olivier. Después mantuvieron las diferencias al elegir a la actriz. Greta Garbo rechazó el papel, y el director propuso a Ginger Rogers, pero Selznick, que siempre presumió de caza talentos, fijó sus ojos en la cantera europea, (en dónde había pescado años antes a Vivien Leigh para el rol de Escarlata O´Hara) y más concretamente en una joven italiana de la región de Istria (hoy en día perteneciente a Croacia) dotada de unos bellos ojos y una profunda mirada. Alida Valli, (que en los créditos del film aparece cómo "Valli" a secas, siguiendo los cánones que había marcado la Garbo al figurar siempre con su apellido artístico), que además de actriz era aristócrata; aceptó el papel y Hitchcock terminó claudicando.
Puede que The Paradine Case tenga la pega de tener abundancia de diálogos, circunstancia esta que a ratos haga perder intensidad a la trama. Es probable que no sea el prototipo exacto del cine habitual de Hitchcock. No obstante contiene uno de los mejores juicios de la historia del cine y ofrece un más que aceptable trabajo de interpretación por parte de sus actores principales y secundarios.
Anthony Keane (esforzado trabajo de Gregory Peck), un exitoso abogado de la city londinense es contratado para llevar la defensa de una enigmática viuda, Maddalena Anna Paradine (Alida Valli), acusada de envenenar a su difunto esposo, un militar retirado e invidente, que le dobla en edad. La acusada tiene la virtud de atraer a los hombres, y el abogado, aunque casado; no será una excepción. Gay, (emotiva Ann Todd), la esposa del abogado, percibe por instinto el cambio sentimental de su marido, y lejos de reprimirlo se mantendrá al acecho, apoyándole, mientras dura el proceso. Cuando Keane comienza a investigar, preparando la defensa; tropezará con una pieza que no esperaba, la del secretario del Coronel Paradine, André Latour (excelente Louis Jourdan); que parece esconder la solución al enigma planteado.
Son destacables las interpretaciones de dos grandes de la escena, Charles Coburn (que esculpe al veterano letrado Sir Simon Flaquer, consejero de Keane) y Charles Laughton (genial en su representación pícara y firme del juez Lord Thomas Horfield).
El rostro en primer plano de Alida Valli sirve de faro a la trama, marcando desde sus eternas miradas al infinito una sensación de culpa que se clava como dardo percutor en la retina del espectador.
The Paradine Case mantiene la tensión gracias en parte a las escenas del juicio, narradas sin titubeos, con un ritmo intenso y un impecable estilo, muy propio de Hitchcock. Alma Reville, esposa de Hitchcock, tuvo parte de responsabilidad en ello, gracias a su colaboración en la adaptación del libreto.
Por último destacar la nominación de Ethel Barrymore (Lady Sophie Horfield, esposa del juez) para el Oscar de Hollywood de 1948 a la mejor actriz secundaria, aunque finalmente fuera la actriz Celeste Holm la premiada.
Una buena historia, bien narrada, convincente y a mi juicio infravalorada por crítica y público.

THE PARADINE CASE (1947). Director : Alfred Hitchcock. Producción : David O.Selznick.
Música : Paul Dessau y Franz Waxman. Fotografía : Lee Garmes. Guión : Ben Hetch y David O. Selznick, basado en una novela de Robert Hichens, según una adaptación de Alma Reville y James Bridie. Vestuario : Travis Banton. Decorados : Emile Kuri y Joseph B.Platt. Intérpretes : Gregory Peck, Ann Todd, Charles Laughton, Charles Coburn, Ethel Barrymore, Louis Jourdan, Alida Valli, Leo G.Carroll, Joan Tetzel, Isobel Elsom y Patrick Aherne. 125´Blanco y Negro. EE.UU. Vanguard Films.
Fotografía : Miss Paradine, detenida. Las miradas al infinito de Alida Valli encierran el sentimiento de culpabilidad de la acusada, en The Paradine Case.