Vistas de página en el último mes

Mostrando entradas con la etiqueta Lionel Barrymore. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Lionel Barrymore. Mostrar todas las entradas

jueves, 1 de abril de 2010

CAMILLE.


Precedida en el tiempo por las actrices Alla Nazimova (Camille,Ray C.Smallwood-1921) y Norma Talmadge (Camille,Fred Niblo-1926), ambas versiones mudas del personaje de Marguerite Gautier; la actriz sueca Greta Garbo construyó bajo la dirección del realizador George Cukor, un personaje magistral, cargado de temperamento, sensibilidad y humanidad. Divertida a ratos y trágica en el desenlace, una mujer capaz de enamorar incluso en la distancia que separa el patio de butacas de la gran pantalla. La obra literaria, en la que se basa el film de Cukor, fue publicada en 1848 por el escritor francés Alejandro Dumas hijo, que se basó en una experiencia romántica propia, vivida tras conocer a Marie Duplessis, joven parisina que mantuvo distintas relaciones amorosas con reconocidos hombres de aquella sociedad, en una etapa de la historia de Francia bajo el reinado de Luis Felipe de Orléans.
El compositor italiano Giuseppe Verdi tomó el argumento de La Dame Aux Camélias de Dumas para dar forma a su maravillosa La Traviata, estrenada en La Fenice de Venecia en 1853.
La novela de Dumas se enmarca dentro del Realismo, estilo literario que abundaba en testimoniar la sociedad de la época, como contrapunto al romanticismo, usando en lugar de exagerados e imaginativos lienzos y personajes, apuntes más mundanos y vulgares.
No hay duda que la Camille de Cukor funde realismo y romanticismo, sirviéndose de ambos estilos y rociándo la trama de un aire de melancolía, pero también de drama e incluso tragedia. Por un lado, el realizador newyorkino dibuja en sus escenas las costumbres mundanas de un tramo social del alegre París de 1847. Fiestas, galas de ópera a las que se acude a fisgar con anteojos desde la distancia sin importar qué se representa e interpreta en el escenario, vestuario de ensueño, joyas y champagne, vicio descontrolado. Un cúmulo de alegres ingredientes para llenar las vidas más disolutas imaginables.
Pero por otro, Cukor asciende al trono del romanticismo, mediando una historia de amor entre un joven honesto, Armand Duval (gran trabajo del actor Robert Taylor) y una mujer de proceloso pasado amoroso, Marguerite Gautier (soberbia Greta Garbo). Entre medio de ellos, el rico aunque avinagrado Baron de Varville (notable interpretación del actor londinense Henry Daniell), que sirve a Marguerite como sostenimiento a cambio de favores, y el padre de Armand, (buena caracterización del actor norteamericano Lionel Barrymore), que en su lucha personal contra los perjuicios sociales obligará a una mujer enamorada a renunciar al cariño sincero de su joven vástago.
Son sensacionales escenas como la que muestra a Marguerite ayudando a un grupo de agricultores de la campiña francesa a recuperar un panal de abejas descarriadas, la boda de Nichette (Elizabeth Allan) ó la que abre la trama, con la protagonista a bordo de un carruaje, comprando un ramo de magnolias en pleno París.
No pasan desapercibidos los actores secundarios Rex O´Malley (Gaston), Lenore Ulric (Olympe) y Laura Hope Crews (Prudence) que rellenan el contenido con un genial celofán de alegría y contrapuntos a la protagonista.
Maravilloso despliegue de decorados y vestuario, y especialmente sugerente el vestido de gala blanco que luce la Garbo, peinada con tirabuzones, luciendo sus hombros desnudos.
Camille es una película eterna, repleta de contenido, que se contempla con admiración de principio a fin. Personalmente, la mejor de cuantas interpretó la gran actriz Greta Garbo, que fue premiada por la New York Film Critics Cicle, en 1937.
No tuvo la Garbo la misma suerte con los Oscar de Hollywood de 1938, ya que, aunque nominada en la categoría de mejor actriz, fue derrotada por Luise Rainer gracias a la interpretación de esta en "The Good Earth" (Sidney Franklin, Victor Fleming, Sam Wood y Gustav Machatý,1937).
Obra maestra incondicional.

CAMILLE (1936). Director : George Cukor. Guión : James Hilton, Zoe Akins y Frances Marion, basado en una novela de Alexandre Dumas fils. Música : Herbert Stothart. Fotografía : William H.Daniels y Karl Freund. Producción : Irving Thalberg y Bernard H.Hyman. Montaje : Margaret Booth. Dirección artística : Cedric Gibbons. Vestuario : Adrian. Decorados : Henry Grace y Jack D.Moore. Intérpretes : Greta Garbo, Robert Taylor, Lionel Barrymore, Lenore Ulric, Elizabeth Allan, Jessie Ralph, Henry Daniell, Laura Hope Crews, Rex O´Malley, John Bryan y Joan Leslie. 109´Blanco y Negro. EE.UU. Metro Goldwyn Mayer.
Fotografía : retrato promocional del film con Greta Garbo caracterizada como Marguerite Gautier.

martes, 30 de marzo de 2010

MATA HARI.


Margaretha Geertruida Zelle, conocida para la eternidad como Mata Hari, es un personaje real de gran atractivo cinematográfico. Holandesa, de madre indonesia, ocupó su vida realizando danzas exóticas con retazos de nudismo y siete velos. A la vez, ha pasado a la historia como una de las espías más audaces de cuantas desfilaron entre las feroces líneas de los conflictos bélicos.
Mata Hari es, en realidad, un personaje en el que se mezclan realidad y ficción, dando como resultado un toque de glamour sin fecha de caducidad.
La gran actriz Greta Garbo esculpió con su habitual técnica interpretativa a una Mata Hari plena, llena de encanto, muy sensual, pero ante todo profundamente humana. Su caracterización es inmensa, dejando pequeños al resto de actores miembros del reparto, incluido el siempre genial actor norteamericano Lionel Barrymore, que encargado de dar vida al militar ruso Serge Shubin, parece desfallecer al lado de la diva. La idea que pone en marcha el film del realizador parisino George Fitzmaurice trata de situar a la protagonista por encima de los hombres encorsetados en el papel de guerreros, maquinadores de una guerra infame, preocupados sólo por hundir sus garras en el enemigo. La Mata Hari de Garbo parece divertirse a costa de ellos, cómo si en el fondo asumiera que entre tanta locura, un segundo de glamour es un tesoro. Pero el talón de Aquiles de Mata Hari aparece en escena, cuando baja la guardia ante el único sentimiento que ella, aún no había descubierto : el amor puro. Y este llega a lomos del personaje que interpreta el actor mejicano Ramón Novarro, un aviador ruso de nobles sentimientos y adolescente comportamiento, Alexis Rosanoff. Mata Hari juega con él al principio, atraída por la inocencia del muchacho, pero cuando entre tanta maldad, la espía descubre la bondad, los acontecimientos cargan contra ella.
Destaca la presencia de la actriz norteamericana Karen Morley, que faculta a Carlotta, también agente alemana en un alegre París, en donde nadie puede fiarse ni de su sombra. Morley, ensombrecida por la sensualidad que desprende Garbo, muestra en varias escenas una presencia exquisita, llena de elegancia.
También merece un apunte el trabajo del actor norteamericano Lewis Stone, caracterizado como el maquiavélico Andriani, propietario de un casino y encubierto jefe de espías al servicio de Alemania.
La dirección artística de Cedric Gibbons y la soberbia colección de vestidos del gran Adrian, contribuyen de modo esplendoroso a la construcción de una gran película, que sirve de hermoso homenaje a una de las mujeres más enigmáticas y sugerentes de la historia del espionaje internacional.
Impresionantes decorados, sobre todo los que muestran el dormitorio privado de Mata Hari.
Magnífica Greta Garbo y muy recomendable película para quienes aún no hayan podido saborearla.
Glamour en estado puro.

MATA HARI (1931). Director : George Fitzmaurice. Guión : Benjamin Glazer y Leo Birinsky. Diálogos : Gilbert Emery y Doris Anderson. Fotografía : William H.Daniels. Montaje : Frank Sullivan. Vestuario : Adrian. Dirección artística : Cedric Gibbons. Producción : Irving Thalberg y George Fitzmaurice. Intérpretes : Greta Garbo, Ramón Novarro, Lionel Barrymore, Karen Morley, Lewis Stone, Alec B.Francis, C.Henry Gordon, Blanche Friderici y Edmund Breese. 89´Blanco y Negro. EE.UU. Metro Goldwyn Mayer. Fotografía : Greta Garbo, caracterizada como Mata Hari, en un retrato promocional del film.

sábado, 23 de enero de 2010

THE DEVIL-DOLL.


The Devil-Doll es una obra tardía dentro de la carrera profesional del realizador norteamericano Tod Browning, maestro del llamado género fantástico y eternamente reconocido por ser el padre de la genial "Freaks"(1932).
El film, que ha pasado a la historia como uno de los títulos precursores y con más mérito dentro del apartado de los efectos especiales; tiene, sin embargo otras virtudes que sólo destacan despues de una correcta visión.
La carga de profundidad romántica de la narración es, sin lugar a dudas, una de ellas. Browning, además de director, autor de la historia en la que se basa el guión; se amparó en la novela "Burn Witch Burn", obra del escritor norteamericano Abraham Merritt, quién la publicó en 1932.
La historia se abre con la fuga de dos hombres, (Paul Lavond-Lionel Barrymore y Marcel-Henry B.Walthall) de una prisión francesa, localizada a buen seguro en una isla de ultramar. Los pasos de la huida les conducen hasta una pequeña cabaña, en donde les espera la siniestra Malita (genial interpretación de la actriz veneciana Rafaela ottiano) que con la destartalada ayuda de una disminuida joven berlinesa llamada Lachna (Grace Ford) lleva años intentando dar forma a un experimento científico, iniciado por Marcel antes de ser encarcelado; de estrafalarias consecuencias. Mediante una alteración de atomos y electrones, la pareja formada por Marcel y Malita pretende minimizar la anatomía de animales y seres humanos, convirtiéndolos en muñecos animados. Lavond, ajeno a las alteraciones físicas buscadas sin desmayo por su compañero de fuga; se verá envuelto en la trama, llevado por el resentimiento y el deseo de venganza que siente hacia tres antiguos socios banqueros, que le traicionaron mediante mentiras y que le llevaron a la cárcel por codicia.
En principio parece que los sentimientos de Lavond, aunque más cuerdos que los de Marcel y Malita, son negativos en cuanto a intenciones, la aparición en escena de su hija, la bella y sensible Lorraine (Maureen O´Sullivan), la cuál culpa a su encarcelado padre de todas las desgracias que le ha deparado la vida; hace comprender al espectador el lado más humano del protagonista, confiriéndole dentro del aspecto maléfico (el disfraz de Lavond, convertido en una anciana fabricante y vendedora de juguetes para pasar desapercibido ante los gendarmes de París) que plantea, una comprensión de venganza justificada y casi obligada.
El esfuerzo escénico del actor Lionel Barrymore es digno de aplauso, creando a un hombre maltratado por el destino, que se columpia entre el bien y el mal, venciendo finalmente el primero sobre el segundo. Browning nos hechiza con una historia humilde, pero genialmente trazada; en donde la figura del héroe solitario, del padre comprensivo aunque incomprendido, destaca sobre cualquier otra circunstancia argumental.
The Devil-Doll es algo más que un film de género fantástico. Es una película redonda, salpicada de una notable dosis de sentimentalismo y dotada de unos meritorios efectos especiales, destacando la escena en la que la pequeña muñeca animada roba primero las joyas de Madame Coulvet (Claire Du Brey) y paraliza, acto seguido; para la posteridad a su esposo Emile (Robert Greig).
Peculiares pentagramas a cargo de Franz Waxman, (una especie de "música concreta" que suma a la historia un ingrediente más de perfidia) y un bello final, repleto de sentimentalismo. Fatalismo y felicidad separados por la delgada linea roja que marca Browning.
Genial.

THE DEVIL-DOLL (1936). Director : Tod Browning. Guión : Erich Von Stroheim, Guy Endore y Garrett Fort, según una historia de Tod Browning basada en una novela de Abraham Merritt. Ayudante de diálogos : Richard Schayer. Música : Franz Waxman y Edward Ward. Fotografía : Leonard Smith. Montaje : Fredrick Y.Smith. Dirección artística : Cedric Gibbons. Intérpretes : Lionel Barrymore, Maureen O´Sullivan, Rafaela Ottiano, Frank Lawton, Robert Greig, Lucy Beaumont, Henry B.Walthall, Grace Ford, Pedro De Cordoba, Claire Du Brey y Rollo Lloyd. 78´ Blanco y Negro. EE.UU. Metro Goldwyn Mayer.
Fotografía : la actriz italiana Rafaela Ottiano, caracterizada como la atormentada Melita; en una escena de The Devil-Doll.

lunes, 1 de junio de 2009

YOU CAN´T TAKE IT WITH YOU.


George Simon Kaufman, judio de Pittsburgh; y Moss Hart, un newyorkino de Manhattan; autores teatrales, lograron el Pulitzer con la obra You Can´t Take It With You, estrenada en Diciembre de 1936 en el Booth Theater y que aún se representa con regularidad en todo el mundo.
El éxito propuso el rodaje de una regocijante película, dirigida por el siciliano de nacimiento Frank Capra, que en clave de comedia romántica nos seduce gracias a un ejercicio de explosividad digno de elogio. Lo realmente grande de la versión cinematográfica de You Can´t Take It With You, además de un genial elenco de actores; es el dominio por parte del realizador de las escenas plagadas de actores. Una galeria de excéntricos incombustibles va pasando delante de nuestros ojos, alternando las piruetas de una bailarina de ballet vestida con ropa de casa con la desesperación de un inesperado inspector de hacienda que trata de explicar al contribuyente dónde va a parar el dinero recaudado a través de los impuestos. Por momentos las imágenes en pantalla reivindican el caos cómo ejercicio de hilaridad, explorando un universo disparatado en donde los personajes parecen muñecos salidos de un maravilloso guiñol. Sólo los enamorados, Alice Sycamore (Jean Arthur) y Tony Kirby (James Stewart) simulan guardar las formas.
Extraordinario trabajo en las interpretaciones de Lionel Barrymore (Martin Vanderhof), Mischa Auer (el profesor ruso de ballet Boris Kolenkhov), Edward Arnold (el patriarca Kirby), Donald Meek (Poppins, el fabricante de juguetes y caretas de carnaval) y Ann Miller (la estirada Señora de Kirby).
También podemos observar con deleite a un principiante Ward Bond, metido en los cueros de uno de los oficiales de policía que acude a casa de los Sycamore con el fin de arrestarles por alteración del orden público, y al inefable Harry Davenport dibujando al juez alineado en favor de la divertida familia Sycamore. En muchos tramos de la historia, los secundarios roban todo el protagonismo al dúo de enamorados, y lo hacen gracias a un ejercicio de compromiso con la risa por parte de Capra.
You Can´t Take It With You ejerce de agente transfusor de felicidad, de alegría por la vida sin más responsabilidad que vivir. Es un canto a la vida de barrio, a la familia como centro neurálgico de la sociedad, al humanismo y al espíritu ocioso. Por contra critica el afán por el dinero, el clasismo, y la rutina de una existencia dedicada al trabajo.
El abuelo Vanderhof (Barrymore) no para de darnos magistrales lecciones de cómo se debe huir del stress, provocando la cómplice carcajada en más de una ocasión. Diálogos geniales y un correoso ritmo narrativo hacen de esta película un tesoro, digno de aprecio y sin fecha de caducidad. Fue premiada con los Oscar de Hollywood al mejor director y a la mejor película, en la edición de 1939.
Maravillosa.

YOU CAN´T TAKE IT WITH YOU (1938). Dirección : Frank Capra. Guión : Robert Riskin, basado en la pieza teatral de Moss Hart y George S.Kaufman. Música : Dimitri Tiomkin. Fotografía : Joseph Walker. Montaje : Gene Havlick. Dirección artística : Stephen Goosson. Vestuario : Irene y Bernard Newman. Productor : Frank Capra. Intérpretes : Jean Arthur, James Stewart, Lionel Barrymore, Edward Arnold, Ann Miller, Mischa Auer, Harry Davenport, Spring Byington, Samuel S.Hinds, Donald Meek, Halliwell Hobbes, H.B.Warner, Lillian Yarbo y Ward Bond.
126´Blanco y Negro. EE.UU. Columbia Pictures.
Fotografía : La felicidad tiene rostro : Barrymore, Arnold, Stewart y Arthur.