Vistas de página en el último mes

Mostrando entradas con la etiqueta Dimitri Tiomkin. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Dimitri Tiomkin. Mostrar todas las entradas

jueves, 25 de febrero de 2010

SHADOW OF A DOUBT.


Uno de los títulos menos representativos en cuanto a la personalidad artística del gran Hitchcock, rodeado de una atmósfera poco identificada con la habitualidad maestría personal del realizador británico. No existen muchos momentos que contengan ingredientes del ingenio creativo tan habitual en la obra del gran cineasta londinense. De hecho, en una "cata ciega", Shadow Of A Doubt ni siquiera parecería un film de Hitchcock.
Es probable que la escena más rica en contenido sea la que muestra a la joven Charlie Newton (trabajo con altibajos de la actriz Teresa Wright) descubriendo en la penumbra de la biblioteca de la californiana localidad de Santa Rosa, los defectos insalvables de su mitificado tio Charlie Oakley. Su sombra alargada reflejada en la pared y la evidente maestría de Hitchcock lanzando su ojo de cámara desde lo alto, perdiendo a la joven en un paisaje de soledad y desconsuelo, son elementos que anuncian sin disimulo la presencia del gran realizador detrás de la claqueta.
Joseph Cotten ejercita el principal rol a examinar dentro del conjunto de la trama, el esquivo y analítico Charlie Oakley, un hombre que atraviesa el presente, huyendo del pasado y sin reparar en el futuro. Eje principal del film, Cotten faculta un personaje espléndido, que combina maldad y bondad, con un gracejo de elegancia masculina desbordante. La planta del actor norteamericano siempre fue digna de admiración.
Hitchcock no se olvida del ingrediente comediante en Shadow Of A Doubt, trazando personajes como el delirante Herbie Hawkins (magistral Hume Cronyn) cuyos diálogos nocturnos con el padre de la protagonista (buena aportación del actor Henry Travers) encierran una intención evidente de humor negro, que el genial director londinense recrea con eficacia cómica.
Falla el plano más romántico de la historia, con la pareja Teresa Wright-MacDonald Carey (en la historia Jack Graham) intentando demostrar una atracción, con escasos resultados.
Los diálogos se desarrollan con demasiados tópicos, sin proliferar la habitual destreza que suele poblar cualquier gran obra de Hitchcock.
Incluso ese déficit contribuye en gran medida a dificultar la química pretendida entre tio y sobrina, resultando el personaje de Charlie Newton un tanto empalagoso, e incluso infantil.
Shadow Of A Doubt no está situada ni entre las diez mejores películas de Hitchcock, aunque a pesar de esta consideración, debe reconocerse que su ritmo es decente y que no resulta aburrida.
Y es que incluso las peores creaciones de un genio, contienen perlas de calidad.

SHADOW OF A DOUBT (1943). Director : Alfred Hitchcock. Guión : Alma Reville, Thornton Wilder y Sally Benson. Montaje : Milton Carruth. Fotografía : Joseph A.Valentine. Música : Dimitri Tiomkin. Producción : Jack H.Skirball. Intérpretes : Joseph Cotten, Teresa Wright, Henry Travers, Hume Cronyn, MacDonald Carey, Patricia Collinge, Wallace Ford y Edna May Wonacott. 108´ Blanco y Negro. EE.UU. Skirball Productions-Universal Pictures.
Fotografía : Cotten y Wright, el despertar de la inocencia de la sobrina frente a un tio idealizado.

lunes, 25 de enero de 2010

JEOPARDY.


Film menor de John Sturges, recalcitrante en la idea de explorar los límites de una esposa y madre cuando las vidas de marido e hijo están en peligro. Aunque la primera media hora de desarrollo narrativo es brillante, plena de suspense; el hilo conductor va cayendo a partir del mismo instante en el que Helen Stilwin (acertada Barbara Stanwyck) toma los mandos del coche familiar para buscar una cuerda con la que levantar el pilote de madera que aplasta el tobillo de Doug (Barry Sullivan), su marido.
Es entonces cuando aparece en escena Lawson, un fugitivo de la justicia; interpretado con altibajos por el actor Ralph Meeker, que aunque debiera ser uno de los ejes centrales de la trama, carece del potencial necesario para hacernos sentir un mínimo de incomodidad. Tal vez su personaje sea lo más deficiente de la historia, en parte por un deficit evidente de interpretación unido a una notable ausencia de villanía.
Jeopardy es un film valiente, realizado sobre una idea, que falla en el desarrollo de la misma pero que posee momentos de indudable valor, como el que se refiere a la loable interpretación de su actriz principal, Barbara Stanwyck.
Comedida banda sonora a cargo del gran Dimitri Tiomkin y en resumen, un método para pasar el rato, sin esperar a cambio las grandes pretensiones que pretende su autor. Quién las espere terminará decepcionado.

JEOPARDY (1953). Director : John Sturges. Guión : Mel Dinelli y Maurice Zimm. Fotografía : Victor Milner. Música : Dimitri Tiomkin. Montaje : Newell P.Kimlin. Dirección artística : Cedric Gibbons y William Ferrari. Producción : Sol Baer Fielding. Intérpretes : Barbara Stanwyck, Ralph Meeker, Barry Sullivan, Lee Aaker y Paul Fierro. 69´ Blanco y Negro. EE.UU. Metro Goldwyn Mayer.
Fotografía : cartel publicitario del film.

lunes, 10 de agosto de 2009

MOVIE SOUNDTRACK : My Rifle, My Pony And Me (Dean Martin-Ricky Nelson)/ Rio Bravo (Howard Hawks,1959).



Contenido del clip : Dean Martin (Dude, en la película) canta en compañía de Ricky Nelson (Colorado Ryan) la romántica coplilla My Rifle, My Pony And Me, perteneciente a la banda sonora original del soberbio western Rio Bravo, dirigido en 1959 por Howard Hawks.
John Wayne (John T.Chance) y Walter Brennan (Stumpy) les contemplan.
("My Rifle, My Pony And Me", Dimitri Tiomkin y Paul Francis Webster,1959).

viernes, 5 de junio de 2009

LAST TRAIN FROM GUN HILL.


Siempre me fascinó Kirk Douglas, no tanto por el hoyuelo de su barbilla cómo por la capacidad que atesoraba para convertir a sus personajes en homéricos seres, capaces de lidiar con cualquier tipo de enemigo.
Last Train from Gun Hill no es precisamente uno de los mejores veinte western de la historia del género, sin duda porque recuerda en alguna medida a su antecesora 3:10 to Yuma (Delmer Daves,1957) y por ello carece de la frescura que otorgan las nuevas ideas. En realidad esta película de John Sturges afronta el desarrollo de la trama con cierta desgana, pese a que el poderío de su triángulo protagonista es innegable. El director de Illinois abre su discurso con las imágenes de la violación y posterior asesinato de la esposa cherokee del sheriff Morgan (Kirk Douglas) que en compañía del pequeño hijo de ambos regresa de una visita familiar a la reserva a la que pertenece. El rol de la mujer india fue interpretado por la actriz palestina Ziva Rodann. Sturges oculta lo detalles del ultraje, pero aporta toda la tensión necesaria para considerar el delito absolutamente reprobable.
Uno de los dos autores resulta ser hijo de un viejo amigo de Morgan, Craig Belden (Anthony Quinn), potentado latifundista de la región.
Cuando Morgan acude al lugar de la infamia, alertado por su hijo, que antes había huido a lomos de uno de los caballos de los asesinos; descubre además del cuerpo inerte de su esposa, las iniciales impresas en la elegante silla de montar del corcel que responden a la identidad de su antiguo camarada.
Desde ese instante Morgan se obstinará en vengar la muerte de su esposa, siguiendo el camino que marca la ley, dando con los asesinos y llevándolos ante el juez.
Para ello se traslada en el ferrocarril desde la pequeña localidad donde ejerce de sheriff hasta Gun Hill, un lugar en donde la voluntad de Craig Belden se cumple a rajatabla, y en donde el sheriff es un simple empleado más a cargo del terrateniente.
Morgan tendrá que enfrentarse a los hombres de Belden, con la única ayuda de una mujer con pasado, Linda (Carolyn Jones); y contrariado por tener que enemistarse con su mejor amigo.
Sturges nos vende un triángulo poco definido, carente de sentimiento, con dos hombres demasiado duros y obstinados cómo para perder el tiempo cortejando a una inteligente cabaretera. No hay guiños entre Linda y Morgan; pero tampoco existen entre la mujer y Belden, ya que de esta relación se intuyen pasados malos tratos.
Llegados a esta parte de la película puedo concluir que tal vez sea el personaje impreso por la actriz tejana Carolyn Jones, el vértice maestro de la historia, susurrándonos al oido desde el otro lado de la pantalla su condición de mujer maltratada por la vida y los hombres. Frases que salen de sus labios influyen en tal sentido : "nunca he estado sola desde que cumplí doce años", "desde que nací siempre me he visto envuelta en problemas". Cansada, pero sin rumbo en la vida, Linda se gana la complicidad del espectador mostrando una personalidad firme y valiente, desafiando a Belden, pero también a todos los hombres de Gun Hill, cobardes e incapaces de ayudar al justiciero sheriff Morgan.
Y cuando al fin las luces se apagan, nos queda el recuerdo de Linda, postrada sobre los tablones de madera en el andén y en torno a su falda de color burdeos, contemplando el cuerpo yacente de Belden y despidiendo a Morgan, mientras quiere susurrar "llévame contigo", aunque sepa que ella no merece a un caballero.
Entretiene pese a no ser el mejor western de Sturges.

LAST TRAIN FROM GUN HILL (1959). Director : John Sturges. Guión : James Poe, basado en una historia de Les Crutchfield. Música : Dimitri Tiomkin. Fotografía : Charles Lang. Producción : Hal B.Wallis. Dirección artística : Hal Pereira y Walter H.Tyler. Vestuario : Edith Head. Intérpretes : Kirk Douglas, Anthony Quinn, Carolyn Jones, Earl Holliman, Brad Dexter, Ziva Rodann y Val Avery. 95´Color. EE.UU. Bryna Productions-Paramount Pictures.
Fotografía : Kirk Douglas, sólo ante el peligro de Gun Hill.

lunes, 1 de junio de 2009

YOU CAN´T TAKE IT WITH YOU.


George Simon Kaufman, judio de Pittsburgh; y Moss Hart, un newyorkino de Manhattan; autores teatrales, lograron el Pulitzer con la obra You Can´t Take It With You, estrenada en Diciembre de 1936 en el Booth Theater y que aún se representa con regularidad en todo el mundo.
El éxito propuso el rodaje de una regocijante película, dirigida por el siciliano de nacimiento Frank Capra, que en clave de comedia romántica nos seduce gracias a un ejercicio de explosividad digno de elogio. Lo realmente grande de la versión cinematográfica de You Can´t Take It With You, además de un genial elenco de actores; es el dominio por parte del realizador de las escenas plagadas de actores. Una galeria de excéntricos incombustibles va pasando delante de nuestros ojos, alternando las piruetas de una bailarina de ballet vestida con ropa de casa con la desesperación de un inesperado inspector de hacienda que trata de explicar al contribuyente dónde va a parar el dinero recaudado a través de los impuestos. Por momentos las imágenes en pantalla reivindican el caos cómo ejercicio de hilaridad, explorando un universo disparatado en donde los personajes parecen muñecos salidos de un maravilloso guiñol. Sólo los enamorados, Alice Sycamore (Jean Arthur) y Tony Kirby (James Stewart) simulan guardar las formas.
Extraordinario trabajo en las interpretaciones de Lionel Barrymore (Martin Vanderhof), Mischa Auer (el profesor ruso de ballet Boris Kolenkhov), Edward Arnold (el patriarca Kirby), Donald Meek (Poppins, el fabricante de juguetes y caretas de carnaval) y Ann Miller (la estirada Señora de Kirby).
También podemos observar con deleite a un principiante Ward Bond, metido en los cueros de uno de los oficiales de policía que acude a casa de los Sycamore con el fin de arrestarles por alteración del orden público, y al inefable Harry Davenport dibujando al juez alineado en favor de la divertida familia Sycamore. En muchos tramos de la historia, los secundarios roban todo el protagonismo al dúo de enamorados, y lo hacen gracias a un ejercicio de compromiso con la risa por parte de Capra.
You Can´t Take It With You ejerce de agente transfusor de felicidad, de alegría por la vida sin más responsabilidad que vivir. Es un canto a la vida de barrio, a la familia como centro neurálgico de la sociedad, al humanismo y al espíritu ocioso. Por contra critica el afán por el dinero, el clasismo, y la rutina de una existencia dedicada al trabajo.
El abuelo Vanderhof (Barrymore) no para de darnos magistrales lecciones de cómo se debe huir del stress, provocando la cómplice carcajada en más de una ocasión. Diálogos geniales y un correoso ritmo narrativo hacen de esta película un tesoro, digno de aprecio y sin fecha de caducidad. Fue premiada con los Oscar de Hollywood al mejor director y a la mejor película, en la edición de 1939.
Maravillosa.

YOU CAN´T TAKE IT WITH YOU (1938). Dirección : Frank Capra. Guión : Robert Riskin, basado en la pieza teatral de Moss Hart y George S.Kaufman. Música : Dimitri Tiomkin. Fotografía : Joseph Walker. Montaje : Gene Havlick. Dirección artística : Stephen Goosson. Vestuario : Irene y Bernard Newman. Productor : Frank Capra. Intérpretes : Jean Arthur, James Stewart, Lionel Barrymore, Edward Arnold, Ann Miller, Mischa Auer, Harry Davenport, Spring Byington, Samuel S.Hinds, Donald Meek, Halliwell Hobbes, H.B.Warner, Lillian Yarbo y Ward Bond.
126´Blanco y Negro. EE.UU. Columbia Pictures.
Fotografía : La felicidad tiene rostro : Barrymore, Arnold, Stewart y Arthur.