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jueves, 1 de abril de 2010

CAMILLE.


Precedida en el tiempo por las actrices Alla Nazimova (Camille,Ray C.Smallwood-1921) y Norma Talmadge (Camille,Fred Niblo-1926), ambas versiones mudas del personaje de Marguerite Gautier; la actriz sueca Greta Garbo construyó bajo la dirección del realizador George Cukor, un personaje magistral, cargado de temperamento, sensibilidad y humanidad. Divertida a ratos y trágica en el desenlace, una mujer capaz de enamorar incluso en la distancia que separa el patio de butacas de la gran pantalla. La obra literaria, en la que se basa el film de Cukor, fue publicada en 1848 por el escritor francés Alejandro Dumas hijo, que se basó en una experiencia romántica propia, vivida tras conocer a Marie Duplessis, joven parisina que mantuvo distintas relaciones amorosas con reconocidos hombres de aquella sociedad, en una etapa de la historia de Francia bajo el reinado de Luis Felipe de Orléans.
El compositor italiano Giuseppe Verdi tomó el argumento de La Dame Aux Camélias de Dumas para dar forma a su maravillosa La Traviata, estrenada en La Fenice de Venecia en 1853.
La novela de Dumas se enmarca dentro del Realismo, estilo literario que abundaba en testimoniar la sociedad de la época, como contrapunto al romanticismo, usando en lugar de exagerados e imaginativos lienzos y personajes, apuntes más mundanos y vulgares.
No hay duda que la Camille de Cukor funde realismo y romanticismo, sirviéndose de ambos estilos y rociándo la trama de un aire de melancolía, pero también de drama e incluso tragedia. Por un lado, el realizador newyorkino dibuja en sus escenas las costumbres mundanas de un tramo social del alegre París de 1847. Fiestas, galas de ópera a las que se acude a fisgar con anteojos desde la distancia sin importar qué se representa e interpreta en el escenario, vestuario de ensueño, joyas y champagne, vicio descontrolado. Un cúmulo de alegres ingredientes para llenar las vidas más disolutas imaginables.
Pero por otro, Cukor asciende al trono del romanticismo, mediando una historia de amor entre un joven honesto, Armand Duval (gran trabajo del actor Robert Taylor) y una mujer de proceloso pasado amoroso, Marguerite Gautier (soberbia Greta Garbo). Entre medio de ellos, el rico aunque avinagrado Baron de Varville (notable interpretación del actor londinense Henry Daniell), que sirve a Marguerite como sostenimiento a cambio de favores, y el padre de Armand, (buena caracterización del actor norteamericano Lionel Barrymore), que en su lucha personal contra los perjuicios sociales obligará a una mujer enamorada a renunciar al cariño sincero de su joven vástago.
Son sensacionales escenas como la que muestra a Marguerite ayudando a un grupo de agricultores de la campiña francesa a recuperar un panal de abejas descarriadas, la boda de Nichette (Elizabeth Allan) ó la que abre la trama, con la protagonista a bordo de un carruaje, comprando un ramo de magnolias en pleno París.
No pasan desapercibidos los actores secundarios Rex O´Malley (Gaston), Lenore Ulric (Olympe) y Laura Hope Crews (Prudence) que rellenan el contenido con un genial celofán de alegría y contrapuntos a la protagonista.
Maravilloso despliegue de decorados y vestuario, y especialmente sugerente el vestido de gala blanco que luce la Garbo, peinada con tirabuzones, luciendo sus hombros desnudos.
Camille es una película eterna, repleta de contenido, que se contempla con admiración de principio a fin. Personalmente, la mejor de cuantas interpretó la gran actriz Greta Garbo, que fue premiada por la New York Film Critics Cicle, en 1937.
No tuvo la Garbo la misma suerte con los Oscar de Hollywood de 1938, ya que, aunque nominada en la categoría de mejor actriz, fue derrotada por Luise Rainer gracias a la interpretación de esta en "The Good Earth" (Sidney Franklin, Victor Fleming, Sam Wood y Gustav Machatý,1937).
Obra maestra incondicional.

CAMILLE (1936). Director : George Cukor. Guión : James Hilton, Zoe Akins y Frances Marion, basado en una novela de Alexandre Dumas fils. Música : Herbert Stothart. Fotografía : William H.Daniels y Karl Freund. Producción : Irving Thalberg y Bernard H.Hyman. Montaje : Margaret Booth. Dirección artística : Cedric Gibbons. Vestuario : Adrian. Decorados : Henry Grace y Jack D.Moore. Intérpretes : Greta Garbo, Robert Taylor, Lionel Barrymore, Lenore Ulric, Elizabeth Allan, Jessie Ralph, Henry Daniell, Laura Hope Crews, Rex O´Malley, John Bryan y Joan Leslie. 109´Blanco y Negro. EE.UU. Metro Goldwyn Mayer.
Fotografía : retrato promocional del film con Greta Garbo caracterizada como Marguerite Gautier.

martes, 30 de marzo de 2010

MATA HARI.


Margaretha Geertruida Zelle, conocida para la eternidad como Mata Hari, es un personaje real de gran atractivo cinematográfico. Holandesa, de madre indonesia, ocupó su vida realizando danzas exóticas con retazos de nudismo y siete velos. A la vez, ha pasado a la historia como una de las espías más audaces de cuantas desfilaron entre las feroces líneas de los conflictos bélicos.
Mata Hari es, en realidad, un personaje en el que se mezclan realidad y ficción, dando como resultado un toque de glamour sin fecha de caducidad.
La gran actriz Greta Garbo esculpió con su habitual técnica interpretativa a una Mata Hari plena, llena de encanto, muy sensual, pero ante todo profundamente humana. Su caracterización es inmensa, dejando pequeños al resto de actores miembros del reparto, incluido el siempre genial actor norteamericano Lionel Barrymore, que encargado de dar vida al militar ruso Serge Shubin, parece desfallecer al lado de la diva. La idea que pone en marcha el film del realizador parisino George Fitzmaurice trata de situar a la protagonista por encima de los hombres encorsetados en el papel de guerreros, maquinadores de una guerra infame, preocupados sólo por hundir sus garras en el enemigo. La Mata Hari de Garbo parece divertirse a costa de ellos, cómo si en el fondo asumiera que entre tanta locura, un segundo de glamour es un tesoro. Pero el talón de Aquiles de Mata Hari aparece en escena, cuando baja la guardia ante el único sentimiento que ella, aún no había descubierto : el amor puro. Y este llega a lomos del personaje que interpreta el actor mejicano Ramón Novarro, un aviador ruso de nobles sentimientos y adolescente comportamiento, Alexis Rosanoff. Mata Hari juega con él al principio, atraída por la inocencia del muchacho, pero cuando entre tanta maldad, la espía descubre la bondad, los acontecimientos cargan contra ella.
Destaca la presencia de la actriz norteamericana Karen Morley, que faculta a Carlotta, también agente alemana en un alegre París, en donde nadie puede fiarse ni de su sombra. Morley, ensombrecida por la sensualidad que desprende Garbo, muestra en varias escenas una presencia exquisita, llena de elegancia.
También merece un apunte el trabajo del actor norteamericano Lewis Stone, caracterizado como el maquiavélico Andriani, propietario de un casino y encubierto jefe de espías al servicio de Alemania.
La dirección artística de Cedric Gibbons y la soberbia colección de vestidos del gran Adrian, contribuyen de modo esplendoroso a la construcción de una gran película, que sirve de hermoso homenaje a una de las mujeres más enigmáticas y sugerentes de la historia del espionaje internacional.
Impresionantes decorados, sobre todo los que muestran el dormitorio privado de Mata Hari.
Magnífica Greta Garbo y muy recomendable película para quienes aún no hayan podido saborearla.
Glamour en estado puro.

MATA HARI (1931). Director : George Fitzmaurice. Guión : Benjamin Glazer y Leo Birinsky. Diálogos : Gilbert Emery y Doris Anderson. Fotografía : William H.Daniels. Montaje : Frank Sullivan. Vestuario : Adrian. Dirección artística : Cedric Gibbons. Producción : Irving Thalberg y George Fitzmaurice. Intérpretes : Greta Garbo, Ramón Novarro, Lionel Barrymore, Karen Morley, Lewis Stone, Alec B.Francis, C.Henry Gordon, Blanche Friderici y Edmund Breese. 89´Blanco y Negro. EE.UU. Metro Goldwyn Mayer. Fotografía : Greta Garbo, caracterizada como Mata Hari, en un retrato promocional del film.

domingo, 7 de marzo de 2010

THE PICTURE OF DORIAN GRAY.


"I sent my soul through the invisible.
Some letter of that after-life to spell :
And by and by my soul returned to me.
And answered, "I myself am Heaven and Hell".
(The Rubaiyat of Omar Khayyám).

El cámara Harry Stradling Sr. fue galardonado con el Oscar de Hollywood por su aporte fotográfico en The Picture Of Dorian Gray, cuadro escénico por el que la actriz Angela Lansbury logró el Globo de Oro, también en 1946; por su papel secundario de Sibyl Vane.
Estamos ante una adaptación cinematográfica de la novela del escritor irlandés Oscar Wilde, publicada por vez primera en 1890.
Cuidando los detalles de rodaje, se contrató a dos reconocidos pintores, Ivan Le Lorraine Albright y Henrique Medina, el primero responsable del retrato evolucionado hacia la maldad corrupta, el segundo autor del óleo que representa al más joven Dorian Gray. Actualmente el primero de ellos, el más tenebroso de los dos; se expone de modo permanente en el Instituto de Arte de Chicago.
Diálogos acertados y un guión de probada fidelidad hacia el espíritu de la novela de Wilde, constituyen un film notable, aunque a mi juicio con un sólo fallo que le aleja del virtuosismo. El personaje central, el endomingado Dorian Gray; interpretado por el actor Hurd Hatfield resulta frío en exceso, como salido de un congelador que le hubiese desdibujado la expresión. El papel le queda grande, y sólo George Sanders, Donna Reed (magnífica en belleza) y una estupenda Angela Lansbury están a la altura deseada. El ritmo de dirección es lento y a ratos parece como si Lewin pensara demasiado las escenas a rodar. Interesante eso sí, la utilización del color cuando se muestra los retratos de Gray. El Londres victoriano se escenifica con rotundidad escénica y la película en su conjunto maravilla con una conjunción decente de dramatismo, romanticismo, suspense y fantasía, siendo al menos aceptable en su conjunto. Puede que otro actor más expresivo que Hatfield hubiera logrado un eje motor más apreciable, dando un resultado superior.
Apuntes filosóficos y existenciales al margen, hay que reconocer que el film de Lewin guarda bastante bien el espíritu que Wilde quiso dejar impreso en su novela. Algo que resulta difícil de hallar en cualquier adaptación cinematográfica tomada en base a una obra literaria.
Atmósfera de misterio, The Picture Of Dorian Gray es una aceptable película, que a más de uno le hará tener pesadillas. Cuanto más se aprecie la juventud, más tenebrosas serán las pesadillas.
Interesante.

jueves, 4 de febrero de 2010

MADAME BOVARY.


Basada en la novela del escritor francés Gustave Flaubert, la Madame Bovary de Vincente Minnelli es una de las cinco adaptaciones cinematográficas más destacadas de cuantas se han rodado sobre este personaje a lo largo de la historia. Con un correcto libreto a cargo del norteamericano Robert Ardrey, el equipo de dirección artística y decorados fue nominado al Oscar de Hollywood en 1950, aunque el premio final fuese a manos de los responsables de ese mismo apartado en la película "The Heiress" (William Wyler,1949).
A una soberbia interpretación de la actriz Jennifer Jones se unen una impecable ambientación y un desarrollo argumental tan bien estructurado como relatado. La colección de vestidos que despliega Emma Bovary, selección de Walter Plunkett; las memorables escenas de baile realizadas bajo la supervisión certera del coreógrafo Jack Donohue, la promiscuidad de decorados siempre idóneos, y el mismo fondo de la historia que se nos traslada, forman un bello conjunto, rebosante de estética y muy afectado por intenciones románticas. La defensa que hace Gustave Flaubert (James Mason) del personaje de la mujer libertina y denostada y la clara crítica a la burguesía rural francesa de finales del siglo XIX se cuelan con soltura en el interior del espectador, llegando a entender en parte los criterios del escritor. Minnelli elabora el melodrama buscando la solidaridad del público con Emma Bovary, plasmando a través de su esposo, bien interpretado por Van Heflin; el consentimiento de la infidelidad conyugal por parte de un marido enamorado. Difícil objetivo, que por momentos nos hace dudar. Pero la declaración final de Flaubert sentado en el banquillo judicial acusado de escándalo moral, es como una losa de peso que cae sobre nuestras conciencias. Tal vez sea este uno de los mayores aciertos en el film de Minnelli. Encauzar el relato a través de la defensa de Flaubert logra abrir el debate, sembrar la polémica y hacer del film algo más que un bello cuadro romántico.
La belleza de Jennifer Jones queda desbordada por la mezcla que la actriz realiza en un rol que transcurre entre la alegría, la melancolía, el tormento y la desesperación. Jones construye uno de sus mejores papeles, radiante en cuanto a feminidad, atormentada y estridente, pero profundamente humana.
Una obra maestra cuya visión resulta imprescindible para todos los que amamos el buen cine.

MADAME BOVARY (1949). Director : Vincente Minnelli. Guión : Robert Ardrey, basado en la novela de Gustave Flaubert. Vestuario femenino : Walter Plunkett. Música : Miklos Rozsa. Fotografía : Robert H.Planck. Montaje : Ferris Webster. Producción : Pandro S.Berman. Dirección artística y decorados : Cedric Gibbons, Jack Martin Smith, Richard Pefferle y Edwin B.Willis. Coreografía : Jack Donohue. Intérpretes : Jennifer Jones, James Mason, Van Heflin, Louis Jourdan, Gene Lockhart, Frank Allenby y Harry Morgan. 115´ Blanco y Negro. EE.UU. Metro Goldwyn Mayer.
Fotografía : la bella actriz Jennifer Jones, una gran Madame Bovary.

viernes, 29 de enero de 2010

GASLIGHT.


Precedida por el film homónimo del realizador británico Thorold Dickinson en 1940, Gaslight de George Cukor obtuvo dos Oscar de la Academia de Hollywood en 1945, el correspondiente a la mejor actriz principal, concedido a Ingrid Bergman por su excelente interpretación de la atormentada Paula Alquist; y el relativo a los mejores decorados de interior en blanco y negro, otorgado a Cedric Gibbons, William Ferrari, Edwin B.Willis y Paul Huldschinsky. Ciertamente la no siempre comprendida en cuanto a decisiones, Academia de Hollywood, tuvo en esta ocasión una muestra de destreza, premiando con justicia a la gran actriz sueca y a un equipo de creadores artísticos que en Gaslight logró la perfección. Los ambientes de cada una de las habitaciones del londinense número 9 de Thornton Square aparecen con todo tipo de detalles, genialmente decorados.
Galardones aparte, Gaslight pasa por ser una de las más convincentes películas de todos los tiempos en su condición de retablo psicológico. Es evidente que Cukor no tuvo reparos en ir anticipando al espectador la malvada personalidad de Gregory Anton (buena interpretación de Charles Boyer), iniciando con una serie de primeros planos de Anton, ocultos para la inocente Paula pero explícitos para quienes estamos al otro lado del plano; un detalle evidente de su oculta personalidad.
Esa percepción nos coloca de inmediato en una situación de impotente defensa del más débil, haciéndonos sentir en nuestras carnes todo el desasosiego de la protagonista, que se ve arrastrada a una amarga oscuridad.
Cukor, hábil director de actrices; explota con elegancia a Ingrid Bergman, exprimiendo con rigor y finas artes todo el potencial que atesoraba la gran actriz.
Joseph Cotten se muestra también con indudable talento escénico, primero gracias a su innata planta rebosante de elegancia, (sus trajes son un dechado de buen gusto y envidiable corte británico) y después debido a su fortaleza interpretativa, fuera de toda duda.
Angela Lansbury (la doncella Nancy Oliver) y la veterana a la par que graciosa Dame May Whitty (Bessie Thwaites) completan un reparto excepcional, creando ambas la parte más exagerada de la trama, maldad y bondad colocadas en firme oposición para llenar la escena de rigor.
Gaslight, basada en una obra teatral del gran literato inglés Patrick Hamilton, (autor también de la pieza que basó la gran película de Hitchcock, Rope), es una de esas películas eternas, llenas de mensajes, con gran peso específico, historia viva del cine. Partiendo de la dicotomía bondad-maldad, cruzamos los pedregosos senderos de la avaricía, la inocencia, el maltrato, el cariño, los celos, el amor, la melancolía, la felicidad, la depresión y la locura.
Los soberbios encuadres de Cukor y una narración ligera aunque profunda al mismo tiempo hacen de este maravilloso film una obra maestra digna de admiración, pese al transcurso inevitable del tiempo.
De obligada visión.

GASLIGHT (1944). Director : George Cukor. Guión : Walter Reisch, John Van Druten y John L.Balderston, basado en una pieza teatral de Patrick Hamilton. Música : Bronislau Kaper. Montaje : Ralph E.Winters. Fotografía : Joseph Ruttenberg. Dirección artística : Cedric Gibbons. Decorados : Edwin B.Willis. Vestuario : Irene. Productor : Arthur Hornblow Jr. Departamento artístico : William Ferrari y Paul Huldschinsky. Intérpretes : Ingrid Bergman, Charles Boyer, Joseph Cotten, Angela Lansbury, Dame May Whitty, Barbara Everest, Emil Rameau y Tom Stevenson. 114´ Blanco y Negro. Metro Goldwyn Mayer.
Fotografía : Paula Alquist (Ingrid Bergman) en un retrato promocional del film.

lunes, 25 de enero de 2010

JEOPARDY.


Film menor de John Sturges, recalcitrante en la idea de explorar los límites de una esposa y madre cuando las vidas de marido e hijo están en peligro. Aunque la primera media hora de desarrollo narrativo es brillante, plena de suspense; el hilo conductor va cayendo a partir del mismo instante en el que Helen Stilwin (acertada Barbara Stanwyck) toma los mandos del coche familiar para buscar una cuerda con la que levantar el pilote de madera que aplasta el tobillo de Doug (Barry Sullivan), su marido.
Es entonces cuando aparece en escena Lawson, un fugitivo de la justicia; interpretado con altibajos por el actor Ralph Meeker, que aunque debiera ser uno de los ejes centrales de la trama, carece del potencial necesario para hacernos sentir un mínimo de incomodidad. Tal vez su personaje sea lo más deficiente de la historia, en parte por un deficit evidente de interpretación unido a una notable ausencia de villanía.
Jeopardy es un film valiente, realizado sobre una idea, que falla en el desarrollo de la misma pero que posee momentos de indudable valor, como el que se refiere a la loable interpretación de su actriz principal, Barbara Stanwyck.
Comedida banda sonora a cargo del gran Dimitri Tiomkin y en resumen, un método para pasar el rato, sin esperar a cambio las grandes pretensiones que pretende su autor. Quién las espere terminará decepcionado.

JEOPARDY (1953). Director : John Sturges. Guión : Mel Dinelli y Maurice Zimm. Fotografía : Victor Milner. Música : Dimitri Tiomkin. Montaje : Newell P.Kimlin. Dirección artística : Cedric Gibbons y William Ferrari. Producción : Sol Baer Fielding. Intérpretes : Barbara Stanwyck, Ralph Meeker, Barry Sullivan, Lee Aaker y Paul Fierro. 69´ Blanco y Negro. EE.UU. Metro Goldwyn Mayer.
Fotografía : cartel publicitario del film.

sábado, 23 de enero de 2010

THE DEVIL-DOLL.


The Devil-Doll es una obra tardía dentro de la carrera profesional del realizador norteamericano Tod Browning, maestro del llamado género fantástico y eternamente reconocido por ser el padre de la genial "Freaks"(1932).
El film, que ha pasado a la historia como uno de los títulos precursores y con más mérito dentro del apartado de los efectos especiales; tiene, sin embargo otras virtudes que sólo destacan despues de una correcta visión.
La carga de profundidad romántica de la narración es, sin lugar a dudas, una de ellas. Browning, además de director, autor de la historia en la que se basa el guión; se amparó en la novela "Burn Witch Burn", obra del escritor norteamericano Abraham Merritt, quién la publicó en 1932.
La historia se abre con la fuga de dos hombres, (Paul Lavond-Lionel Barrymore y Marcel-Henry B.Walthall) de una prisión francesa, localizada a buen seguro en una isla de ultramar. Los pasos de la huida les conducen hasta una pequeña cabaña, en donde les espera la siniestra Malita (genial interpretación de la actriz veneciana Rafaela ottiano) que con la destartalada ayuda de una disminuida joven berlinesa llamada Lachna (Grace Ford) lleva años intentando dar forma a un experimento científico, iniciado por Marcel antes de ser encarcelado; de estrafalarias consecuencias. Mediante una alteración de atomos y electrones, la pareja formada por Marcel y Malita pretende minimizar la anatomía de animales y seres humanos, convirtiéndolos en muñecos animados. Lavond, ajeno a las alteraciones físicas buscadas sin desmayo por su compañero de fuga; se verá envuelto en la trama, llevado por el resentimiento y el deseo de venganza que siente hacia tres antiguos socios banqueros, que le traicionaron mediante mentiras y que le llevaron a la cárcel por codicia.
En principio parece que los sentimientos de Lavond, aunque más cuerdos que los de Marcel y Malita, son negativos en cuanto a intenciones, la aparición en escena de su hija, la bella y sensible Lorraine (Maureen O´Sullivan), la cuál culpa a su encarcelado padre de todas las desgracias que le ha deparado la vida; hace comprender al espectador el lado más humano del protagonista, confiriéndole dentro del aspecto maléfico (el disfraz de Lavond, convertido en una anciana fabricante y vendedora de juguetes para pasar desapercibido ante los gendarmes de París) que plantea, una comprensión de venganza justificada y casi obligada.
El esfuerzo escénico del actor Lionel Barrymore es digno de aplauso, creando a un hombre maltratado por el destino, que se columpia entre el bien y el mal, venciendo finalmente el primero sobre el segundo. Browning nos hechiza con una historia humilde, pero genialmente trazada; en donde la figura del héroe solitario, del padre comprensivo aunque incomprendido, destaca sobre cualquier otra circunstancia argumental.
The Devil-Doll es algo más que un film de género fantástico. Es una película redonda, salpicada de una notable dosis de sentimentalismo y dotada de unos meritorios efectos especiales, destacando la escena en la que la pequeña muñeca animada roba primero las joyas de Madame Coulvet (Claire Du Brey) y paraliza, acto seguido; para la posteridad a su esposo Emile (Robert Greig).
Peculiares pentagramas a cargo de Franz Waxman, (una especie de "música concreta" que suma a la historia un ingrediente más de perfidia) y un bello final, repleto de sentimentalismo. Fatalismo y felicidad separados por la delgada linea roja que marca Browning.
Genial.

THE DEVIL-DOLL (1936). Director : Tod Browning. Guión : Erich Von Stroheim, Guy Endore y Garrett Fort, según una historia de Tod Browning basada en una novela de Abraham Merritt. Ayudante de diálogos : Richard Schayer. Música : Franz Waxman y Edward Ward. Fotografía : Leonard Smith. Montaje : Fredrick Y.Smith. Dirección artística : Cedric Gibbons. Intérpretes : Lionel Barrymore, Maureen O´Sullivan, Rafaela Ottiano, Frank Lawton, Robert Greig, Lucy Beaumont, Henry B.Walthall, Grace Ford, Pedro De Cordoba, Claire Du Brey y Rollo Lloyd. 78´ Blanco y Negro. EE.UU. Metro Goldwyn Mayer.
Fotografía : la actriz italiana Rafaela Ottiano, caracterizada como la atormentada Melita; en una escena de The Devil-Doll.

jueves, 5 de noviembre de 2009

THE WIZARD OF OZ.


Es posible que The Wizard Of Oz pase por ser una de las más fascinantes películas musicales de la historia, un colorista cuento de hadas plagado de romanticismo y construido con grandes dosis de mimo. De hecho, y aunque Victor Fleming sea oficialmente el padre de la criatura, tras sus espaldas hubo otros tres grandes labrando la estructura de esta genial obra maestra. King Vidor rodó las escenas de Kansas, Mervyn LeRoy colaboró fuera de los créditos con Fleming y Richard Thorpe se encargó del terreno más técnico, rescatando material de rodaje no utilizado y encargándose del reshot. El sentido mismo de la historia encierra, dentro de una concepción infantil de la vida; una loa apasionada a la imaginación como motor del ser humano. El mérito de esta película, basada en una novela del escritor newyorkino Lyman Frank Baum, consiste en contemplar desde la distancia y en plena época de dominio de los recursos digitales, la hazaña de una equipo de producción que fue capaz de construir unos decorados impecables, cuya brillantez no ha quedado obsoleta a pesar del transcurso de los años. Fantásticas también las escenas que recrean el tornado que azota a Kansas, rodadas en un simbólico color sepia, y realizadas, cómo ya dije antes, bajo el mando del gran King Vidor.
La película narra en clave musical el vuelo a otro mundo de una niña rebelde, Dorothy Gale (Judy Garland), que empeñada en llevar la contraria a su tía y mentora Em (Clara Blandick), tendrá que vérselas con una malvada bruja, The Wicked Witch Of The East-West (Margaret Hamilton), y su corte de esbirros, una especie de simios voladores de infernal aspecto. Para solventar los problemas que le salen al paso mientras se dirije al palacio esmeralda del Mago de Oz, cuenta con el auxilio de tres personajes, The Tin Man (Jack Haley), The Cowardly Lion (Bert Lahr) y un simpático espantapájaros llamado Hunk (Ray Bolger). El hada amable, Glinda;(Billie Burke), fiel auxiliadora de la joven en su pertinaz marcha hacia la felicidad plena, le confía la custodia de unos zapatos rojos adornados con rubís, cuya posesión le otorga cierta seguridad para hacer frente al mal. Además le indica la senda del bien, simbolizada por unas baldosas amarillas.
Muy destacable interpretación del actor newyorkino Frank Morgan, que recrea a varios personajes, incluido el Mago de Oz.
Estupendo trabajo fotográfico de Harold Rosson, que utiliza el technicolor a conciencia, premiando la retina con intensos tonos. La película, dechado de originalidad creativa; mantiene un ritmo dulce, figurando como un escaparate en donde las sorpresas se suceden. Los efectos visuales, responsabilidad de Max Fabian y Arnold Gillespie son del todo decorosos, incluso precursores; si tenemos en cuenta la fecha de realización del film.
Es un hecho tradicional que cualquier cuento infantil aporte el estímulo de la doble interpretación, utilizando para tal menester excesos de imaginación. En todo caso, y aparte de las ideas que cada espectador pueda sacar en conclusión, es innegable que esta historia orienta a los más jovenes hacia la obediencia a los mayores, y a no quejarse de lo que no tienen, sin tener en cuenta todo aquello de lo que otros carecen. La trilogía de curiosos personajes que escoltan a Dorothy Gale, buscando al Mago de Oz para que les dote de cerebro, corazón y valentía y la dicotomía bondad-maldad sugerida por Glinda, son detalles a tener en cuenta cuando hablamos de mensajes subliminales.
No sería justo por mi parte dejar de mencionar al responsable de decorados, Edwin B.Willis, así como el sensacional aporte artístico dictado con desparpajo por el irlandés Cedric Gibbons. A esta pareja debemos en parte la belleza de una estampa sin fecha de caducidad, que sigue dejando boquiabiertos a niños y adultos. Cuando la vida se vuelve gris, películas como la presente son el más efícaz recurso contra la tristeza y la monotonía. Un emotivo y simpático retablo, capaz de hacer brincar al corazón. Unica e irrepetible obra maestra del cine.
Galardonada con dos Oscar de Hollywood en 1940, correspondientes a los apartados de banda sonora original (Herbert Stothart) y canción original ("Over The Rainbow",Harold Arlen y E.Y.Harburg).
You are off to see the Wizard...

THE WIZARD OF OZ (1939). Dirección : Victor Fleming, Mervyn LeRoy, King Vidor y Richard Thorpe. Guión : Noel Langley, Florence Ryerson y Edgar Allan Woolf, basado en una novela de Lyman Frank Baum. Producción : Mervyn LeRoy. Fotografía : Harold Rosson. Montaje : Blanche Sewell. Dirección artística : Cedric Gibbons. Música : Herbert Stothart. Vestuario : Adrian. Decorados : Edwin B.Willis. Intérpretes : Judy Garland, Frank Morgan, Margaret Hamilton, Billie Burke, Ray Bolger, Bert Lahr, Jack Haley, Charley Grapewin y Clara Blandick. 101´Color. EE.UU. Metro Goldwyn Mayer-Loew´s.
Fotografía : Dorothy Gale (Garland) : ante sus ojos todo un universo fascinante.

sábado, 24 de octubre de 2009

PRIDE AND PREJUDICE.


La escritora inglesa Jane Austen publicó Pride And Prejudice el 28 de Enero de 1813, habiendo vendido hasta el presente veinte millones de copias por todo el mundo. En esa novela se basó el guionista y escritor británico Aldous Huxley para dar forma al libreto del film del mismo nombre, realizado en 1940 por el cineasta norteamericano Robert Zigler Leonard. Junto con Jane Murfin, Victor Heerman y Helen Jerome, Huxley logró un guión muy ameno, lleno de ritmo; en el que los diálogos y la agudeza forman parte del decorado. Sin lugar a dudas, es esta la mejor versión cinematográfica realizada sobre la novela de Austen, que ha tenido; aparte de varias adaptaciones para series televisivas, otras tres en forma de largometraje, destacando la dirigida por el londinense Joe Wright en 2005 con Keira Knightley y Matthew Macfadyen como protagonistas.
Es especialmente cómico el personaje de Mr.Bennet (genial el actor londinense Edmund Gwenn), padre de cinco hijas casaderas, en una época en la las mujeres tenían como único objetivo pescar un esposo con patrimonio y posición. Pero ninguno del resto de actores peca de no estar a la altura, funcionando como una orquesta bien afinada en la que no sobra ni falta un ápice de simpatía, elegancia y coordinación. Laurence Olivier y Greer Garson (Darcy y Elizabeth Bennet) conquistan al espectador con un romance telegrafiado, aunque lleno de galanura y buen gusto. Maureen O´Sullivan (Jane Bennet) capitaliza, con su fresca belleza facial; gran parte de la atención de la trama. Y Edna May Oliver (Lady Catherine de Bourgh) esculpe a una dama de alta alcurnia, orgullosa y altiva; repleta de agudeza y aguijones. El actor Bruce Lester recrea con especial acierto al petimetre cinematográfico por excelencia, Mr.Bingley; un individuo bien educado al extremo, que personaliza una de las caricaturas más graciosas del film.
Pride And Prejudice es una película amena, en donde la intensidad de los diálogos y el excelente trabajo de actores brillan con luz propia. Fue galardonada con el Oscar de Hollywood de 1941 en el apartado de dirección artística.
Inocente, pero en gran medida real como la vida misma.

PRIDE AND PREJUDICE (1940). Dirección : Robert Z.Leonard. Guión : Aldous Huxley, Victor Heerman, Jane Murfin y Helen Jerome, basado en la novela de Jane Austen. Música : Herbert Stothart. Dirección artística : Cedric Gibbons. Fotografía : Karl Freund. Montaje : Robert Kern. Producción : Hunt Stromberg. Vestuario : Adrian y Gile Steele. Intérpretes : Greer Garson, Laurence Olivier, Maureen O´Sullivan, Mary Boland, Edna May Oliver, Bruce Lester, Ann Rutherford, Edmund Gwenn, Karen Morley, Heather Angel, Marsha Hunt y Frieda Inescort. 117´Blanco y Negro. EE.UU. Metro Goldwyn Mayer.
Fotografías : Cartel publicitario del film.

martes, 9 de junio de 2009

FORBIDDEN PLANET.


En los tiempos que corren, con los ordenadores y sistemas creativos digitales funcionando a destajo al servicio del cine, es siempre una festiva experiencia retroceder unos cuantos años para dejarse atrapar sin resistencia por el encanto de una película de las características de Forbidden Planet. Film precursor que recrea la última década del siglo veintiuno, cuando el ser humano acaba de crear un medio de transporte estelar que supera la velocidad de la luz. Lo que más llama la atención de este cuento fantástico, realizado por el director estadounidense Fred McLeod Wilcox; son unos inesperados efectos especiales, que fueron instruídos por un equipo de técnicos procedentes de la Disney. Joshua Meador, Arnold Gillespie, Warren Newcombe e Irving Ries asombraron a los espectadores de Forbidden Planet con una colección de recursos escénicos nunca vistos con anterioridad, dibujando un planeta desabrido y misterioso, cubierto de polvo y dunas, en donde pasaban sus días el enigmático Doctor Morbius (Walter Pidgeon) y su encantadora hija Altaira (Anne Francis). Cuando una nave terrestre tripulada aterriza en la superficie del planeta, los acontecimientos empiezan a traspasar los límites racionales de los recién llegados, que asisten aturdidos a un desarrollo tecnológico en manos del doctor, que desafía las normas básicas de la física. Junto a padre e hija, los navegantes espaciales terrestres descubren la presencia del robot Robby (criatura creada para la película por Ken Hultgren), que es capaz, entre otros logros; de materializar alimentos y productos de primera necesidad, sólo con examinar una muestra.
El comandante Adams (Leslie Nielsen), el doctor Ostrow (Warren Stevens) y el teniente Farman (Jack Kelly) investigan a fondo el misterio que oculta Morbius y descubren que las sensaciones del subconsciente pueden crear seres invisibles al ojo humano, materializándolos con la misma prestancia que utiliza el robot para fabricar alimentos. Ese poder encierra sin embargo, un lado oscuro que será el que ponga en peligro la integridad de los visitantes del planeta prohibido.
El actor canadiense Walter Pidgeon construye un inolvidable Doctor Morbius, aquejado de una oculta perversión transgresora, capaz de todo con tal de conservar su tesoro tecnológico fuera del alcance de la humanidad. Pero es, sin duda; la actriz newyorkina Anne Francis quién se lleva la gloria absoluta en el apartado de la interpretación. La guapa Altaira Morbius, que desde su nacimiento ha vivido aislada con la única compañía de su padre y un robot, expresa una testimonial inocencia fruto del desconocimiento, que embarga la atención del espectador. El personaje, cincelado con evidentes dosis de sensualidad, representa el freno a la irracionalidad, evidenciando la pureza en contrapunto a la malicia paterna. La modista cinematográfica Helen Rose diseñó para cubrir la esbelta anatomía de Francis, una colección de vestidos atrevidos aunque elegantes, lejos de las extravagancias habituales en otros productos del género fantástico. Las minifaldas con las que Altaira contrarresta su candidez sensorial, provocan más de una taquicardía en el patio de butacas, contemplándose hoy en día como una señal inequívoca de fino erotismo.
El actor Earl Holliman interpreta al cocinero de la nave terrícola, el ingrediente cómico de la historia. En ese sentido es venerable la escena en la que Robby, siguiendo los deseos del guisandero, plasma una ingente bodega de botellas de whisky de Kansas, cuyo consumo, acelerado por la ansiedad del momento; provoca una importante melopea en el gracioso tripulante.
El aterrizaje de la nave, con aspecto de ovni; en el planeta (que incluye la sombra reflejada sobre el pavimento y el polvo que levanta con su aproximación), el rayo arrasador que surge de la pistola de Adams y desmaterializa un tigre a punto de atacar, las huellas de un ser invisible marcando la arena del suelo, el efecto visual de la velocidad del vehículo propiedad de Morbius, los movimientos del robot ó el simple interior de la nave espacial, son elementos que hacen de Forbidden Planet un original film de culto, que sigue asombrando a quiénes lo descubren por primera vez. Nominada sin recompensa final en 1957 para el Oscar en la categoría de efectos especiales, esta película es la prueba definitiva que coloca a la imaginación como elemento primordial en la construcción de una buena película del género fantástico, por encima de impetuosas digitalizaciones.

FORBIDDEN PLANET (1956). Director : Fred M.Wilcox. Guión : Cyril Hume, según una historia de Irving Block y Allen Adler, basada en la obra The Tempest de William Shakespeare. Productor : Nicholas Nayfack. Fotografía : George J.Folsey. Montaje : Ferris Webster. Dirección artística : Cedric Gibbons y Arthur Lonergan. Efectos especiales : Arnold Gillespie, Joshua Meador, Warren Newcombe e Irving Ries. Vestuario femenino : Helen Rose. Vestuario masculino : Walter Plunkett. Música electrónica : Bebe y Louis Barron. Intérpretes : Walter Pidgeon, Anne Francis, Leslie Nielsen, Warren Stevens, Jack Kelly, Richard Anderson, Earl Holliman, George Wallace y Robert Dix. 98´Color. EE.UU. Metro Goldwyn Mayer.
Fotografía : Morbius y su bella hija Altaira reciben en su casa a los terrícolas recién llegados. Sensacionales caracterizaciones de Pidgeon y Francis.

lunes, 8 de junio de 2009

THE THIN MAN.


Dashiell Hammett fue un escritor norteamericano de relatos breves y novela negra, padre literario del detective Sam Spade, y además del matrimonio formado por Nick y Nora Charles, una pareja de afables investigadores privados que fueron, años después de su creación literaria; representados para el cine por los actores norteamericanos William Powell y Myrna Loy.
The Thin Man fue la primera de una saga de películas en las que el matrimonio de detectives ejercía de protagonista, producidas por la Metro Goldwyn Mayer entre 1934 y 1947.
En realidad las historias de la sagaz a la par que divertida pareja estaban salpicadas de grandes dosis de comedia, buscando provocar el divertimento del patio de butacas, al tiempo que deslizaban el siempre atractivo juego de descubrir al culpable ayudando al espectador con las pesquisas de Nick y Nora Charles, divertidas e imaginativas.
The Thin Man fue nominada en 1935 a cuatro Oscar de Hollywood, en las categorías de mejor película, mejor actor principal (William Powell), director (W.S.Van Dyke) y guión adaptado (Goodrich-Hackett), aunque se quedó sin galardones.
Genial la escena de la fiesta navideña en casa del matrimonio Charles, con una colección de personajes, a cada cuál más disparatado; siendo especialmente hilarante el obeso caballero que pretende hablar con su madre a toda costa. Brillante también la cena del desenlace, narrada con un hipnotizante ritmo.
Myrna Loy (Nora Charles) y Maureen O´Sullivan (Dorothy) ponen el toque atractivo en una película que sigue deleitando por su inocente frescura, pese al inevitable paso del tiempo.
Un ejemplo de desternillante cine, blindado por unos adecuados diálogos y un elenco de personajes moldeados con intención.
Recomendable.

THE THIN MAN (1934) Director : W.S.Van Dyke. Guión : Albert Hackett y Frances Goodrich, basado en una novela de Dashiell Hammett. Música : William Axt. Producción : Hunt Stromberg. Fotografía : James Wong Howe. Montaje : Robert Kern. Dirección artística : Cedric Gibbons. Intérpretes : William Powell, Myrna Loy, Maureen O´Sullivan, Nat Pendleton, Minna Gombell, Porter Hall, César Romero y Harold Huber. 91´Blanco y Negro. EE.UU. Metro Goldwyn Mayer.
Fotografía : Powell, Loy y O´Sullivan, glamour de los años treinta con traza de comedia detectivesca.