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miércoles, 9 de noviembre de 2011

FOTOS DE RODAJE : Tall In The Saddle (Edwin L.Marin,1944).


Fotografía : John Wayne y Ward Bond (Rocklin y Robert Garvey en el film), durante una escena del western Tall In The Saddle, dirigido por Edwin L.Marin en 1944.

sábado, 28 de noviembre de 2009

THE MALTESE FALCON.




Nominada a tres Oscar de Hollywood en 1942 (película, guión y actor secundario), The Maltese Falcon es una obra maestra del director estadounidense John Huston, autor también del soberbio guión del film, basado en una novela del escritor Dashiell Hammett. Aunque no recibiera ninguna de las tres estatuillas propuestas, esta película es una demostración incuestionable de buen cine de principio a fin. Magníficos diálogos, sobresaliente estructuración narrativa y un cuadro genial de actores la convierten en una de las grandes obras cinematográficas de la historia.
Suele considerarse como la iniciadora del género negro, abordando una trama tan simple como efectiva, que Huston sabe desarrollar con intensa maestría.
Considero insuperable las interpretación de Humphrey Bogart, que construye al detective Sam Spade dibujando un hombre firme, de probados recursos; poco dado a sentimentalismos y hábil nadador contracorriente. El Spade de Bogart es con total seguridad el más excelso retrato detectivesco de la historia del cine, sentado tras la mesa de su despacho, dispuesto a complacerse a si mismo, cínico y socarrón, héroe solitario rodeado por un universo de delincuencia y oscuros intereses.
Pero no quedan atrás los personajes de Joel Cairo (genial en su afectada expresividad Peter Lorre), Brigid O´Shaughnessy (radiante Mary Astor construyendo a una dama tramposa, reina de la indefinición, que por momentos parece estafar al propio Spade), Kasper Gutman (inmenso Sydney Greenstreet construyendo un rol cuasi mafioso capaz de vender a su propio "hijo" con tal de obtener el premio que persigue), Wilmer Cook (genial Elisha Cook Jr. dando vida al impotente pistolero a sueldo del orondo Gutman, un matón torpe que es puesto en evidencia una y otra vez por la astucia de Spade), Effie Perine (la secretaria de Spade, bien interpretada por Lee Patrick; mujer que obedece a su jefe sin rechistar y de la que se intuye un sentimiento de amor no correspondido hacia el detective).
The Maltese Falcon nos traslada la dura lucha por la supervivencia, el tesón en la búsqueda de un objetivo, la inteligencia como valor imbatible, la picardía y la estrategia, y sobre todo; como bien resume la frase que cierra la proyección saliendo de los labios de Spade "(el halcón maltés) está hecho con la misma materia con la que se construyen los sueños", nos habla de sueños y esperanzas por salir de la mediocridad abrazando la riqueza.
Imprescindible.

THE MALTESE FALCON (1941). Dirección y guión : John Huston, basado en una novela de Dashiell Hammett. Música : Adolph Deutsch. Montaje : Thomas Richards. Fotografía : Arthur Edeson. Vestuario : Orry-Kelly. Intérpretes : Humphrey Bogart, Mary Astor, Sydney Greenstreet, Peter Lorre, Ward Bond, Elisha Cook Jr., Lee Patrick, Gladys George, Jerome Cowan y Barton MacLane. 101´Blanco y Negro. EE.UU. Warner Bros Pictures.
Fotografías : dos imágenes de Humphrey Bogart ejerciendo de Sam Spade.

domingo, 18 de octubre de 2009

JOAN OF ARC.


La versión cinematográfica que el realizador californiano Victor Fleming moldeó en 1948, sobre la vida de la santa francesa Juana de Arco, resulta gélida y demasiado descriptiva, como si al cineasta le faltara interés por la vertiente humana de la doncella de Orleans y optara por crear un cuadro estético pero vacío. Fleming quiebra la acción en tantas partes como sucesos clave tuvieron lugar en la vida de la santa, procurando una voz en off que sirva de guía al espectador por el camino de fe de la joven. La voz narradora, perteneciente en la versión original a Shepperd Strudwick; da una lastimosa sensación de que, en realidad; nos encontramos frente a un documental poco concatenado.
Desde los inicios de Juana de Arco como tímida doncella tocada por la gloria divina, hasta su condena en el proceso de Ruán, Fleming da un repaso rápido a la presencia de la joven en la batalla de Patay y en el Sitio de Orleans, y coloca su personalidad a medio camino entre la frialdad y la profecía. Personalmente no creo que sea esta la mejor versión que sobre la vida de Juana de Arco ha dado el cine. Prefiero la realizada por Otto Preminger en 1957, con la actriz Jean Seberg como protagonista.
A favor de Victor Fleming se puede mencionar su adoración por el rostro de Ingrid Bergman, de la que consigue plasmar unos bellos primeros planos, la excelente fotografía de Winton C.Koch, William V.Skall y Joseph A.Valentine, y las notables interpretaciones de la actriz protagonista, del actor portorriqueño José Ferrer en el papel de Carlos VII y del londinense Francis L.Sullivan que interpreta al Obispo Cauchon.
Joan Of Arc en la versión de Fleming es una película que decepciona, de la que a priori se espera más y que a medida que transcurre deja un regusto de vacuidad y falta de continuidad en la acción.
Galardonada con dos Oscar de Hollywood en 1949, los correspondientes a fotografía y vestuario.
Sólo recomendable para fans incondicionales de Ingrid Bergman.

JOAN OF ARC (1948). Director : Victor Fleming. Guión : Maxwell Anderson y Andrew Solt, basado en la obra "Joan Of Lorraine" de Maxwell Anderson. Música : Hugo Friedhofer. Fotografía : Winton C.Koch, William V.Skall y Joseph A.Valentine. Montaje : Frank Sullivan. Dirección artística : Richard Day. Productor : Walter Wanger. Vestuario : Dorothy Jeakins y Barbara Karinska. Intérpretes : Ingrid Bergman, José Ferrer, Ward Bond, Francis L.Sullivan, J.Carrol Naish, Shepperd Strudwick, Gene Lockhart, Leif Erickson y George Coulouris.
145´Color. EE.UU. Rko Radio Pictures-Sierra Pictures.
Fotografías : Imagen de Ingrid Bergman caracterizada como Juana de Arco en una escena del film.

jueves, 4 de junio de 2009

SERGEANT YORK.


Un diario, el de Alvin C.York, sirvió de guía a Howard Koch, John Huston, Abern Finkel y Harry Chandlee, para dar forma al guión en el que Howard Hawks se amparó a la hora de construir la excelente Sergeant York. Una historia plasmada desde un vértice humanista, salpicada de inocencia campesina y reivindicativa de valores, que exhibe a un soberbio Gary Cooper caracterizado como un hombre de campo esculpido a sí mismo con el cincel de la necesidad. El Alvin York cinematográfico sufre una reconversión personal, apareciendo en un primer instante como agricultor de la América profunda, que en sus ratos de asueto se dedica a las juergas y que incluso llega a incordiar a sus vecinos por culpa de los excesos con el alcohol. La actriz londinense Margaret Wycherly encarna a la madre del protagonista, una señora anciana que vela desde el silencio por la suerte de sus tres hijos. Hawks destaca este personaje con la pretensión de conceder un protagonismo predominante en la trama, dándole toda la importancia que tiene, y que sin duda logra gracias al excelente trabajo de la actriz inglesa. El dibujo de una figura maternal plenamente identificada con las del pasado, mujeres que gobiernan su casa a base de mudo esfuerzo, no es una mera casualidad en la construcción del film. Tampoco es sólo testimonial el papel que ejercita el actor norteamericano Walter Brennan, incorporando al Reverendo Rosier Pile, mentor en la transformación moral de York, y valedor de los cauces religiosos por los que derivará la conducta del protagonista.
Sergeant York es una historia profunda que extrae a cada fotograma gotas de sentimentalismo, desnudando la personalidad de un hombre, que depositado en pleno campo de batalla desde un inhóspito lugar de los Estados Unidos, muestra al espectador cómo se crece en sabiduría y voluntad, apartando las piedras del camino.
York pasa de un ambiente recalcitrante y deprimido a la gloria que da el valor, logrando destruir las líneas enemigas alemanas, acaparando medallas y cimentando el criterio de la guerra justa. Hawks no parece admitir el pacifismo gratuito. En ese sentido, York sufre, nada más llegar al frente, las dudas morales que proceden de la imposibilidad religiosa de matar al prójimo, dispuesto incluso a rechazar un ascenso, cuando sus superiores observan en él una extraordinaria capacidad para manejar el rifle. Esa vacilación desaparece cuando durante su bautismo de fuego, se ve obligado a sacar desde dentro un anhelo heróico que le lleva a causar innumerables bajas en el enemigo.
La película, en fin, acoge la necesidad de la guerra como ingrediente conexo con la propia naturaleza humana. Trágica sí, pero inevitable al mismo tiempo. Y puesto que es irremediable, también debe ser afrontada con el valor propio de un hombre que se precie de tal.
Es justo al final, cuando la guerra termina, y York regresa triunfal a casa, cuando la conciencia del soldado se pone a prueba. Habida cuenta de la fama conquistada, se le ofrecen numerosos contratos publicitarios a cambio de importantes sumas de dinero. El protagonista se muestra inflexible. No recibirá un solo dólar a cargo de la muerte de soldados alemanes caídos bajo el fuego de su fusil. Y es así como la historia acaba hablándonos de dignidad y respeto.
El matiz moral que Hawks encierra en la película puede confundirse con un aparatoso sentido belicista, aunque lejos de caterbas armamentísticas, va al grano con el tema de debate, incorporando modelos cómo el de San Agustín, desarrollando el único aspecto que puede conferir sentido moral a un conflicto armado.
Es relevante también la presencia de la angelical Joan Leslie, el otro pivote en la vida de York, cuando el amor llama a su puerta. El personaje que interpreta la actriz de Detroit, (Gracie Williams), representa uno de los motivos principales en base al que un hombre puede cambiar su vida.
Sergeant York puede definirse como una trilogía : madre, padre espiritual y novia, que ayudan a crecer a un patán hasta convertirlo en un hombre de provecho.
Adecuada banda sonora de Max Steiner y decorosa fotografía del operador siciliano Sol Polito, en una película que debería servir de referencia en las filmotecas escolares y familiares, sobre todo si existen hijos varones en los que reflejar el brillo de tan sugerentes fotogramas.
Dos Oscar de Hollywood en 1942 (Gary Cooper-mejor actor principal-y William Holmes-mejor montaje-).
Desde su sencillez hasta su profundidad, una obra maestra.

SERGEANT YORK (1941). Director : Howard Hawks. Guión : John Huston, Howard Koch, Abem Finkel y Harry Chandlee, basado en el diario de Alvin C.York editado por Tom Skeyhill. Música : Max Steiner. Fotografía : Sol Polito. Montaje : William Holmes. Producción : Hal B.Wallis, Howard Hawks y Jesse L.Lasky. Dirección artística : John Hughes. Intérpretes : Gary Cooper, Joan Leslie, Walter Brennan, George Tobias, Margaret Wycherly, Stanley Ridges, Ward Bond, Noah Beery Jr. y Howard Da Silva.
134´Blanco y Negro. EE.UU. Warner Bros Pictures.
Fotografía : Sargento y caballero, Gary Cooper.

lunes, 1 de junio de 2009

YOU CAN´T TAKE IT WITH YOU.


George Simon Kaufman, judio de Pittsburgh; y Moss Hart, un newyorkino de Manhattan; autores teatrales, lograron el Pulitzer con la obra You Can´t Take It With You, estrenada en Diciembre de 1936 en el Booth Theater y que aún se representa con regularidad en todo el mundo.
El éxito propuso el rodaje de una regocijante película, dirigida por el siciliano de nacimiento Frank Capra, que en clave de comedia romántica nos seduce gracias a un ejercicio de explosividad digno de elogio. Lo realmente grande de la versión cinematográfica de You Can´t Take It With You, además de un genial elenco de actores; es el dominio por parte del realizador de las escenas plagadas de actores. Una galeria de excéntricos incombustibles va pasando delante de nuestros ojos, alternando las piruetas de una bailarina de ballet vestida con ropa de casa con la desesperación de un inesperado inspector de hacienda que trata de explicar al contribuyente dónde va a parar el dinero recaudado a través de los impuestos. Por momentos las imágenes en pantalla reivindican el caos cómo ejercicio de hilaridad, explorando un universo disparatado en donde los personajes parecen muñecos salidos de un maravilloso guiñol. Sólo los enamorados, Alice Sycamore (Jean Arthur) y Tony Kirby (James Stewart) simulan guardar las formas.
Extraordinario trabajo en las interpretaciones de Lionel Barrymore (Martin Vanderhof), Mischa Auer (el profesor ruso de ballet Boris Kolenkhov), Edward Arnold (el patriarca Kirby), Donald Meek (Poppins, el fabricante de juguetes y caretas de carnaval) y Ann Miller (la estirada Señora de Kirby).
También podemos observar con deleite a un principiante Ward Bond, metido en los cueros de uno de los oficiales de policía que acude a casa de los Sycamore con el fin de arrestarles por alteración del orden público, y al inefable Harry Davenport dibujando al juez alineado en favor de la divertida familia Sycamore. En muchos tramos de la historia, los secundarios roban todo el protagonismo al dúo de enamorados, y lo hacen gracias a un ejercicio de compromiso con la risa por parte de Capra.
You Can´t Take It With You ejerce de agente transfusor de felicidad, de alegría por la vida sin más responsabilidad que vivir. Es un canto a la vida de barrio, a la familia como centro neurálgico de la sociedad, al humanismo y al espíritu ocioso. Por contra critica el afán por el dinero, el clasismo, y la rutina de una existencia dedicada al trabajo.
El abuelo Vanderhof (Barrymore) no para de darnos magistrales lecciones de cómo se debe huir del stress, provocando la cómplice carcajada en más de una ocasión. Diálogos geniales y un correoso ritmo narrativo hacen de esta película un tesoro, digno de aprecio y sin fecha de caducidad. Fue premiada con los Oscar de Hollywood al mejor director y a la mejor película, en la edición de 1939.
Maravillosa.

YOU CAN´T TAKE IT WITH YOU (1938). Dirección : Frank Capra. Guión : Robert Riskin, basado en la pieza teatral de Moss Hart y George S.Kaufman. Música : Dimitri Tiomkin. Fotografía : Joseph Walker. Montaje : Gene Havlick. Dirección artística : Stephen Goosson. Vestuario : Irene y Bernard Newman. Productor : Frank Capra. Intérpretes : Jean Arthur, James Stewart, Lionel Barrymore, Edward Arnold, Ann Miller, Mischa Auer, Harry Davenport, Spring Byington, Samuel S.Hinds, Donald Meek, Halliwell Hobbes, H.B.Warner, Lillian Yarbo y Ward Bond.
126´Blanco y Negro. EE.UU. Columbia Pictures.
Fotografía : La felicidad tiene rostro : Barrymore, Arnold, Stewart y Arthur.