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martes, 30 de noviembre de 2010

RETRATOS DE CINE : Mary Anderson & Vincent Price.


Fotografía : los actores Vincent Price y Mary Anderson, en una escena del film "Wilson", realizado por Henry King en 1945.

martes, 13 de julio de 2010

THE HAUNTED PALACE.


Inspirada en sendas historias de los maravillosos Howard Phillips Lovecraft y Edgar Allan Poe, y con la presencia en la construcción de diálogos de un incipiente Francis Ford Coppola, no acreditado; The Haunted Palace es una película realizada en 1963 por el especialista en cine fantástico Roger Corman. Su médula espinal nos traslada a un nebuloso pueblo de Nueva Inglaterra, en donde un pétreo palacete encaramado en una colina encierra un secreto, que generación a generación, ha atrapado a sus habitantes en una oscura sombra de angustia y terror. Joseph Curwen, (genial como siempre Vincent Price), se dedicó en vida a esclavizar a sus elegidos a base de ceremonías diabólicas que los convertían en mutantes. Cuando Curwen es ajusticiado y quemado vivo por los habitantes del pueblo, acusado de brujería; jura venganza, estableciendo una maldición que con el paso de los años ve la luz. El doctor Charles Dexter Ward (el mismo Vincent Price, que faculta dos personajes) y su esposa Ann (exquisita Debra Paget) acuden al pueblo, transcurridos cien años desde la muerte de Curwen, para tomar posesión vía herencia del misterioso palacete. Pronto la personalidad de Ward se verá manchada por la siniestra sombra de Curwen, llegada desde ultratumba.
The Haunted Palace busca, y no siempre encuentra, el delicioso ingrediente sordido de Poe y Lovecraft, bañando el contenido del film con gotas de misterio, y presionando en ese mismo sentido, con la ambientación de decorados y con la percutora presencia de unos efectos estéticos de comedido valor. Los mutantes ciegos escondidos en los hogares del pueblo y el borroso diablillo que aparece en la parte final de la historia resultan cuanto menos aceptables.
La mención del mítico Necronomicón, grimorio ideado por Lovecraft; refuerza la sensación arcana que tapiza el hilo argumental de la película.
Atractiva banda sonora a cargo del músico Ronald Stein y brillante dirección artística de Daniel Haller. Barboura Morris y Elisha Cook Jr. compiten en potencial expresivo con el actor Lon Chaney Jr., un clásico del cine fantástico.
Sin ser la obra suprema de Corman, representa un método de elaborar género fantástico, digno de elogio.
Interesante, sobre todo para los aficionados a Price y al goticismo narrativo y estético.

THE HAUNTED PALACE (1963). Dirección y producción : Roger Corman. Guión : Charles Beaumont, basado en dos relatos de H.P.Lovecraft y Edgar Allan Poe. Diálogos : Francis Ford Coppola. Música : Ronald Stein. Fotografía : Floyd Crosby. Montaje : Ronald Sinclair. Dirección artística : Daniel Haller. Intérpretes : Vincent Price, Debra Paget, Elisha Cook Jr.,Lon Chaney Jr., Barboura Morris, Leo Gordon, Frank Maxwell y John Dierkes. 87´Color. EE.UU. American International Pictures-La Honda Productions.
Fotografía : Price y Paget, (el matrimonio Ward), acorralados por los mutantes del antepasado Curwen.

lunes, 5 de julio de 2010

RETRATOS DE CINE : VINCENT PRICE.


Fotografía : Vincent Price en un retrato promocional del film "Champagne for Caesar", realizado en 1950 por Richard B.Whorf.

lunes, 15 de marzo de 2010

TOWER OF LONDON.


El actor Vincent Price puede presumir de haber construido dos personajes distintos en sendas películas rodadas con veintitrés años de diferencia entre si, que trazan la misma historia. The Tower Of London de 1939, realizada por el norteamericano Rowland V.Lee, nos presenta a un joven Price caracterizado como el Duque de Clarence. El remake de 1962, rodado por el también norteamericano Roger Corman; sirvió a Price para dar cuenta de Richard Of Gloucester, personaje que en 1939 caracterizó el actor Basil Rathbone.
The Tower Of London nos traslada al siglo quince, en una Inglaterra marcada por el reinado de los Plantagenet y la Guerra de las Dos Rosas.
La maldad de Ricardo III (genial Vincent Price) envuelve el devenir del film, que describe con singular maestría, uno a uno; los crímenes que aún hoy en día se le achacan al monarca, cegado con tal de lograr la Corona de Inglaterra. Desde su condición de Lord Protector del reino, lograda tras ahogar a su hermano Clarence, interpretado por el actor Charles Macaulay; en un tonel de vino (hecho probado históricamente), pasando por el asesinato de su propia esposa Anne Neville (interpretada por la actriz Joan Camden)-hecho este que si bien no parece demostrado, sí que encierra parte de veracidad habida cuenta de que fue un matrimonio de interés por parte de Ricardo, que maltrató a su esposa de un modo continuado-, pasando por las acusaciones de ilegitimidad hacia sus sobrinos y herederos reales al trono, Eduardo y Ricardo de York; y el posterior asesinato de los niños, (hecho más ó menos demostrado desde un punto de vista histórico), la personalidad de Ricardo III es dibujada con gran énfasis por el actor de Missouri, escenificando a un hombre tortuoso, sanguinario y cruel, capaz de todo con tal de lograr el trono de Inglaterra.
El personaje que plasma Price alcanza en los instantes finales de proyección, una locura proyectada sobre su soledad, incomprendido por casi todos, encerrado en una obcecada huida hacia ninguna parte. Cierto es que en la auténtica historia de Ricardo III existían más fieles a su causa que en la que nos traslada el film de Corman. Pero no hay duda de que el auténtico Ricardo III pasa por haber sido uno de los monarcas más corruptos y criminales de la historia de Inglaterra.
La esceneficación final de la batalla de Bosworth, que enfrentó a los Plantagenet y los Tudor el 22 de Agosto de 1485, muestra en el film de Corman a un Ricardo trastornado, luchando contra los fantasmas justicieros de sus víctimas inocentes.
Al final de la película sólo le falta el shakespiriano grito de "Mi reino por un caballo", que el dramaturgo y poeta de Stratford-upon-Avon adjudicó al monarca durante los instantes finales de su vida y derrota.
Correctamente ambientada, The Tower Of London en la versión de Corman, es un film serio, bien documentado, que cuenta además con unas más que dignas interpretaciones, destacando junto a Price, la presencia de los actores Michael Pate (Sir Ratcliffe), Richard Hale (Tyrus), Robert Brown (Sir Justin), Joan Freeman (Lady Margaret) y la ya mencionada Joan Camden (Anne Neville).
Imprescindible para los fans de Vincent Price, entre los que me cuento.

TOWER OF LONDON (1962). Director : Roger Corman. Guión : Robert E.Kent, Leo Gordon, F.Amos Powell, basado en una historia de Leo Gordon y F.Amos Powell. Música : Michael Anderson. Dirección artística : Daniel Haller. Producción : Gene Corman. Vestuario : Marjorie Corso. Fotografía : Archie R.Dalzell. Intérpretes : Vincent Price, Michael Pate, Joan Freeman, Richard Hale, Robert Brown, Joan Camden, Bruce Gordon, Sandra Knight y Charles Macaulay. 79´Blanco y Negro. EE.UU. Admiral Pictures/Edward Small Productions.
Fotografía : cartel publicitario del film.

viernes, 19 de febrero de 2010

CRY OF THE BANSHEE.


"In the startled ear of night
How they screamed out their affright!
Too much horrified to speak
They can only shriek, shriek,
Out of tune..."
(Edgar Allan Poe).

Retablo de la Inglaterra rural del siglo dieciséis con pinceladas costumbristas, en donde la maldad de un magistrado, Lord Edward Whitman (muy en su línea habitual el actor Vincent Price) compite con las prácticas de brujería, encabezadas por la hechicera Oona (bien caracterizada como bruja la actriz Elisabeth Bergner), un alma rota a la que los Whitman pretenden aniquilar.
Gordon Hessler fabricó esta historia de género fantástico, haciendo uso de una estética lacerante, nada contemplativa. Para ello identificó a los Whitman, padre e hijos, con el lado más corrupto del poder y la influencia social, midiendo por igual en la balanza a los dos platillos : religión y justicia versus brujería.
Hessler intenta convencernos de que a fin de cuentas la maldad anida en muchos nidos, incluso en aquellos que representan la ortodoxia, frente a la heterodoxia brujeril.
Curiosa la escena durante el velatorio de Lady Patricia Whitman (encarnada por la guapa actriz sueca Essy Persson) con una legión de plañideras rodeando el féretro, y poco relevantes escenas de desnudos femeninos, que teniendo en cuenta la época en la que Cry Of The Banshee fue rodada, representan un primer atisbo de nudismo sin complejos en la historia del cine.
Compendio de sortilegios, vudú, aquelarres, reminiscencias de ritos paganos, maldiciones y maquillaje blanco para probar la raíz brujeril de algunos personajes, elemento este que se ejecuta con notable acierto.
Puede que Cry Of The Banshee no pase por ser un film completo, ya que su métrica argumental es algo tosca. Pero lo que sí resulta evidente es que, cómo historia de brujas contiene los elementos mínimos de exigencia que le imprimen una personalidad más que decente. A ello contribuyen los detalles, y la siempre estupenda interpretación del genial Vincent Price.
Un título imprescindible para los aficionados al género fantástico y de terror, aunque puede que lo menos aceptable sea el elemento de metamorfosis de Roderick (Patrick Mower) en una especie de monstruo asesino.
Rodada en exteriores de Middlesex (Inglaterra).
Y ya saben : los que nacen del fuego, mueren con él.

CRY OF THE BANSHEE (1970). Director : Gordon Hessler. Guión : Christopher Wicking, basado en una historia de Tim Kelly. Fotografía : John Coquillon. Música : Les Baxter. Montaje : Oswald Hafenrichter. Producción : Samuel Z.Arkoff, Gordon Hessler y Louis M.Heyward. Dirección artística y diseño de producción : George Provis. Intérpretes : Vincent Price, Carl Rigg, Hilary Heath, Essy Persson, Patrick Mower, Marshall Jones, Elisabeth Bergner y Stephan Chase.
91´Color. UK. American International Pictures.
Fotografía : el magistrado Lord Whitman (Vincent Price), en una escena del film.

viernes, 5 de febrero de 2010

AUTOGRAFOS DE ACTORES : VINCENT PRICE.


Fotografía : imagen autografiada del actor Vincent Price.

viernes, 15 de enero de 2010

LAURA.


Un análisis de Laura, film noir emblemático comenzado a rodar por el director Rouben Mamoulian y redondeado hasta las últimas y benditas consecuencias por el gran Otto Preminger; nos lleva a la conclusión de estar frente a una obra maestra del cine. Hay quienes se muestran defraudados la primera vez que ven esta película, sin duda por la gran fama que le precede. Pero posteriores visiones dejan claro que la impecable categoría del film es un hecho indiscutible. Gran dirección, espléndida fotografía, un esmerado y elegante diseño artístico, excelentes interpretaciones y un guión colosal se confabulan en contra de la mediocridad.
Y es que ó bien Laura es un film que comulga a gusto con el cine de suspense, (tal vez Hitchcock la hubiera realizado de idéntica forma), ó Preminger es igual de bueno que el orondo realizador británico detrás de la cámara. Como quiera que las comparaciones siempre resultan odiosas, nos conformaremos con señalar a Laura como un film con las mismas características de fulgor femenino que Rebeca ó Vértigo. En las tres, una mujer, en este caso el personaje interpretado por la bellísima Gene Tierney; es el faro lleno de luz que mueve al resto de los elementos de la trama. Laura es también una película de obsesiones (la del Waldo Lydecker, genial el actor Clifton Webb; hacia la joven Laura Hunt y la no menos desquiciada del detective McPherson, gélido aunque contundente Dana Andrews) y de fetichismos (desde el hermoso reloj, clave en el desenlace; pasando por el jarrón y el biombo, los exquisitos sombreros y vestidos que luce la protagonista, ó el bello óleo que preside el salón del apartamento de Laura). El film es un ejemplo impactante del mejor cine negro que se ha hecho en toda la historia del cine, embriagador, sensual, vibrante y profundamente suspensivo.
Lucien Ballard y Joseph LaShelle imprimen con su fotografía en blanco y negro un marchamo de glamour apreciable en todas y cada una de las escenas, que si bien responden siempre a interiores, están trazadas con una infinita elegancia.
En muy pocas películas la imagen de una actriz ha resplandecido tanto como la de Gene Tierney en Laura, ayudada en parte por el emblemático cuadro, símbolo cinematográfico ya eterno; y por añadidura gracias al magnífico rostro de la actriz de Brooklyn, amortizado sin disimulo por el ojo de cámara de Preminger.
Soberbio ejercicio interpretativo del actor Clifton Webb, probablemente el mejor de su carrera artística.
Destaca también el perfil de Vincent Price, creador del personaje de Shelby Carpenter, un golfo de guante blanco, gigolo descarado, cuya presencia en la historia es un aliciente más.
Genial la escena del interrogatorio de McPherson sobre Laura con la lamparilla y el foco de luz cegadora golpeando el rostro de la protagonista, momento que contiene lo que algunos definimos como fino sadismo.
En resumen, una obra maestra del cine, sin paliativos.
Joseph LaShelle fue galardonado con el Oscar de Hollywood de 1945 en la categoría de mejor fotografía.

LAURA (1944). Dirección : Otto Preminger. Guión : Jay Dratler, Samuel Hoffenstein y Elizabeth Reinhardt, basado en una novela de Vera Caspary. Producción : Otto Preminger. Música : David Raksin. Fotografía : Joseph LaShelle (Lucien Ballard). Montaje : Louis R. Loeffler. Dirección artística : Leland Fuller y Lyle R. Wheeler. Decorados : Thomas Little. Diseño de Vestuario : Bonnie Cashin. Intérpretes : Gene Tierney, Clifton Webb, Vincent Price, Dana Andrews, Judith Anderson, Dorothy Adams y James Flavin. 88´ Blanco y Negro. EE.UU. 20th Century Fox.
Fotografía : el detective McPherson (Andrews), contempla extasiado el bello retrato de Laura Hunt (Tierney).

martes, 10 de noviembre de 2009

THE FLY.


The Fly es un cuento de terror escrito por el periodista y novelista británico George Langelaan y publicado por vez primera en las páginas de la revista Playboy en 1957. La esencia del relato habla de una horrible metamorfosis cuando un científico cruza la barrera de lo humano y lo divino, víctima de su excesivo celo profesional. La frase "la curiosidad mató al gato" tiene en The Fly un principal protagonismo.
El director bávaro de nacimiento, Kurt Neumann, realizó en 1958, un año después de ser publicado el breve relato; una adaptación cinematográfica, buscando, a mi juicio con acierto; incidir en los aspectos más lacerantes del ente literario. Porque en suma, la película de Neumann nos traslada el pecado y el castigo del pecador osado. El actor David Hedison encarna a Andre Delambre, un científico que descubre, tras duras jornadas de trabajo en su laboratorio casero; (cuánto dan de si los sótanos de las viviendas unifamiliares de Norteamérica) el método de la teletransportación. Con lo que no cuenta Andre es con su exceso de confianza y entusiasmo y con una mosca que se cuela en una de las cábinas que utiliza para probar su experimento. Cuando el científico decide usar el invento haciendo él mismo de conejillo de indias, y pese a que su gato ya sufrió previamente las consecuencias de un clamoroso error ; sufre una mutación intercambiando átomos de su cuerpo con los de una mosca polizona. El retorno al punto cero sólo será posible si su adorable esposa Helene (Patricia Owens) y su hermano François (genial como de costumbre Vincent Price) logran dar con la mosca, que en el fondo no es más que un Andre alienado.
Neumann utiliza el suspense para dar forma a su historia, empezando con los hechos consumados y volviendo hacia atras en flashback, para a partir de un momento de la trama recobrar el presente y mirar hacia adelante.
La moraleja de The Fly es evidente y sustanciosa. Desafiar a Dios es una osadía que se paga cara. Ni siquiera la ciencia puede hacerlo sin que existan consecuencias.
Es especialmente terrorífica la escena en la que la mosca con aspecto de Andre es atrapada en la gran tela de araña del jardín. Sus gritos de auxilio, cómo bien dice el Inspector Charas (Herbert Marshall) son difíciles de olvidar.
Rodada en Montreal.
Magnífica.

THE FLY (1958). Director : Kurt Neumann. Guión : James Clavell, basado en un relato de George Langelaan. Música : Paul Sawtell. Fotografía : Karl Struss. Montaje : Merrill G.White. Efectos especiales : Lenwood Ballard Abbott y James B.Gordon. Producción : Kurt Neumann y Robert L.Lippert. Intérpretes : Vincent Price, David Hedison, Patricia Owens, Herbert Marshall, Kathleen Freeman y Charles Herbert.
94´Color. EE.UU. 20th Century Fox.
Fotografía : Vincent Price (François Delambre) y su sobrino Philippe (Charles Herbert) observan la gran tela de araña, trampa final del científico alienado.

jueves, 9 de julio de 2009

THE LAST MAN ON EARTH.


El escritor y guionista norteamericano Richard Matheson es padre de una serie de grandes novelas fantásticas, casi siempre relacionadas con la ciencia ficción. Una de ellas, I Am Legend, editada en 1954; fue el cimiento de The Last Man On Earth, precursora de la más reciente I Am Legend (Francis Lawrence,2007). Confieso que hasta hace poco, incluso habiendo leído la novela de Matheson y visto la película de Lawrence; no conocía siquiera la existencia de este film dirigido en 1964 por el italiano Ubaldo Ragona y el newyorkino Sidney Salkow.
En realidad, The Last Man On Earth es un film infravalorado, rodado en el Lazio romano y en los Estudios Titanus, en cuya trama sobresale el factor soledad como estilete que se nos cuela por los ojos. Un hombre y científico desesperado, que ha visto caer a su familia y a gran parte de la humanidad, víctimas de un virus que se propaga por el aire; debe enfrentarse a una solitaria existencia, sólo quebrada por los nocturnos ataques de un grupo de muertos vivos, que se deslizan por la oscuridad con el alma en pena. Ragona y Salkow nos presentan de entrada la rutina diaria que el Doctor Robert Morgan (genial como siempre Vincent Price) afronta para sobrevivir en una sociedad inexistente. Luego, mediante un flashback muy correcto, nos relatan cómo todo llegó al derrumbado presente. Por fin, mediante un desenlace, tal vez lo más flojito de la película; nos sumergen en el antídoto al problema, que el propio Doctor Morgan consigue siguiendo las indicaciones de una mujer infectada, aunque medicada para contener puntualmente la terrible enfermedad. Tras ella, Morgan descubre que un grupo de infectados tratados con sangre desfibrilada, pretenden asesinarle y crear una nueva sociedad, ya que desconfían de él, por ser el único ser humano no infectado.
The Last Man On Earth posee momentos y detalles brillantes. Los ajos y los espejos cómo escudo utilizado por Morgan contra los nocturnos muertos vivos, detalle más vampírico que zombie; la ceguera como preludio a la muerte a causa del virus, la insistencia de Cortman por terminar con la vida de Morgan repitiendo una y otra vez aquello de "Morgan, Come Out", el perro superviviente que el audaz doctor encuentra hacia la mitad de la trama, la proyección de películas familiares en las solitarias noches del hogar de Morgan, la fosa común ardiente donde van a parar los cuerpos infectados, el frigorífico del supermercado al que acude Morgan en busca de ajos frescos con los que reponer el escudo de defensa personal colocado sobre la puerta de su casa, el final de la historia con Morgan muerto y Ruth Collins (interpretada por la actriz romana Franca Bettoia) saliendo de la iglesia y pidiendo a un crío que deje de llorar.
Algunos consideran The Last Man On Earth un film serie B, dicho ello en tono despectivo, (personalmente me niego a definir los b movies como un género inferior), y aunque así fuera, entiendo la historia de Regona y Salkow cómo una atractiva curiosidad, digna de estudio y reflexión. Desde luego no inferior a la reciente I Am Legend, protagonizada por Will Smith.
Teniendo en cuenta que George A.Romero estrenó Night Of The Living Dead en 1968, me niego a creer que no fijara algunas de las escenas de este clásico de los muertos vivientes y errantes, basándose en The Last Man On Earth.
Interesante.

THE LAST MAN ON EARTH (1964). Dirección : Sidney Salkow y Ubaldo Regona. Guión : Richard Matheson, Ubaldo Regona y Furio M.Monetti, basados en una historia escrita por William F.Leicester a partir de la novela I Am Legend de Richard Matheson. Música : Paul Sawtell y Bert Shefter. Fotografía : Franco Delli Colli. Montaje : Franca Silvi y Gene Ruggiero. Producción : Robert L.Lippert. Intérpretes : Vincent Price, Franca Bettoia, Emma Danieli, Giacomo Rossi-Stuart, Umberto Raho y Christi Courtland. 86´Blanco y Negro. EE.UU.-Italia. Associated Producers (API)-Produzioni La Regina.
Fotografía : El Doctor Morgan (Price), el último ser humano sobre la Tierra, intentando encontrar vía radio algun compañero para acabar con la soledad que le rodea.

martes, 16 de junio de 2009

THE PIT AND THE PENDULUM.


The Pit and The Pendulum es un relato corto escrito por el gran Edgar Allan Poe, publicado en 1842 y perteneciente a la obra The Gift : A Christmas and New Year´s Present, editada por Carey & Hart.
El fondo de terror psíquico que encierra la obra de Poe adquiere en The Pit and The Pendulum una amplitud difícil de superar, desgranando el autor los suplicios de la Inquisición española, y más en concreto la tortura del péndulo en forma de cuchilla que va descendiendo hacia el cuerpo maniatado de la víctima.
En 1961, el director estadounidense Roger Corman y el guionista Richard Matheson se inspiraron en el relato de Poe para deslumbrar al público con una bonita historia de miedo, homónima al relato, aunque se distancia bastante del conciso retrato terrorífico creado por el gran maestro de la literatura fantástica. La película de Corman se rellena con una historia que termina desembocando en la escena final del péndulo letal.
La trama se abre con Francis Barnard (John Kerr) aproximándose al castillo de Nicholas Medina (Vincent Price) en un carruaje conducido por un temeroso chófer, que se niega a conducir hasta la puerta del edificio y deja al viajero a varios metros de distancia de esta.
Tras caminar por el sendero que conduce al castillo, Barnard es recibido por el criado de la casa, Maximillian (Patrick Westwood) y por la hermana de Nicholas, Catherine (Luana Anders). Es entonces cuando se nos informa del planteamiento. La hermana de Barnard, Elizabeth (Barbara Steele), esposa de Medina; ha fallecido repentinamente. Barnard viaja desde Londres a España, con el único objeto de aclarar las causas reales del inesperado óbito.
Corman nos va introduciendo en un castillo laberíntico, decorado de un modo excelso, en donde la cera de las velas y las telarañas contrastan con amplias chimeneas, tapizados de terciopelo y seda, y rotundas sillas y mesas de madera maciza.
En el subsuelo, con aspecto de catacumba; yacen en sepultura los restos de Elizabeth Medina, muerta de miedo, según parece acreditar el médico de la familia Medina, Doctor Leon (Anthony Carbone).
Junto a ellos y los del resto de la familia, se esconde una sala de torturas de la época de la Inquisición, orden a la que perteneció el padre de Nicholas, Sebastian Medina (interpretado por el mismo Vincent Price).
Corman va desgranando el relato con mimo, describiendo con intención aspectos tales cómo los terrores de Medina tras asistir en su tierna infancia al asesinato de su madre y tío a manos del padre, vengador moral y sanguinario ante la probada infidelidad de ambos. La narración posee toques de palmaria originalidad, creando en los flashback un universo nebuloso salpicado de colores vivos, cómo si se derramara un bote de acuarela encima del metraje.
El desenlace, con la ya mencionada escena del péndulo descendiendo sobre el cuerpo maniatado de Francis Barnard; es, lejos de volcar su intensidad en la tensión del momento; un dechado de creatividad visual, llamando a la puerta del pánico cómo concepto más allá de las imágenes.
Corman también nos sacude de la butaca con otras ideas aprensivas cómo los enterrados vivos y los emparedamientos.
Soberbia la escena final, con Elizabeth Medina inmovilizada en un aparato de tortura, escuchando como se cierra la puerta de la habitación, y las últimas palabras de Catherine Medina antes de salir :"esta sala permanecerá a partir de hoy, cerrada para siempre".
Muy adecuada e inquietante banda sonora a cargo de Les Baxter.
Excelente tesoro del género fantástico y de terror, con un diseño magnífico y un genial Vincent Price, temeroso, alocado y dramático.
La agonía de mi alma encontró desahogo en un largo, potente y final grito de desesperación.
Imprescindible.

THE PIT AND THE PENDULUM (1961). Director : Roger Corman. Guión : Richard Matheson, inspirado en un relato de Edgar Allan Poe. Música : Les Baxter. Fotografía : Floyd Crosby. Montaje : Anthony Carras. Producción : Roger Corman. Dirección artística : Daniel Haller. Vestuario : Marjorie Corso. Decorados : Harry Reif. Intérpretes : Vincent Price, John Kerr, Barbara Steele, Luana Anders, Anthony Carbone, Patrick Westwood, Lynette Bernay y Larry Turner. 80´Color. EE.UU. Alta Vista Productions-American International Pictures.
Fotografía : Barbara Steele (Elizabeth Medina), la maldad tiene castigo.

martes, 19 de mayo de 2009

THE TINGLER.


The Tingler pasa por ser una de las primeras experiencias interactivas de la historia del cine. Cuando en la pantalla del cine, la historia nos muestra cómo un ser de abominable aspecto y pérfidas intenciones, mezcla de ciempies y babosa; se escapa en una sala de proyecciones; en la vida real un mecanismo comienza a vibrar y a lanzar pequeñas descargas inofensivas pero muy sensitivas desde algún lado de cada butaca, causando aún más pánico en los sufridos espectadores. William Castle, realizador del film, dispuso junto a su equipo de producción unos artilugios recalcitrantes que animaban el espectáculo. Se trataba, en suma, de crear miedo en el patio de butacas. Vincent Price (Doctor Warren Chapin) lanza un grito que sirve de guinda al pastel : "The Tingler is loose in this theather. Scream, scream for your lives"!. Imagino por momentos la divertida experiencia. Algo semejante, pero sin artilugios, sólo con el poder de la mente; pretendió Bigas Luna en Angustia
(1986).
Agentes externos aparte, The Tingler es una película realizada a partir de una propuesta curiosa. En realidad, Castle y su guionista Robb White pretenden dar forma física al miedo. Cómo anuncia el personaje al que da vida el genial Vincent Price, mucha gente muere con miedo, pero...¿cuanta gente muere de miedo?. Y es así donde el obsesionado galeno se embarca en una dura lucha por lograr capturar al escalofrío, un bicho que cobra forma física junto a la columna vertebral, cuando alguién siente miedo y no grita. Obviamente ese requisito sólo puede cumplirse con un sordomudo, porque ¿quién es capaz de aguantar los gritos cuando el terror llama a su puerta?. The Tingler evidencia una historia muy original, pero es evidente que el concepto que desarrolla la convierte casi por obligación en un producto serie B. El trabajo de Price, sin ser el mejor de su carrera, es aceptable, igual que los de Patricia Cutts, que da vida a la infiel y desahogada esposa del médico, Isabel; Judith Evelyn y Philip Coolidge, el matrimonio Higgins, sordomuda ella, desesperado él; que regentan un cine de barrio y que se convierten en las cobayas propicias del atormentado Doctor Chapin.
Los efectos logrados con la inmunda criatura son acordes con la época del rodaje y se observan hoy en día con más curiosidad que aprobación.
The Tingler, en fin, no es una gran película, pero posee el encanto de lo antiguo, la sazón de una época pasada en donde para hacer películas de género fantástico no había ordenadores ó procesos de digitalización y había que suplir la falta de medios técnicos con grandes dosis de imaginación. Destacable la escena en la que Castle rompe el blanco y negro para bañarnos la retina en un esplendoroso rojo sanguineo.
Cuando sienta usted miedo de la oscuridad, grite, grite con ganas para salvar su vida. Dicen que guardar los sentimientos, es malo para la salud. Y el miedo, en efecto, no es más que un sentimiento.

THE TINGLER (1959). Dirección : William Castle. Guión : Robb White. Música : Von Dexter. Fotografía : Wilfred M. Cline. Dirección artística : Phillip Bennett. Intérpretes : Vincent Price, Judith Evelyn, Philip Coolidge, Patricia Cutts, Pamela Lincoln y Darryl Hickman. 82´Blanco y Negro (una escena en color). EE.UU. William Castle Productions-Columbia Pictures.
Fotografía : Price, y los buenos de la historia, Hickman y Lincoln (ayudante del Doctor Chapin y su novia, cuñada del médico), observan aterrorizados el escalofrío.