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martes, 20 de abril de 2010

THE SPIRAL STAIRCASE.


Basada en la novela "Some Must Watch" de la escritora galesa Ethel Lina White, The Spiral Staircase traza con evidente estilo cinematográfico las desventuras de una joven muda, Helen Capel, (buena interpretación de la actriz norteamericana Dorothy McGuire), encerrada en su silente condición por culpa de un trauma del pasado; cuando en su entorno aparece la misteriosa presencia de un criminal que se dedica a asesinar a mujeres con deficiencias.
Con un guión sólido redactado por Mel Dinelli, el director Robert Siodmak realiza una película cargada de tensión, expresividad y suspense. Son notables las escenas que el realizador alemán plasma con un apreciable estilo expresionista, como la del primer crimen, en donde a las manos retorcidas en alto de la víctima les sucede el ojo en primer plano del asesino. Tampoco pasa desapercibida la secuencia con la joven Helen mirándose al espejo en pleno tramo de las escaleras de la mansión de los Warren, y la imaginación trastocada del criminal viendo sobre la faz de la muchacha un simbólico vacio justo donde se sitúa la boca.
Ambos detalles que dan cuenta del espíritu creativo de Siodmak.
La melosa condición que la actriz Dorothy McGuire plantea sobre su personaje sirve para crear un ambiente poco amortiguado en cuanto a tensión se refiere, siendo la víctima ideal para este tipo de historias.
Soberbia la actriz Ethel Barrymore, que fue nominada al Oscar de 1947 en la categoría de mejor actriz de reparto, premio que finalmente fue a parar a manos de Anne Baxter por su rol de Sophie MacDonald en The Razor´s Edge (Edmund Goulding, 1946). El personaje que esculpe la actriz norteamericana, Miss Warren; aporta a la trama una adicional sensación de misterio. Aunque la explosión final de la actriz, en lo alto de la escalera de caracol, toda vestida de negro y portando un arma en sus manos, es sencillamente colosal.
The Spiral Staircase pasa por clásico del género thriller con grandes connotaciones de film noir y suspense.
La escena final del film con Helen Capel sentada junto al teléfono, y la cámara principal alejándose y proyectando su sombra sobre la pared, es un brillante colofón para una historia plena de interés.
Para morderse las uñas.

THE SPIRAL STAIRCASE (1945). Director : Robert Siodmak. Guión : Mel Dinelli, basado en una novela de Ethel Lina White. Música : Roy Webb. Fotografía : Nicholas Musuraca. Producción : Dore Schary. Montaje : Harry Marker y Harry W.Gerstad. Dirección artística : Albert S.D´Agostino y Jack Okey. Vestuario : Edward Stevenson. Intérpretes : Dorothy McGuire, George Brent, Ken Smith, Ethel Barrymore, Rhonda Fleming, Elsa Lanchester, Sara Allgood, Rhys Williams y Gordon Oliver. 83´ Blanco y Negro. EE.UU. Vanguard Films-Rko Radio Pictures-Dore Schary Productions.
Fotografía : cartel publicitario del film.

martes, 26 de enero de 2010

CAT PEOPLE.


"Even as fog continues to lie in the valleys, so does ancient sin cling to the low places, the depressions in the world consciousness" (The Anatomy Of Atavism, Dr.Louis Judd).

Dos detalles hacen de Cat People una obra maestra del género fantástico cinematográfico. Primero el hecho indudable de que Tourneur era un excelente director de cine. Su amplitud de miras a la hora de escenificar sus planteamientos narrativos, creando atmósferas repletas de sensaciones casi oníricas, bautizando a sus personajes con un ambiente oscuro, lleno de niebla conceptual; y trasladando al espectador ese "algo" entre mágico y misterioso, le convierten en uno de los realizadores más diestros a la hora de enfocar historias fantásticas. A título personal, uno de mis favoritos. Segundo, la idea de que en un reparto de Tourneur nadie parece sobresalir por encima de los demás. Como si hasta el último de los extras participantes en el film fuera protagonista. El realizador parisino dotaba a todos sus personajes de un potencial dinámico evidente, sin que ninguno de ellos parecieran abonados a un segundo plano de influencia en las historias trazadas.
Genial, sin duda el mejor de su carrera; el trabajo de la guapa actriz marsellesa Simone Simon, convertida para la trama en Irena Dubrovna, una muchacha serbia que lleva a sus espaldas la leyenda de los seres humanos con condición gatuna oculta, mito de su pais natal; cuyas metamorfosis se narran por Tourneur con la habilidad de la presunción visual. Los primeros planos de Simone Simon, captados con profusión por Tourneur son muy gratificantes, pues conjugan inocencia y maldad con un perfecto equilibrio expresivo.
Excelentes los actores Kent Smith y Tom Conway, Oliver Reed y Louis Judd en la historia; creadores de dos personalidades contrapuestas, aunque ambas firmes en sus criterios. El primero, esposo de Irena; sometido a la dura prueba del amor cimentado en una especie de hipnosis ante la misteriosa personalidad de la joven serbia. El segundo, repetidor en esa especie de alucinación sentimental; perfilado con un toque adicional de divertida golfería masculina. Ambos, eso sí; impecables en cuanto a elegancia. Muy acertada la interpretación de la actriz Jane Randolph, que encarna a la dulce y avispada Alice, fiel amiga de Reed, que será quien le haga abrir los ojos ante un enamoramiento poco fiable.
Como bien comentaba algún párrafo más arriba, cualquiera de los personajes de Tourneur, hasta los que ocupan cámara durante poco más de tres ó cuatro minutos; logran percutir en las retinas del espectador. Un ejemplo sustancial de ello es la actriz Elizabeth Russell, que a través de la mujer del café que lanza una conjura a la joven Irena, pone un toque más de sobresalto al hilo argumental.
Igual sucede con el empleado del zoo, encarnado por el actor Alec Craig, cuyo diálogo breve con Irena es un más que interesante ingrediente de la trama.
¿Atavismo, ficción ó leyenda maldita?. Que cada uno lo interprete como quiera.
Obra maestra.

"But black sin hath betrayed to endless night. My world, both parts, and both parts must die" (Holy Sonnets V. John Donne).

CAT PEOPLE (1942). Director : Jacques Tourneur. Guión : DeWitt Bodeen. Producción : Val Lewton. Música : Roy Webb. Fotografía : Nicholas Musuraca. Montaje : Mark Robson. Efectos especiales : Vernon L.Walker. Intérpretes : Simone Simon, Kent Smith, Tom Conway, Jane Randolph, Jack Holt, Elizabeth Russell y Alec Craig. 73´ Blanco y Negro. EE.UU. Rko Radio Pictures.
Fotografía : Tom Conway (Louis Judd) y Simone Simon (Irena Dubrovna) en una imagen promocional del film.

miércoles, 25 de noviembre de 2009

NOTORIOUS.


Notorious es una de las películas más redondas de Alfred Hitchcock, y puede que también una de sus historias más serias. El crítico Enrique Alberich realizó una afinada autopsia del film, atreviéndose incluso a especular sobre un apunte mitológico, presente según él al final de la trama; cuando Devlin (Cary Grant) desciende la escalinata de la mansión de Alexander Sebastian (Claude Rains) portando en brazos a la narcotizada y envenenada Alicia (Ingrid Bergman), con el único fin de rescatarla del peligro y huir hacia más saludables horizontes. Dejando de lado las figuras de Eurídice y Orfeo, y el descenso al inframundo de este, para retar a Cerbero y resucitar a aquella; Notorious es una indicutible obra maestra en la que el genial director introduce suspense (escena de la bodega con las botellas rellenadas con uranio), romanticismo (juego amoroso inicial imposible entre una mujer con pasado y un hombre íntegro, que finalmente se convierte en fructífero ante el alborozo del espectador), terror (escena en la que Alicia descubre que está siendo envenenada por Alexander y la madre de este-genial la actriz checa Leopoldine Konstantin-, adornada con las tenebrosas miradas de la malvada pareja y sus negras sombras atormentando la semi inconsciente visión de la joven espía), glamour (maravilloso vestuario de Edith Head, sobre todo en la escena hípica con una Ingrid Bergman especialmente atractiva), fino sentido del gusto (Hitchcock incluye varias reputadas marcas de champagne, vino y brandy), y controversia (¿cuanto tiene de respetable una mujer capaz de casarse con un hombre al que no ama, llevada sólo-y no es poca cosa-por el deseo de descubrir y abortar un complot político?).
La estructura narrativa de Notorious es perfecta, descansando la trama en el completo protagonismo de un triángulo amoroso ficticio, cuyas dimensiones reales no se ocultan al espectador.
Hitchcock, igual que en la posterior "Marnie"; lanza su objetivo sobre certeros primeros planos de una de las mejores parejas de cuantas desfilaron por la generalidad de su obra. Grant y Bergman demuestran una elevada carga química, que hunde su potencial en las retinas del espectador, resultando convincentes y profundos, sin espacio alguno para la comedia.
Ambos intérpretes realizan uno de los mejores trabajos de sus respectivas carreras artísticas, sin dejar de mencionar a Claude Rains, impecable y taciturno, aunque en el fondo "malvado bueno" de una historia plena de intenciones. "Qué bueno eres"-le dice Alicia a su esposo, desconociendo que sus intenciones han sido descubiertas por aquel. Es esa frase la que convierte a Alexander Sebastian en un malo demasiado honesto para serlo, confuso consigo mismo; como si en el fondo quisiera huir de su perversa identidad al servicio de la causa nazi.
Notorious es una gran película, cuya esencia reside en contar muchas cosas sin que sea necesario abrir la boca.
Dos nominaciones al Oscar de Hollywood en 1947 en las categorías de actor secundario, (Claude Rains) y guión original (Ben Hetch), premios que finalmente fueron concedidos a Harold Russell por su rol de Homer Parrish en "The Best Years Of Our Lives" (William Wyler,1946) y a Muriel y Sydney Box por el libreto de "The Seventh Veil" (Compton Bennett,1945). También Alfred Hitchcock fue nominado en el Festival de cine de Cannes, en la edición de 1946, en la categoría del Gran Premio del Festival.
Sencillamente genial. Una película inmensa.

NOTORIOUS (1946). Director : Alfred Hitchcock. Guión : Ben Hetch, Clifford Odets y Alfred Hitchcock, basado en una historia de John Taintor Foote. Música : Roy Webb. Fotografía : Ted Tetzlaff. Montaje : Theron Warth. Producción : Alfred Hitchcock. Vestuario : Edith Head. Intérpretes : Cary Grant, Ingrid Bergman, Claude Rains, Louis Calhern, Leopoldine Konstantin, Moroni Olsen y Ricardo Costa. 101´Blanco y Negro. EE.UU. Vanguard Films-Rko Radio Pictures.
Fotografía : Cary Grant e Ingrid Bergman, ¿ni contigo ni sin ti, querida Alicia Huberman?.

jueves, 29 de octubre de 2009

THE WHITE TOWER.


Ascender a una gran montaña, hollar la cima; es un ejercicio que tiene muchos puntos en común con la vida misma. Es lo que pretende mostrar el realizador californiano Ted Tetzlaff en esta The White Tower, película rodada en los Alpes franceses en 1950.
Lo más reseñable del film, junto a la colección de personajes variopintos que se dibujan; es el simbolismo que esbozan sus responsables, comparando el ejercicio del alpinismo, con el devenir por los pedregosos caminos de la existencia humana. Tetzlaff pinta un amplio conjunto de caracteres : desde la joven guapa y audaz Carla Alton (Alida Valli) que pretende alcanzar la cima de la montaña para homenajear a su padre, fallecido en la misma tras un accidente de alpinismo; hasta el alemán Hein (magistal interpretación de Lloyd Bridges) un prepotente nazi que choca con la unidad del resto del grupo, pasando por el fracasado y proceloso Paul Delambre (Claude Rains) víctima del alcohol y de su propia incertidumbre vital. Es probable que Glenn Ford, en realidad protagonista de la historia; realice el trabajo menos sólido, convertido en un hombre enamorado y un tanto artificial. Su personaje, Martin Ordway; no resulta demasiado creíble.
Bien fotografiada por Ray Rennahan, The White Tower no es probablemente un título legendario, aunque no hay que negarle un valor relativo, por ser una historia que utiliza el simbolismo de una ascensión montañera para hablarnos de la vida, que no es en el fondo, sino una senda con altos y llanos que hay que acometer para sobrevivir.
Curioso ver a Hein (Bridges) practicando el alpinismo con sus piernas al aire y temperaturas bajo cero.
Interesante.

THE WHITE TOWER (1950). Director : Ted Tetzlaff. Guión : Paul Jarrico, según una novela de James Ramsey Ullman. Música : Roy Webb. Fotografía : Ray Rennahan. Montaje : Samuel E.Beetley. Producción : Sid Rogell. Intérpretes : Glenn Ford, Alida Valli, Claude Rains, Lloyd Bridges, Cedric Hardwicke, Oskar Homolka y Lotte Stein.
98´Color. EE.UU. Rko Radio Pictures.
Fotografía : primer plano de Alida Valli (Carla Alton) con gafas de alpinismo.

lunes, 26 de octubre de 2009

THE RACKET.


El análisis de una película del estilo The Racket debe realizarse siempre a través de los personajes. Es lo que busca su realizador oficial, John Cromwell, que subido al carro de la dirección junto con un equipo no acreditado de otros cuatro cineastas, (Tay Garnett,Nicholas Ray,Mel Ferrer y Sherman Todd), volcaron la fuerza de la obra teatral del norteamericano Bartlett Cormack, para dar forma a este modesto en las formas profundo en el fondo, film noir, repleto de sabor oscuro y humo de cigarrillo atizado sobre gabardinas y corbatas cortas.
Robert Mitchum, por ejemplo; enfatiza con esmero al jefe de policía, enfrentado con el matón de turno, un genial y malévolo Robert Ryan. El duelo entre ambos personajes, Thomas McQuigg (Mitchum) y Nick Scanlon (Ryan), refleja el combate entre lo justo y lo injusto, el bien y el mal; procurando un gran atisbo de elegancia en el lenguaje, rotundidad en el intercambio de expresiones, y un reflejo proverbial de gestos y guiños. Mitchum engalana a su personaje de humanidad y eficacia profesional. Ryan se decanta, como solicita su interpretado; por un enfoque pertinaz, lleno de malas artes y peor carácter. No falta la femme fatale, encarnada por Lizabeth Scott (Irene Hayes) que como en muchas historias del género es una mujer con pasado, cantante de club nocturno; atractiva y sometida en el fondo al poder masculino. Irene Hayes no es precisamente una mantis religiosa, porque tiene buen corazón, pese a comenzar la trama en brazos de un petimetre del clan mafioso. Finalmente la cantante nocturna decide empezar de cero, dejándose querer por el periodista novicio Dave Ames (Robert Hutton). William Talman interpreta con especial seguridad y notable virilidad al oficial de policía Johnson, esposo y futuro padre, (su esposa Lucy, encarnada por la actriz Virginia Huston; le comunica que está embarazada poco antes de su trágica muerte a manos de Scanlon), un agente muy profesional, mano derecha de McQuigg; que representa al principal héroe de la película. No falta tampoco la galería de corruptos, encabezada por el fiscal Welsh (Ray Collins), cobarde e interesado; y completada con un meritorio ejercicio interpretativo del actor William Conrad (detective Turk), un tipo que pasa por los fotogramas con mirada seria y sin parar de mascar.
The Racket es, en suma; un buen film noir, que percute con estereotipos policiales, judiciales, políticos y delincuentes, creando un universo tan negro como el futuro de varios de ellos al final de la proyección.
Interesante y trazada con pulso firme.

THE RACKET (1951). Dirección : John Cromwell, Tay Garnett, Nicholas Ray, Mel Ferrer y Sherman Todd. Guión : William Wister Haines y W.R.Burnett, basado en una pieza teatral de Bartlett Cormack. Música : Roy Webb, Paul Sawtell y Constantin Bakaleinikoff. Fotografía : George E.Diskant. Montaje : Sherman Todd. Producción : Edmund Grainger. Intérpretes : Robert Mitchum, Lizabeth Scott, Robert Ryan, William Talman, Virginia Huston, Ray Collins, William Conrad, Robert Hutton y Joyce MacKenzie. 88´Blanco y Negro. EE.UU. Rko Radio Pictures.
Fotografía : primer plano del capitán de policía McQuigg (Mitchum).

martes, 9 de junio de 2009

THE MAGNIFICENT AMBERSONS.


El escritor norteamericano Booth Tarkington escribió varias novelas que fueron llevadas al cine con especial éxito. Beau Brummel, Magnolia y The Magnificent Ambersons son, a buen seguro, sus tres narraciones más reconocidas.
The Magnificent Ambersons escrita en 1918 y galardonada con el Premio Pulitzer, pertenece a la trilogía Growth, terminada en 1927.
La historia de la familia Amberson tuvo su particular instante de gloria cuando Orson Welles decidió plasmarla en imágenes, a través de un guión escrito por él mismo. El cine de Welles, brillante y categórico como pocos, nunca pecó de estiramientos indebidos. El director de Wisconsin tenía la virtud de la concisión, plasmando con intensidad y corto espacio, lo que otros realizaban con la ayuda obligada de más planos y fotogramas. De hecho The Magnificent Ambersons es un drama familiar que puede recordar a otros ejemplos cinematográficos, que por regla general se rodeaban de ampulosidad decorativa, incidiéndo en detalles nimios y alargando los brazos de un romanticismo empalagoso, hasta convertir la trama en un folletín aparente. Lo que Welles plantea en su película, lo traslada al espectador con la maestría habitual de la que hacía gala, intercalando planos repletos de expresividad, dando cuenta de la personalidad de cada miembro de la familia protagonista de un modo comprometido, exprimiendo sus bondades y defectos sin dejar espacio para la indefinición. Y lo hace en ochenta y ocho minutos (aunque exista también una versión de esas que se bautizan como director´s cut, que prolonga la trama hasta ciento treinta minutos).
La historia comienza cuando el joven inventor Eugene Morgan (Joseph Cotten) intenta contraer matrimonio con la rica y guapa heredera de la familia Amberson, Isabel (Dolores Costello), profesándose ambos un sincero amor. Sin embargo un incidente provocado por el indomable carácter de Eugene, motiva que la joven termine casándose con Wilbur Minafer (Don Dillaway), importante hombre de negocios de aspecto menos apuesto que Eugene, lo que provoca que la gente murmure sobre la sinceridad de la relación. ("Ella no quiere a su marido, seguro que le dará varios hijos y todos ellos serán mal educados, porque Isabel volcará todo su cariño con ellos, ya que hacia su esposo no siente más que aprecio", aventura una comadre en una escena de la película). Cómo cuenta la voz del narrador, el propio Welles, la chismosa sólo se equivoca en el número de retoños, ya que la pareja sólo asiste a un alumbramiento, el de George (Tim Holt), un niño que a medida que crece, demuestra un comportamiento insolente y altanero. Tras años de ausencia y cuando George se ha convertido en un joven galán, Eugene regresa a la trama, viudo y acompañado de su única hija, la jovial Lucy (Anne Baxter). El inventor ha logrado dar con la clave de la fabricación de un vehículo a motor y solicita fondos para avanzar más en la idea. Lucy y George comienzan una relación sentimental, asistiendo al mismo tiempo a un renovado episodio de amor entre sus padres, lo cuál resulta ser una amenaza para Minafer, que atormentado por sus malas inversiones financieras, muere. La tía de George, Fanny (Agnes Moorehead), que en otro tiempo amó en secreto a Eugene sin ser correspondida, inicia por celos y valiéndose de la inocencia rebelde de su sobrino, una campaña difamatoria contra Eugene e Isabel. La acción prosigue, motivando un desenlace con vocación de moraleja.
Deslumbrantes los actores Tim Holt, Dolores Costello y Agnes Moorehead, así como la puntualmente adecuada música de Bernard Herrmann y Roy Webb y el ejercicio fotográfico de Stanley Cortez, que contó con la ayuda fuera de créditos de Nicholas Musuraca, Russell Metty y el propio Welles.
La firma de Welles se deja ver en secuencias como la del reflejo en la ventana del rostro de George que observa cómo se aleja Eugene por el sendero de la mansión de los Amberson, después de que él mismo le haya expulsado de la casa. Welles usaba los primeros planos de un modo muy personal, lanzándolos siempre en momentos puntuales, obviando mohínes y remilgos en el semblante de los actores, pero dando a entender ideas que debían ser cazadas al vuelo por el espectador. Porque su cine, como el de otros grandes maestros, sugería por encima de cualquier otro verbo.
Estamos ante una obra innovadora, con un original final en el que se hace una presentación pormenorizada de actores, guionista, autor de la novela en la que se basa la película, responsables de sonido y efectos especiales, fotógrafo y cómo no, del propio Welles, escondido tras un micrófono aéreo, que pone fin a la proyección volando hacia el horizonte, rodeado de una simbólica nebulosa. Nominada sin premio en cuatro categorías de los Oscar de Hollywood de 1943. Moralizante, concreta, dramática y social, The Magnificent Ambersons es un ejercicio inmenso de cine, difícil de olvidar.

THE MAGNIFICENT AMBERSONS (1942). Dirección y guión : Orson Welles, basado en una novela de Booth Tarkington. Música : Bernard Herrmann y Roy Webb. Montaje : Robert Wise, Mark Robson y Jack Moss. Fotografía : Stanley Cortez y Orson Welles. Producción : Orson Welles. Efectos especiales : Vernon L.Walker. Intérpretes : Joseph Cotten, Dolores Costello, Anne Baxter, Tim Holt, Agnes Moorehead, Ray Collins, Richard Bennett y Don Dillaway. 88´Blanco y Negro. EE.UU. Rko Radio Pictures-Mercury Productions.
Fotografía : Dolores Costello y Tim Holt, madre e hijo en un drama con la impronta personal del gran Welles.