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viernes, 24 de abril de 2009

LOS CRÍMENES DE OXFORD.


Alex de la Iglesia logra al fin la madurez, gracias a Los Crímenes de Oxford. Puedo presumir de haber estado en casa del director bilbaíno, muchos años atrás, cuando ni él ni yo habiámos alcanzado los veinte años. Fue un contacto fugaz, de una sola tarde, acompañando a un amigo común. Desde luego, el Alex actual en poco se parece a aquel Alex, más delgado e introspectivo. Su gran afición de entonces eran los comics y las viñetas de propia manufactura. Ya nos hablaba por aquel entonces de su especial cariño al astronauta de Tony Leblanc. No volvimos a vernos, y es muy probable que, al no haber alcanzado yo fama alguna, ni siquiera se acuerde de mi. Al cabo de los años descubrí que Alex de la Iglesia andaba metido en el universo de los cortos. Primero, sus mirindas asesinas. Luego su participación en Mama, aquella historia apocalíptica dirigida por Pablo Berger, en donde Alex se ocupó de parte del guión y de la dirección artística. Y después, el gran salto al largometraje con Acción Mutante, un guiño al mundo del cómic cargado de humor. He seguido de cerca el trabajo del director bilbaino, con especial cariño. Empezaba a echar de menos un paso hacia delante, un guión serio en donde Alex demostrara de una vez que podía salir del encasillamiento. El cine de Perdita Durango, El Día de la Bestía, La Comunidad, siendo fresco y original, resultaba ser un producto de corto recorrido, desafiando mi apuesta personal fiel y eterna por este genio del cine. Daba la sensación que la carrera de De la Iglesia siempre iba a circular dependiendo del cómic, de la serie B, y que nunca terminaría por ser tomado en serio.
Con Los Crímenes de Oxford, llega mi explosión de júbilo. Lo supe de antemano, y lo confirmé tras ver la película. El hilo argumental empieza con el crimen en Oxford de una anciana, al que le suceden otra serie de asesinatos, que en su conjunto parecen tener un punto en común. Un veterano catedrático de lógica, interpretado por el genial John Hurt, y un audaz y despierto universitario norteamericano (Elijah Wood) que pretende al anterior como director de su tesis final de carrera, se verán envueltos sin pretenderlo en una carrera por descubrir al asesino y los motivos que tiene para cometer los crímenes. Entre ambos aparece la siempre atractiva figura de Leonor Watling, que esculpe a una sensual enfermera más astuta de lo que parece a simple vista. Gran trabajo de actores, (tanto Wood como Hurt, Watling y la frágil rubia interpretada por Julie Cox, dan visibles muestras de un sublime y compacto trabajo de equipo) y perfecto planteamiento estructural por parte del director convergen para crear una historia de suspense con notable rango académico. De la Iglesia abandona el universo friki en pos de una trama que hubiera rodado el propio Hitchcock. No puedo olvidar a los cuatro grandes secundarios del film : Anna Massey, que da vida y muerte a la anciana Mrs.Eagleton; Jim Carter encarnando al sabueso de turno, el excéntrico y acomplejado Podorov, encarnado por el actor Burn Gorman y el francés Dominique Pinon, que ejerce de padre justiciero aunque dislocado mentalmente.
Más que brillante, Los Crímenes de Oxford demuestra talento, profesionalidad y la satisfacción de ver a Alex de la Iglesia convertido en lo que todos sabiamos que es : un hombre de cine. Hay que verla.

LOS CRÍMENES DE OXFORD (2008). Director : Alex de la Iglesia. Guión : Alex de la Iglesia y Jorge Guerricaechevarría, basado en una novela de Guillermo Martínez. Música : Roque Baños. Fotografía : Kiko de la Rica. Montaje : Alejandro Lázaro y Cristina Pastor. Intérpretes : Elijah Wood, John Hurt, Leonor Watling, Julie Cox, Anna Massey, Jim Carter, Burn Gorman, Dominique Pinon, Alan David y Alex Cox.
108´Color. España-Francia-Reino Unido. Eurimages-La Fabrique de films-Telecinco cinema-Tornasol films.
Fotografía : Watling, bella, y Wood, lince, atienden las instrucciones del director, que sonríe satisfecho.

FUERA DE LOS PLATÓS : BRIGITTE BARDOT.




Fotografías : Una joven Brigitte Bardot se refresca y cambia impresiones con Errol Flynn (Cannes,1953).

jueves, 23 de abril de 2009

MIRRORS.


Aquello de la existencia de vida tras los espejos cobra especial protagonismo en esta película de suspense con leves ramalazos de terror. Mirrors es una historia plagada de sustos, que consolida a su protagonista, Kiefer Sutherland, cómo propicio actor de pistola y acción. El argumento gira en torno a un guarda de seguridad que se hace cargo de la vigilancia nocturna de unos grandes almacenes cerrados al público. Los espejos del establecimiento comienzan a jugarle malas pasadas, hasta el punto que Ben Carson (Sutherland) sospecha que reflejan lo peor de las personas que se miran en ellos. Mirrors supone un remake norteamericano del film surcoreano Geoul Sokeuro, una entrega más de cine fantástico oriental.
Alegoría visual efectista que a ratos entretiene, aunque en su conjunto denota cierta irregularidad narrativa. Puede que el comienzo y el final de la película sean dos de las escenas más interesantes, ya que el resto parece deshilachado, cómo carente de intensidad. Cuando todo termina, en la soledad del hogar, cada uno sabrá si mirándose al espejo llega a sentir un escalofrío. Si no es así; cómo en mi caso, puede que Mirrors, finalmente; sea una película para olvidar con el paso del tiempo. Eso sí, Kiefer Sutherland realiza un trabajo más que aceptable.

MIRRORS (2008). Director : Alexandre Aja. Guión : Alexandre Aja y Gregory Levasseur, basado en la película de Sung-Ho Kim "Geoul Sokeuro". Música : Javier Navarrete. Fotografía : Maxime Alexandre. Intérpretes : Kiefer Sutherland, Paula Patton, Cameron Boyce, Erica Gluck, Amy Smart, Julian Glover y Tim Ahern. 110´Color. EE.UU.
20th Century Fox.
Fotografía : Kiefer Sutherland contra la soledad, la oscuridad y los espejos.

RABID.


Marilyn Chambers, actriz procedente del porno y fallecida recientemente, protagonizó esta película de David Cronenberg por consejo expreso de Ivan Reitman, productor de la historia, si bien el director canandiense especialista en cine fantástico buscaba para el rol protagonista a Sissy Spacek, que terminó rodando la exitosa Carrie. Reitman buscaba un toque más erótico que el de Spacek para el rol principal. La Chambers encarna a Rose, una joven que tras sufrir un aparatoso accidente de moto, es ingresada en un centro privado de salud próximo, en donde además de estar especializados en cirugía estética, realizan una serie de práxis un tanto desaconsejables. Víctima de tales experimentos, Rose sufre una extraña alteración, fruto de la cual, termina aguijoneando y chupando la sangre del resto de pacientes, mediante un fálico apéndice surgido de su axila. Rabid habla de vampirismo y zombis, ensalzando el cine fantástico, dandole un sugerente toque de sensualidad, entre morboso y pérfido; ingredientes habituales de la época canadiense del director.
El cine primario de Cronenberg es siempre un ejemplo de barato efectismo, dotado de acidez y propia personalidad, causando más horror que miedo, utilizando el recurso del suspense cómo rio que va a parar al mar, que es el morir. La muerte según Cronenberg no es un fin en si misma, sino un complemento para sus truculentas historias plagadas de agresividad psíquica. Porque Cronenberg nunca quiso asustarnos sin más, sino contagiarnos sus terrores a base de una larga sombra oscura tangencial con las miserias humanas. El horror del director canadiense está dotado de una personalidad especial, porque en realidad tiene detalles de otros grandes maestros del cine, aunque el conjunto sea personal e inigualable.
Correcta puesta en escena y más que decente intervención de Marilyn Chambers, que supone un aliciente más para valorar esta truculenta aunque brillante película de horror, referente inexcusable del auténtico cine de Cronenberg. Premiado en el festival de cine de Sitges de 1977, por partida doble : mejor guión y mejores efectos especiales.

RABID (1977). Director y guión : David Cronenberg. Fotografía : René Verzier. Efectos especiales : Al Griswold. Productores : André Link e Ivan Reitman. Montaje : Jan Lafleur. Supervisión musical : Ivan Reitman. Intérpretes : Marilyn Chambers, Frank Moore, Joe Silver, Patricia Gage, Howard Ryshpan, Susan Roman y Roger Periard. 91´Color. Canadá. Canadian Film DC.
Fotografía : Marilyn Chambers con la Norton Commando de 750 cc., en el inicio de Rabid, justo antes de sufrir el accidente.

FUERA DE LOS PLATÓS : FRANK SINATRA.




Fotografías : Sinatra con John F.Kennedy (1962). Cambiando impresiones y compartiendo mesa y mantel.

miércoles, 22 de abril de 2009

ESTRELLAS DE LA FAMA.





Fotografías :
1.-Roger Moore delante de su estrella de la fama en el Paseo Hollywood Boulevard de Los Angeles (2007). 2.-Michelle Pfeiffer, sugestiva como siempre, con su estrella (2007). 3.-Hilary Swank (2007).

IL COLOSSO DI RODI.



Aroma de rosas y espuma de mar (me pregunto a qué huele la espuma de mar, a no ser que los audaces guionistas decidieran que quedaba más espectacular oler a burbujas marinas que a simple salitre), cetrería de los palacios de Oriente, tapices de Siria, esclavos mesopotámicos traídos desde los mercados de Persia, frases filosóficas surgidas de las mentes de librepensadores libios, bebedizos del Eúfrates, acróbatas y malabaristas, bellas bailarinas ataviadas con transparentes tejidos. Y mucho cartón piedra. Todos ellos elementos que decoran la estructura argumental de la película, que forma parte del género bautizado cómo pepplum y que es un ejemplo elocuente de que no siempre las carencias técnicas dan como resultado un rendimiento exiguo. Sergio Leone se rodeó de un amplio equipo de guionistas, expresando con un estilo narrativo ampuloso todos los matices necesarios para crear una entretenida aventura greco-romana. Ampulosidad que se ve con claridad en la escena de la sala de las momias, en la construcción del escenario del circo ó en las secuencias del terremoto que sirve de colofón a la trama, durante el que Leone nos muestra con acierto la huida de los ciudadanos a través de las petreas calles, sorteándo una lluvia intensa de pedruscos y empapándose con un soberbio aguacero. El Coloso de Rodas, talla arquitectónica que fue considerada como una de las maravillas del mundo, fue construída bajo las órdenes de Cares de Lindos y Laches, durante doce años, tomando como punto de partida el 292 A.C. . Rodas forma parte de un archipiélago, enclavado en un punto estratégico de comunicación comercial en pleno Mar Egeo. Fue disputada por fenicios y griegos, teniendo una clara vocación helénica. Estas breves referencias históricas resumen en gran medida el hilo conductor de la película de Leone, si bien, cómo en cualquier trama cinematográfica, el guión se adorna con un heróico guerrero griego llamado Darios,(encarnado por el guaperas californiano Roy Calhoun), una hermosa villana, Diala, que finalmente opta por el arrepentimiento, (personaje interpretado por la actriz italiana Lea Massari), y una inocente y bella "buena de la película", Mirte, rol en manos de la actriz argentina afincada en España, Mabel Karr. Al triángulo principal se le suman otros personajes destacados como Lisipo (George Rigaud) y Rey Serse (Roberto Camardiel). Leone abunda en detalles tópicos, pero lo hace con elegancia y esa dósis impactante que siempre caracterizó su trabajo. Baste citar las escenas del circo, con la cuádriga armada con punzantes guillotinas dispuestas para cortar a los prisioneros, la flecha que atraviesa la cara de uno de los figurantes durante uno de los combates, el salto mortal hacia atrás de Darios desde lo alto del coloso, las miradas al infinito de Mirte cuando habla con Darios en contraposición a las insinuaciones sensuales de Diala, los arqueros ó el simple hecho de que la cámara no llegue a enfocar barco alguno y todos creamos que las naves fenicias están arribando a puerto. A valorar en su justa medida, resulta un entretenimiento digno de elogio.
Los escenarios naturales elegidos para el rodaje de El Coloso de Rodas pertenecen a las localidades de Luarca (Asturias) y Laredo (Cantabria).

IL COLOSO DI RODI (1961). Director : Sergio Leone. Guión : Luciano Chitarrini, Ennio De Concini, Carlo Gualtieri, Luciano Martino, Sergio Leone, Ageo Savioli, Duccio Tessari y Cesare Seccia. Fotografía : Antonio Ballesteros. Música : Angelo Francesco Lavagnino. Vestuario : Vittorio Rossi. Intérpretes : Roy Calhoun, Lea Massari, Georges Marchal, Mabel Karr, Conrado San Martín, Roberto Camardiel, George Rigaud y Angel Aranda. 127´Color. Italia-España-Francia. CTI pictures.
Fotografía : El Coloso, mudo protagonista del film, rodeado de andamiajes.

martes, 21 de abril de 2009

TRAINING DAY.



Denzel Washington obtuvo en 2002 un oscar de Hollywood al mejor actor principal por su construcción de Alonzo, el policía corrupto del departamento antidroga de la ciudad de Los Angeles. Ethan Hawke fue nominado para mejor actor secundario, pero se quedó con la miel en los labios en favor del británico Jim Broadbent. Training Day es, en efecto, un duelo de interpretaciones. Su planteamiento, simple de inicio : Jake, un policía novato llegado desde el departamento de patrulla urbana, recala en antidroga, y comienza su primer día siendo instruido a píe de calle por un compañero sin escrúpulos, corrupto hasta la saciedad, capaz de matar a un amigo con tal de solventar sus litigios personales. Alonzo no tiene conciencia, Jake sí. Alonzo conoce la calle y la desprecia, Jake no. Alonzo no cree en la justicia, Jake quiere creer. Y a partir de ahí, la trama desciende hasta los infiernos de Los Angeles, los barrios más problemáticos y marginales, en donde las luchas de bandas son una simple rutina. Antoine Fuqua nos premia con una amarga perspectiva de la vida urbana de alcantarilla y asfalto, colocando a Alonzo cómo guía para novatos y al reticente Jake cómo víctima propicia de la maldad. En Training Day nos topamos con una serie de rostros conocidos, geniales a la par que convincentes secundarios : desde la escultural Eva Mendes, pasando por el siempre genial Scott Glenn, Tom Berenger, Charlotte Ayanna, Raymond J.Barry, Cliff Curtis (genial en su rol de chicano macarra y bestia), Macy Gray (sublime en su papel de mujer colocada con uñas postizas totalmente subversivas) ó Nick Chinlund. El paisaje que Training Day ofrece al espectador es duro, agrio, difícil de soportar por momentos, pero en el fondo muestra una parte de esa realidad oculta en ciudades cómo Los Angeles, en donde el color dorado de Hollywood esconde tras de sí una amplia amalgama de estiércol y violencia. Denzel Washington actúa sin exageración, resultando creible a pesar de que el personaje que edifica, representa una naturaleza rastrera, y no estemos acostumbrados a verle torear con la maldad por montera. En suma, una estupenda película, con cuidadas interpretaciones, cuya trama engancha de principio a fin, y que logra algo realmente difícil en este tipo de cine : resultar creíble.

TRAINING DAY (2001). Director : Antoine Fuqua. Guión : David Ayer. Fotografía : Mauro Fiore. Música : Mark Mancina. Intérpretes : Denzel Washington, Ethan Hawke, Eva Mendes, Scott Glenn, Tom Berenger, Raymond J.Barry, Cliff Curtis, Macy Gray, Snoop Dogg, Samantha Esteban y Nick Chinlund. 120´Color. EE.UU. Warner Bros pictures.
Fotografía : Alonzo y Jake, de excursión por el infierno.

FUERA DE LOS PLATÓS : JAMES DEAN.






Fotografías : 1.-James Dean con el Porsche que le costó la vida. 2.-James Dean con Ursula Andress (1955). 3.-Con Pier Angeli, el amor imposible del actor (1953). 4.-Jugando a ping-pong.

lunes, 20 de abril de 2009

LOS CRONOCRÍMENES.



El mayor mérito de Nacho Vigalondo en Los Cronocrímenes consiste en crear un ambiente de nebulosa, casi onírico, en donde la naturaleza y los bosques del norte de España juegan en favor de una trama planteada por él mismo. La historia que maltrata a un hombre corriente, Héctor, juega con la ciencia ficción y el suspense, reiterando el recurso de los viajes en el tiempo. Karra Elejalde dibuja con proverbial aparatosidad a un individuo atrapado por la poco comprensible transmisión temporal, que le separa en tres seres diferentes, perdidos en el tiempo. Cada uno de ellos buscará una salida para el osado experimento de un científico de fin de semana, personaje que recrea el propio Vigalondo. Los bosques siempre fueron excelentes escenarios para el suspense cinematográfico, cuando no para el género fantástico. El Bosque Animado, El Bosque del Lobo, Un Cuerpo en el Bosque; dentro del cine español; plantean anteriormente, historias cargadas de misterio y magia.
Los Cronocrímenes descubren en Vigalondo, formado en el mundo del cortometraje, a un director serio, comprometido con la historia que narra. Destaca en la película, además de la presencia de los ya mencionados actores, el guiño sensual leve que el realizador de Cabezón de la Sal cuela, a través de la actriz guipúzcoana Bárbara Goenaga, una joven promesa a la que auguro una gran carrera. Los Cronocrímenes de Vigalondo es una de esas películas cargadas de sentido, que explora nuestros miedos y dudas, personalizándolos en Héctor, el sufrido protagonista. Un ejemplo de humilde, pero buen cine español, que fue premiado en los festivales de cine fantástico de Amsterdam y Austin. Gran trabajo de producción que sirve para paliar de un modo más que acertado, la falta de presupuesto. Vigalondo busca causar impresión, y para ello, no cuenta con fuegos de artificio. El resultado es óptimo. Recomendable.

LOS CRONOCRÍMENES (2007). Dirección y guión : Nacho Vigalondo. Música : Eugenio Mira. Fotografía : Flavio Martínez Labiano. Montaje : José Luis Romeu. Intérpretes : Karra Elejalde, Bárbara Goenaga, Nacho Vigalondo y Candela Fernández. 92´Color. España. Zip Films/Ibarretxe&Co SL.
Fotografía : La chica del bosque (Bárbara Goenaga).

ARTICULOS PROPIOS : LAS AZOTAINAS DE JOHN.






Dicen que John Ford; tal vez el director que mejor ha sabido retratar personajes y paisajes en toda la historia del cine, disfrutaba de lo lindo sentado en su silla de capitán de rodaje cuando Wayne, su "buque insignia", la emprendía a cachetes allá donde la espalda pierde su casto nombre, con sus compañeras de reparto. Hoy en día, aquellas inocentes azotainas cinematográficas, hubieran servido para que cualquier mal pensado, tildara a Ford, (y a Wayne por obediencia debida), de maltratador. Puede que incluso algún gobierno de progres tendencias hubiera cometido la osadía de censurar las escenas ó prohibir la exhibición de la película.
En The Quiet Man(1952), esa bella y colorista historia irlandesa, el personaje que crea John Wayne arrastra, en determinada fase del film, a Maureen O´Hara por los verdes campos de Innisfree, cómo troglodita de las cavernas. El trato que Sean Thornton dispensa a Mary Kate Danaher es a ratos pasional y hasta romántico, pero suele tornarse tosco, cómo el de un novio, que antes de la boda, pretende enseñar a la novia quién lleva puestos los pantalones. Ford juega con ese elemento, dandole un aire firme pero divertido, rural profundo aunque inocente. Dulce brusquedad, si cabe el calificativo.
Wayne, además, quedó inmortalizado en Donovan´s Reef(1963), azotando en la parte final de la película (un cuento colorista en clave de comedia en donde da la sensación que la espontaneidad juega a favor de la trama), a Elizabeth Allen; paliza con aires paterno-filiales que desemboca en un dulce y apasionado beso de amor conyugal.
El director Andrew MacLaglen, hijo de Victor,(actor amigo de Wayne habitual en el cine de Ford) y seguidor émulo del cine fordiano, quiso a buen seguro homenajear a su admirado maestro, en McLintock(1963), calcando las azotainas en una brillante escena entre los protagonistas George y Katherine, (Wayne-O´Hara).
En realidad, las azotainas fordianas, que siempre partían de las recias manos de John Wayne, eran antes que maltrato, divertidas parodias dentro de una relación amorosa, guiños de frescura en donde el varón trata de imponer su dominio conyugal con una reacción más propia de un pater corrector que de un esposo.
Porque Ford era un director sublime, un hombre de cine que buceaba en los sentimientos a través de la imagen, que sólo con la mirada de uno de sus personajes, perfectamente filmada; podía expresar más de lo que otros consiguen con gestos y onomatopeyas.
Ford reclamó siempre con su cine el lado más tradicional del ser humano : el pueblo y sus gentes, las tradiciones de las tribus indias y los colonos, el calor del hogar delante del brasero, la caricia y el azote, el beso y el puñetazo, la brusquedad y la dulzura, la solidaridad y la amistad inquebrantables, el vaso de whisky en buena compañía, la femeneidad y la masculinidad sin cortapisas, las puestas de sol y los amaneceres, el folklore y la alegría de vivir, la humildad y la comicidad. Las azotainas de John, sea Ford sea Wayne, no son violencia de género. Son una simple reivindicación del papel masculino en la familia tradicional, usadas mas como metáfora recurrente que cómo acto de agresividad gratuita. Porque el cine de John Ford, casi siempre, hay que saborearlo, "leyendo entre líneas".

Fotografías : 1.-The Quiet Man. 2.-McLintock. 3.-Donovan´s Reef. 4.-McLintock.

domingo, 19 de abril de 2009

BRIDE WARS.



Una guerra de novias protagonizada por Kate Hudson y Anne Hathaway promete a priori más que un desfile de Valentino teñido de rojo. La Hudson es heredera por derecho de Goldie Hawn y Meg Ryan, una rubia con ángel y brillo en la tez, sólo apta para recursos de comedia, que resulta simpática a la par que inocentemente infantil. Hathaway es una de las actrices de moda en el universo de color del cine. Sólo imaginarlas vestidas de blanco acelera los jugos gástricos y alimenta la picaresca. ¿Qué es la comedia norteamericana más que un jugo de picardía con encuentros y desencuentros, sonrisas y lágrimas, caricaturas de la rutina diaria?. La película se centra en los personajes esculpidos por ambas, dándoles ese protagonismo indiscutible que siempre tienen las mujeres cuando deciden subir al altar. Hudson, como siempre inconmensurable en simpatía. Pocas actrices saben crear personajes tan femeninos y joviales como Kate Hudson. Hathaway, desde su imagen de infinita fragilidad, da muestras de terca belleza luchando cuerpo a cuerpo con su partenaire, superándola por momentos y quedando en bendita evidencia en otros tantos.
En realidad Bride Wars, más que una guerra de novias, es un cuento femenino examinado con lupa masculina. Dos niñas que tras asistir tras el telón a una boda en el Hotel Palace de Nueva York, conjuran sus existencias a lograr el objetivo de contraer sus respectivos futuros enlaces en el lujoso establecimiento de hostelería de la Gran Manzana. Y cuando parecen estar a punto de lograrlo, algo se interpone en su eterna amistad mutua. Ese algo es el fervor competitivo. Una especie de celo por la perfección, por una idealización de lo que supone casarse con pompa y boato. A partir de ahí las luces se tornan sombras y comienza la batalla por ser la mejor. Al encuentro, en efecto, le sucede el desencuentro. Parece como si Gary Winick, director de la película, pretendiera que el espectador tome partido por una de las dos, despreciando a la otra. Y a ratos lo consigue, aunque a la vuelta de fotograma, la balanza se equilibre y caiga de peso por el lado contrario.
Bride Wars no pasa de ser una comedia norteamericana más, en la que sólo merece la pena ver a las dos actrices enzarzadas en una lucha sin cuartel. Es, en el fondo, un entrenamiento para ambas. Cómo si alguién les hubiera dado luz verde para demostrar lo que valen. Moderada presencia de Candice Bergen y golpes de humor demasiado contenidos. Puede verse aunque resulte previsible.
Reconociendo mi preferencia por Kate Hudson, personalmente declaro la guerra terminada en tablas.

BRIDE WARS (2009). Director: Gary Winick. Guión : Greg De Paul, Casey Wilson y June Diane Raphael. Fotografía : Frederick Elmes. Música : Ed Shearmur. Vestuario : Karen Patch. Intérpretes : Kate Hudson, Anne Hathaway, Chris Pratt, Steve Howey, Candice Bergen y Victor Slezak. 89´Color. EE.UU.
Firm Films/New Regency Pictures. 20th Century Fox.
Fotografía : ¿Guerra de novias, ó dos novias al borde de un ataque de nervios?.