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sábado, 13 de junio de 2009

THE WOODS.


Es probable que la única perla visible en The Woods, sea la notable presencia de la joven actriz de Hollywood, Agnes Bruckner. Un talento prometedor en interpretación que intuye un futuro interesante para la artista californiana. Por lo demás, y pese a quienes parecen haberse deslumbrado con el diseño fantástico de esta película, el conjunto adolece de interés y resulta tedioso. Un ritmo narrativo lento y demasiado contemplativo influyen en un mendigo resultado.
Los elementos son claros : internado de pago para señoritas de buena familia, año 1965, bosque que rodea al centro escolar, pasado oscuro y brujeril del lugar, y presente lleno de misterio. Cuando Heather Fasulo (Bruckner) llega al internado acompañada de sus padres, (Emma y Bruce Campbell dibujan un matrimonio quebradizo), comienza a descubrir que tras sus paredes se esconden misteriosos secretos, de los que ella parece ser cómplice.
Ni Patricia Clarkson (la directora Traverse), ni Marcia Bennett (la gesticulante Mackinaw) consiguen aportar entidad a la historia, la primera por exceso de rigidez, la segunda por exageración.
El recurso de los internados empieza a resultar redundante, igual que la osadía de maldecir los bosques como centros de ocultismo.
Relativa en exceso.

THE WOODS (2006). Director : Lucky McKee. Guión : David Ross. Fotografía : John R.Leonetti. Música : John Frizzell. Montaje : Dan Lebental. Producción : Bryan y Sean Furst. Efectos especiales : Ryal Cosgrove. Intérpretes : Agnes Bruckner, Bruce Campbell, Emma Campbell, Patricia Clarkson, Lauren Birkell, Marcia Bennett y Rachel Nichols. 91´Color. EE.UU.-UK-Alemania. Cinegreen-Cinerenta Films-Furst Films-United Artists.
Fotografía : Heather Fasulo (Agnes Bruckner) contra el bosque maldito. Una colegiala con el alma perdida.

HALF LIGHT.


Half Light es una película curiosa. No por la temática que se desprende desde el inicio, madre que pierde a hijo pequeño en accidente provocado por un despiste; sino más bien por el giro repentino de género que sorprende al espectador, cuando hacia la mitad de la historia piensa que se encuentra inmerso en un aburrido melodrama romántico y descubre que una conspiración es clave en la trama. Demi Moore interpreta a Rachel Carlson, una escritora de éxito norteamericana emigrada a Londres, que por olvidar una llave en una cerradura facilita que su único hijo se ahogue en un canal. A partir de la tragedia, los amigos de Rachel le convencen y animan para que abandone el bullicio de la ciudad y se asile en una cabaña enclavada en plena naturaleza, junto al mar; donde continuar con su trabajo y asimilar la irreparable pérdida. El director australiano Craig Rosenberg rodó Half Light en Londres, Cornwall y la Isla de Llanddwyn, situada en el Norte de Gales, y que está considerada como un centro espiritual. Ello ocasionó problemas al equipo de rodaje, que fue considerado por muchos lugareños como agresor de la condición mística del enclave.
Instalada en la cabaña, Rachel entabla amistad con el farero de la zona, un joven que, en realidad; ha fallecido ocho años antes. Además la escritora comienza a presenciar extraños fenómenos paranormales relacionados con su hijo e incluso cree verle y sentirle.
Half Light es una película en tres partes : tragedia, romance y suspense, que sobrecoge, aburre y finalmente deja indiferente, en parte por la frágil intepretación de Demi Moore y sobre todo porque tras los espectaculares escenarios naturales de la costa galesa, no hay espacio para la originalidad de ideas.
Es evidente que el recurso de filmar el mar y los acantilados no es suficiente, si la trama es tan endeble como reiterativa.
Mediocre, aunque no predecible. En ese punto al menos, Rosenberg se salva del desastre.

HALF LIGHT (2006). Dirección y guión : Craig Rosenberg. Música : Brett Rosenberg. Fotografía : Ashley Rowe. Montaje : Bill Murphy. Vestuario : Ruth Myers. Intérpretes : Demi Moore, Henry Ian Cusick, Kate Isitt, Nicholas Gleaves, Hans Matheson, James Cosmo y Joanna Hole. 110´Color. UK-Alemania. Lakeshore Entertainment-Samuels Media-VIP 3 Medienfonds.
Fotografía : Cartel publicitario de Half Light con el rostro de Demi Moore.

HOW TO STEAL A MILLION.


How To Steal a Million fue una de las últimas películas que realizó el gran director alsaciano William Wyler, antes de su retirada y posterior fallecimiento en 1981. Rodada en el París más chic y en los estudios Boulogne-Billancourt de la capital gala, reúne a Audrey Hepburn (elegante hasta la extenuación con vestuario de Givenchy y joyas de Cartier) y Peter O´Toole (caballeroso y pícaro al mismo tiempo el actor irlandés) en un robo sometido a los rigores de la más original de las simplezas. En realidad la historia no resalta sobre la capacidad interpretativa de la pareja protagonista, bien escoltados por el newyorkino Elli Wallach (que esboza la figura de un coleccionista de arte, Davis Leland, timador timado), el galés Hugh Griffith (Bonnet, astuto falsificador de obras de arte y padre cinematográfico de Nicole, personaje interpretado por Hepburn) y el francés Moustache que encarna a uno de los cándidos guardas del Museo dónde se perpetra el robo.
Una presunta aunque falsa Venus de Cellini es cedida por su propietario,Bonnet, para que sea expuesta al público en un museo parisino. El dueño confía en que nadie sospechará de su autenticidad, y justo cuando tiene que asegurarla por indicación de los responsables de la exposición, y tras firmar la póliza del seguro, se entera de que un experto en análisis químicos tendrá que examinarla con todos los procedimientos que la acrediten cómo pieza original.
La hija de Bonnet, Nicole, y un experto en arte, Simon Dermott; que se hace pasar por ladrón profesional, idearán un robo en toda regla, ella para salvar la reputación de su padre y él por estar enamorado de la joven.
Genial la escena de la llave y el imán durante el robo de la figura en el museo.
Fresca y simpática, la película de Wyler contiene una estupenda banda sonora, responsabilidad del entonces incipiente John Williams; y un vestuario impecable a cargo del modisto francés Hubert de Givenchy, que realza a la maravillosa Audrey Hepburn, convirtiéndola prácticamente en maniquí. En ese sentido es destacable la escena en la que la actriz viste totalmente de negro, con una máscara incluida que le cubre los ojos y la que abre la película, con Hepburn a los mandos de un descapotable rojo, vestida completamente de blanco con gafas y gorro a juego.
Una comedia refrescante que merece la pena descubrir, si aún se desconoce.

HOW TO STEAL A MILLION (1966). Director : William Wyler. Guión : Harry Kurnitz, basado en una historia de George Bradshaw. Música : John Williams. Fotografía : Charles Lang. Montaje : Robert Swink. Producción : Fred Kohlmar. Vestuario : Hubert de Givenchy. Intérpretes : Audrey Hepburn, Peter O´Toole, Hugh Griffith, Eli Wallach, Charles Boyer, Fernand Gravey, Marcel Dalio, Jacques Marin y Moustache.
123´Color. EE.UU. World Wide Productions-20th Century Fox.
Fotografía : Griffith y Hepburn (Bonnet y Nicole), padre e hija, en una comedia picaresca que divierte y tonifica.

viernes, 12 de junio de 2009

JEEPERS CREEPERS II.


El dicho de que nunca segundas partes fueron buenas se cumple sin vacilaciones en la secuela de Jeepers Creepers-2001, hasta el punto de valorar que tras esta nueva entrega del Creeper sanguinario se esconden únicamente intereses comerciales. El problema real de Jeepers Creepers II-2003 reside en el poco disimulo que adopta Salva, mismo realizador de la primera parte; a la hora de llenar la acción de fuegos artificiales trazados sin fuste y de omitir la personalidad de al menos un protagonista definido que dé consistencia al hilo argumental. Por ese camino, y salvando una vez más, aunque a distancia de los de la primera entrega; los momentos iniciales, la película naufraga en un mar de hemoglobina e infantiles sobresaltos. Ni siquiera la presencia del veterano actor Ray Wise, que dibuja el personaje de un granjero vengador que tras presenciar como el Creeper se apodera de su hijo pequeño, inicia una cruzada personal para capturar a la bestia; aporta solvencia al film.
Meter a un puñado de jovencitos norteamericanos en edad de bien merecer en un school bus y someterlos al acoso de un diablo volador no es la solución idonea para crear una atmósfera de empaque que pueda impresionar a estas alturas a un buen seguidor del género fantástico. Sólo apta para espectadores comsumidores habituales de palomitas. Abstenerse el resto, sobre todo si vista la primera entrega, le queda a uno un aceptable sabor de boca.

JEEPERS CREEPERS II (2003). Dirección y guión : Victor Salva. Música : Bennett Salvay. Fotografía : Don E.FauntLeRoy. Montaje : Ed Marx. Producción : Tom Luse. Intérpretes : Ray Wise, Jonathan Breck, Nicki Aycox, Marieh Delfino, Eric Nenninger, Diane Delano, Al Santos y Kasan Butcher. 104´Color. EE.UU. United Artists-Myriad Pictures-American Zoetrope.
Fotografía : ¿Un espantapájaros?. Las apariencias engañan.

MOVIE SOUNDTRACK : Hush, Hush, Here Comes The Bogey Man (Henry Hall and His Orchestra) / Jeepers Creepers,Victor Salva-2001.



Contenido del clip : Canción Hush Hush Here Comes The Bogey Man, interpretada por Henry Hall y su orquesta, decorada con imágenes del film Jeepers Creepers y su secuela Jeepers Creepers 2, dirigidas ambas por Victor Salva (2001 y 2003). La canción acompaña a los créditos finales de la primera película.
"Hush, Hush, Here Comes The Bogey Man" (Lyrics and Music : Lawton,Brown,Smith,Lang y Benson-1930).

JEEPERS CREEPERS.


El título de esta película rememora una vieja canción de 1938, que fue interpretada en su estreno por el gran Louis Armstrong. Algo así cómo "Jeepers Creepers, where´d you get those peepers. Jeepers Creepers, where´d you get those eyes"?, teniendo en cuenta de antemano que peepers y eyes son sinónimos en inglés (ojos). Justo una de las partes de la fisonomía humana que la malvada bestia de Jeepers Creepers arranca a sus víctimas con el fin de enriquecer su propia capacidad óptica.
En realidad el film del director californiano Victor Salva cumple con los requisitos mínimos para aparentar una historia a medio camino entre el hombre del saco y la matanza de Texas. Y en realidad, vale la pena mientras mantiene al diablillo asesino en un segundo plano, lejos de la posterior alta gama de primeros planos y alas demoniacas con las que pretende asustar al público. Los primeros veinte minutos de acción son interesantes, con dos hermanos, Trish y Darry Jenner (Gina Philips y Justin Long); regresando a casa en un coche con ambientador de pino, después de un curso lectivo; atravesando por deseo expreso de la chica una apartada carretera secundaria de esas que probablemente ni siquiera aparecen en los mapas. Una caravana con la matrícula 6A4EVR ("sexy forever"), con dos ancianos a bordo; se cruza en su camino para luego desaparecer por otra carretera y dar paso al furgón oxidado del psicópata mefistofélico, que aparece en escena sin que los protagonistas reparen en su presencia. Cuando el furgón con lunas tintadas comienza a incordiarles y tras unos segundos de leve acoso les sobrepasa, nuestros ojos y por ende los de los hermanos Jenner comprueban que su matrícula traslada el amenazante mensaje BEATNGU, que al principio parece significar "te golpearé". En realidad, la expresión se refiere a "be eating you" y no a "beating you", hábil juguete gramatical en manos del realizador del film.
Algunos kilometros más adelante, los dos hermanos volverán a divisar el furgón, esta vez fuera de la carretera, junto a una iglesia abandonada; y comprobarán con mezcla de pánico y desconcierto como su conductor, un extraño individuo; lanza un cuerpo inerte y envuelto en una sábana por un tubo de conducción subterránea.
En suma es esta parte lo mejor de Jeepers Creepers, narrada con estilo, muy bien pertrechada técnicamente y que parece esconder tras de si una atractiva película de género fantástico.
Por desgracia, el climax comienza a decaer cuando Darry Jenner descubre en el subsuelo de la iglesia una legión de muertos colgados de las paredes, algunos de ellos cosidos entre sí; maldiciendo el espectador al encargado de los efectos especiales, cuyo trabajo comienza a destrozar el extásis del interesante planteamiento inicial.
Es cierto que Jeepers Creepers tiene dos jovenes demasiado curiosos para ser listos, un malvado asesino con vocación diablesa y cientos de cuervos alrededor (Jonathan Breck), una anciana loca que vive rodeada de gatos (Eileen Brennan), un cuerpo de policía ineficaz y presuntuoso, y una vidente amiga (Patricia Belcher). Pero los tópicos no ayudan cuando la historia adolece de tensión. Y finalmente el producto se diluye mostrando tantos zurcidos cómo los que decoran los cuerpos de las víctimas del Creeper.
Una recomendación : no prescindir de los títulos de crédito en el cierre de la película, aderezados con la exquisita canción "Hush, hush, Here Comes The Bogey Man", interpretada por Henry Hall. La coplilla es todo un descubrimiento.
Cada 23 primaveras durante 23 días, le toca comer. Y aún me estoy preguntando a qué demontres huele el miedo.


JEEPERS CREEPERS (2001). Dirección y guión : Victor Salva. Música : Bennett Salvay. Fotografía : Don E.FauntLeRoy. Montaje : Ed Marx. Producción : Barry Opper y Tom Luse. Efectos especiales : Michael Arbogast. Efectos del Creeper : Brian Penikas. Intérpretes : Gina Philips, Justin Long, Eileen Brennan, Jonathan Breck, Patricia Belcher y Brandon Smith. 90´Color. Alemania-EE.UU. United Artists-Cinerenta Cinebeta-American Zoetrope-VCL Communications.
Fotografía : Los hermanos Jenner, dos víctimas propiciatorias del Creeper sanguinario.

jueves, 11 de junio de 2009

TRAILER WAR AND PEACE (1956).



Contenido del clip : Tráiler de la película War and Peace (King Vidor,1956).

WAR AND PEACE.


Leon Tolstoi es reconocido como uno de los mejores novelistas europeos del siglo diecinueve. Ruso y pacifista convencido, escribió War and Peace entre 1865 y 1869, año este de su publicación.
La novela nos sumerge en plena invasión napoleónica del Imperio Ruso, a través del testigo de varias familias aristocráticas de la era del Zar Alejandro I.
La famosa obra de Tolstoi sirvió de referencia para crear una magnífica película, rodada en Italia; cuyo guión fue construido por un equipo de ocho integrantes, entre los que se encontraban el realizador del film, King Vidor; y el prolífico director romano Ennio De Concini, ambos esmerados autores de libretos para la gran pantalla.
War and Peace tuvo tres nominaciones a los Oscar de Hollywood en 1957 : director, vestuario y fotografía, aunque finalmente se quedó a las puertas del éxito.
El valor inmortal de esta versión del clásico literario de Tolstoi reside en una excelente estructura narrativa, en la soberbia actuación de un colosal reparto, en la maravillosa fotografía del inglés Jack Cardiff, y en la sensación general que transmite de pura artesanía cinematográfica.
Colosales las escenas del duelo al amanecer entre Pierre Bezukhov (genial Henry Fonda) y Dolokhov (convincente Helmut Dantine), con la nieve de los campos rusos y el sol pugnando en una danza visual de gran estética. Magníficas también las tomas de la retirada del ejército francés, con los prisioneros arrastrándose entre barro, nieve y frío. Vidor borda con estupenda disposición las escenas bélicas, cómo si estuviera jugando con soldados de plomo sobre la gran mesa de rodaje.
El director tejano ensalza con benditos primeros planos la luminosidad facial de Audrey Hepburn (eterna Natasha Rostova), cuya personalidad sabe destacar y describir con gran firmeza.
No pasan desapercibidas las soberbias caracterizaciones del actor austriaco Oscar Homolka (General Kutuzov) y del checo Herbert Lom (Napoleón Bonaparte).
Impecables Vittorio Gassman ejerciendo el rol del conquistador interesado Anatol Kuragin, que llega a poner en peligro el honor de la cándida Natasha; Mel Ferrer modelando al circunspecto Andrei Bolkonsky, Anita Ekberg (sibilina y muy sensual Helene Kuragina) y Barry Jones (Mikhail Rostov).
War and Peace aporta la consistencia de las grandes producciones, maravillando con destellos de romanticismo, usando diálogos comedidos que en pocas ocasiones resultan empalagosos; y premiando las retinas del espectador con una justa plasticidad que recrea con elegancia el ambiente de la Rusia Imperial.
Pasión, traición, amistad, fidelidad, amor sincero, dolor, vida y muerte, sangre sudor y lágrimas, valentía y cobardía, glamour y distinción, honor y deshonor. Todos los principios que hacen del ser humano la más elevada de las criaturas de Dios, pero también, a veces; la más rastrera.
Gran trabajo en el apartado de vestuario, a cargo de la italiana María De Matteis, y adecuada banda sonora planteada con la habitual genialidad del lombardo Nino Rota.
Para degustar fotograma a fotograma, hipnotizados con los bailes de salón, la ampulosidad del mobiliario palaciego, los uniformes militares, la blanca nieve rusa, las joyas y los preciosos vestidos de gala y todos los detalles del prodigioso universo que crean Vidor y todo su equipo de rodaje.
Les Roses de Novgorod seguirán emocionándonos eternamente.
Puro sentimiento, épica ejemplar.

WAR AND PEACE (1956). Director : King Vidor. Guión : King Vidor, Ennio De Concini, Bridget Boland, Robert Westerby, Mario Camerini, Ivo Perilli, Gian Gaspare Napolitano y Mario Soldati, basado en la novela de León Tolstoi. Productor : Dino De Laurentiis. Música : Nino Rota. Fotografía : Jack Cardiff. Vestuario : María De Matteis. Dirección artística : Mario Chiari. Montaje : Leo Cattozzo.
Decorados : Piero Gherardi. Coreografía : Auriel Millos. Intérpretes : Henry Fonda, Audrey Hepburn, Mel Ferrer, Vittorio Gassman, Anita Ekberg, Herbert Lom, Oscar Homolka, Helmut Dantine, Tullio Carminati, Barry Jones, Lea Seidl, Anna María Ferrero, Wilfrid Lawson, John Mills y May Britt. 208´Color. Italia-EE.UU. Paramount Pictures-Ponti De Laurentiis Cinematográfica.
Fotografía : Natasha (Hepburn) y su eterno protector y callado admirador Bezukhov (Henry Fonda), una pareja que se acerca, se distancia y vuelve para no separarse.

miércoles, 10 de junio de 2009

TRAILER BLOW UP (1966).



Contenido del clip : Tráiler de la película Blow Up (Michelangelo Antonioni,1966).

FOTOS DE RODAJE : BLOW UP (1966).




Fotografías : Michelangelo Antonioni, durante el rodaje de Blow Up.

BLOW UP.


Julio Cortázar fue un maestro del relato corto, nacido en la embajada argentina de Bruselas. Sus historias, entre ellas Las Babas del Diablo; poseen un ardor invencible, una sublime acidez existencial. Fue precisamente esta narración la que sirvió de guía a Michelangelo Antonioni y Tonino Guerra para escribir el libreto de una de las más desconcertantes películas de la historia del cine. Es un hecho que tras terminar el rodaje, siendo preguntando el propio Antonioni, director de la película; por el sentido de la misma, afirmó sin rubor que hubiera necesitado otro film para explicar el significado de Blow Up. Lo que trasciende de la colección de escenas que el realizador y guionista de Ferrara nos traslada, es la legitimidad del castigo al ser humano despreciable, presuntuoso y tirano, que hace de su vida y trabajo un motivo de represión dirigida hacia quienes le rodean. Una lección que deja huella a quién osa inmortalizar el sufrimiento humano. El mito del cazador cazado transferido al mundo de la fotografía.
La historia se ambienta en el Swinging London de la segunda mitad de los años sesenta, cuando la city era centro neurálgico de la cultura universal. Thomas, (sensacional trabajo del actor inglés David Hemmings), un artista visual que se gana la vida tomando instantáneas de modelos, somentiéndolas a duras sesiones de trabajo y exigiéndoles una serie de premisas que parecen insoportables; es el personaje central de la claustrofóbica historia. El lado oculto del artista consiste en realizar reportajes privados, en los que retrata los sentimientos humanos más negativos : el dolor, la soledad y la pobreza, los efectos del odio y la violencia.
Hemmings dibuja un personaje antipático, ególatra y presumido, que circula por la vida sin reparar en los demás, hiriendo verbalmente a sus subordinados y mostrándose mezquino con infinita regularidad. Embarcado en la elaboración de un libro de fotografías dantescas, un día, tras adquirir una hélice de madera en una tienda de antiguedades, decide aventurarse en un parque cercano con el propósito de fijar su objetivo en una pareja de amantes que pasean entre matorrales demostrando su pasión en público. Tras inmortalizarles desde varias posiciones y ángulos, Jane (libidinosa Vanessa Redgrave), la mujer cazada; percibe la presencia del voyeur y corre rauda dispuesta a pedirle los negativos. Tras un tira y afloja del que Thomas sale triunfador, la mujer acude en pos de su amante, que ha desaparecido de escena. El posterior revelado del carrete descubre al artista una realidad que le había pasado desapercibida. Tras los tórridos abrazos de los enamorados, parece esconderse un crímen que él mismo ha fotografiado.
Blow Up reúne un plantel de sugestivas actrices, cuyos semblantes sirven a Antonioni para crear un cuadro de brillante plasticidad, rodeando al protagonista masculino de tentadoras flores que terminan por hundirle en un profundo pozo de desconcierto. Junto a la londinense Redgrave, Sarah Miles faculta a Patricia, que ama en secreto a Thomas y que representa la insatisfacción en la historia.
También podemos contemplar a Jane Birkin y Gillian Hills, reflejadas en dos dispersas jovencitas dispuestas a todo con tal de posar frente a la cámara del artista. El fotógrafo las utiliza cómo objetos de chanza, cómo maniquies ó muñecos de guiñol en sus manos, manipulándolas hasta donde puede. Ambas representan la pasión incontenible y el encantador aroma de la inmoralidad.
Por último debo mencionar a la rusa Veruschka Von Lehndorff, modelo de origen aristocrático, que hizo sus pinitos en el cine y que en Blow Up se interpreta a si misma, dando cuenta de una estirada mujer de pasarela, repleta de talento e idolatrada por Thomas. Es evidente que la edulcorada actriz rusa plasmó a la perfección el encanto de una profesional del posado fotográfico, y poco más.
Las mujeres en Blow Up son parte fundamental del relato, actuando como hilos conductores de los sentimientos del protagonista, exteriorizando diversas personalidades y sirviendo al espectador como anfitrionas de diferentes estados de ánimo.
La secuencia del reportaje fotográfico en el parque, cuando Thomas capta con su objetivo a la pareja, es una demostración técnica de cine, conjugando planos alternativos, metiendo al espectador en el ojo de la cámara, apartando al artista en un rincón y centrando a la pareja de amantes con un poder que sólo transmite la imagen.
La escena que pone fin a Blow Up, en la que un grupo de mimos juegan al tenis con raquetas y pelota imaginarias, es un dechado de originalidad y transmite la idea de que la realidad tiene a veces menos peso específico que la ficción. Antonioni trata de trasladarnos la responsabilidad de fijar los flecos argumentales que lleven a una conclusión. Es cómo esbozar un esqueleto, que rellenado de diferentes maneras, puede dar luz a otras tantas interpretaciones. La mía es simple aunque categórica : en esta vida nada es lo que parece. Y cómo dijo Calderón, la vida es un sueño, y los sueños, sueños son.
Canción "Stroll On" a cargo de los Yardbirds de Jimmy Page y Jeff Beck, y vestuario muy en la onda mod.
Galardonada con la Palma de Oro en el Festival de Cannes de 1966. Fue nominada en dos categorías (director y guión) de los Oscar de 1967, aunque se quedó sin premio.
Laberinto de sensaciones.

BLOW UP (1966). Director : Michelangelo Antonioni. Guión : Tonino Guerra y Michelangelo Antonioni, basado en un relato corto de Julio Cortázar. Fotografía : Carlo Di Palma. Música : Herbie Hancock. Producción : Carlo Ponti. Montaje : Frank Clarke. Dirección artística : Assheton Gorton. Vestuario femenino : Jocelyn Rickards. Intérpretes : David Hemmings, Vanessa Redgrave, Sarah Miles, John Castle, Jane Birkin, Veruschka Von Lendorff, Gillian Hills y Peter Bowles. 111´Color. UK-Italia-EE.UU. Bridge Films.
Fotografía : Hemmings y su cámara delatora e instrospectiva.

martes, 9 de junio de 2009

TRAILER FORBIDDEN PLANET (1956).



Contenido del clip : Tráiler de la película Forbidden Planet (Fred M.Wilcox,1956).

FORBIDDEN PLANET.


En los tiempos que corren, con los ordenadores y sistemas creativos digitales funcionando a destajo al servicio del cine, es siempre una festiva experiencia retroceder unos cuantos años para dejarse atrapar sin resistencia por el encanto de una película de las características de Forbidden Planet. Film precursor que recrea la última década del siglo veintiuno, cuando el ser humano acaba de crear un medio de transporte estelar que supera la velocidad de la luz. Lo que más llama la atención de este cuento fantástico, realizado por el director estadounidense Fred McLeod Wilcox; son unos inesperados efectos especiales, que fueron instruídos por un equipo de técnicos procedentes de la Disney. Joshua Meador, Arnold Gillespie, Warren Newcombe e Irving Ries asombraron a los espectadores de Forbidden Planet con una colección de recursos escénicos nunca vistos con anterioridad, dibujando un planeta desabrido y misterioso, cubierto de polvo y dunas, en donde pasaban sus días el enigmático Doctor Morbius (Walter Pidgeon) y su encantadora hija Altaira (Anne Francis). Cuando una nave terrestre tripulada aterriza en la superficie del planeta, los acontecimientos empiezan a traspasar los límites racionales de los recién llegados, que asisten aturdidos a un desarrollo tecnológico en manos del doctor, que desafía las normas básicas de la física. Junto a padre e hija, los navegantes espaciales terrestres descubren la presencia del robot Robby (criatura creada para la película por Ken Hultgren), que es capaz, entre otros logros; de materializar alimentos y productos de primera necesidad, sólo con examinar una muestra.
El comandante Adams (Leslie Nielsen), el doctor Ostrow (Warren Stevens) y el teniente Farman (Jack Kelly) investigan a fondo el misterio que oculta Morbius y descubren que las sensaciones del subconsciente pueden crear seres invisibles al ojo humano, materializándolos con la misma prestancia que utiliza el robot para fabricar alimentos. Ese poder encierra sin embargo, un lado oscuro que será el que ponga en peligro la integridad de los visitantes del planeta prohibido.
El actor canadiense Walter Pidgeon construye un inolvidable Doctor Morbius, aquejado de una oculta perversión transgresora, capaz de todo con tal de conservar su tesoro tecnológico fuera del alcance de la humanidad. Pero es, sin duda; la actriz newyorkina Anne Francis quién se lleva la gloria absoluta en el apartado de la interpretación. La guapa Altaira Morbius, que desde su nacimiento ha vivido aislada con la única compañía de su padre y un robot, expresa una testimonial inocencia fruto del desconocimiento, que embarga la atención del espectador. El personaje, cincelado con evidentes dosis de sensualidad, representa el freno a la irracionalidad, evidenciando la pureza en contrapunto a la malicia paterna. La modista cinematográfica Helen Rose diseñó para cubrir la esbelta anatomía de Francis, una colección de vestidos atrevidos aunque elegantes, lejos de las extravagancias habituales en otros productos del género fantástico. Las minifaldas con las que Altaira contrarresta su candidez sensorial, provocan más de una taquicardía en el patio de butacas, contemplándose hoy en día como una señal inequívoca de fino erotismo.
El actor Earl Holliman interpreta al cocinero de la nave terrícola, el ingrediente cómico de la historia. En ese sentido es venerable la escena en la que Robby, siguiendo los deseos del guisandero, plasma una ingente bodega de botellas de whisky de Kansas, cuyo consumo, acelerado por la ansiedad del momento; provoca una importante melopea en el gracioso tripulante.
El aterrizaje de la nave, con aspecto de ovni; en el planeta (que incluye la sombra reflejada sobre el pavimento y el polvo que levanta con su aproximación), el rayo arrasador que surge de la pistola de Adams y desmaterializa un tigre a punto de atacar, las huellas de un ser invisible marcando la arena del suelo, el efecto visual de la velocidad del vehículo propiedad de Morbius, los movimientos del robot ó el simple interior de la nave espacial, son elementos que hacen de Forbidden Planet un original film de culto, que sigue asombrando a quiénes lo descubren por primera vez. Nominada sin recompensa final en 1957 para el Oscar en la categoría de efectos especiales, esta película es la prueba definitiva que coloca a la imaginación como elemento primordial en la construcción de una buena película del género fantástico, por encima de impetuosas digitalizaciones.

FORBIDDEN PLANET (1956). Director : Fred M.Wilcox. Guión : Cyril Hume, según una historia de Irving Block y Allen Adler, basada en la obra The Tempest de William Shakespeare. Productor : Nicholas Nayfack. Fotografía : George J.Folsey. Montaje : Ferris Webster. Dirección artística : Cedric Gibbons y Arthur Lonergan. Efectos especiales : Arnold Gillespie, Joshua Meador, Warren Newcombe e Irving Ries. Vestuario femenino : Helen Rose. Vestuario masculino : Walter Plunkett. Música electrónica : Bebe y Louis Barron. Intérpretes : Walter Pidgeon, Anne Francis, Leslie Nielsen, Warren Stevens, Jack Kelly, Richard Anderson, Earl Holliman, George Wallace y Robert Dix. 98´Color. EE.UU. Metro Goldwyn Mayer.
Fotografía : Morbius y su bella hija Altaira reciben en su casa a los terrícolas recién llegados. Sensacionales caracterizaciones de Pidgeon y Francis.

THE MAGNIFICENT AMBERSONS.


El escritor norteamericano Booth Tarkington escribió varias novelas que fueron llevadas al cine con especial éxito. Beau Brummel, Magnolia y The Magnificent Ambersons son, a buen seguro, sus tres narraciones más reconocidas.
The Magnificent Ambersons escrita en 1918 y galardonada con el Premio Pulitzer, pertenece a la trilogía Growth, terminada en 1927.
La historia de la familia Amberson tuvo su particular instante de gloria cuando Orson Welles decidió plasmarla en imágenes, a través de un guión escrito por él mismo. El cine de Welles, brillante y categórico como pocos, nunca pecó de estiramientos indebidos. El director de Wisconsin tenía la virtud de la concisión, plasmando con intensidad y corto espacio, lo que otros realizaban con la ayuda obligada de más planos y fotogramas. De hecho The Magnificent Ambersons es un drama familiar que puede recordar a otros ejemplos cinematográficos, que por regla general se rodeaban de ampulosidad decorativa, incidiéndo en detalles nimios y alargando los brazos de un romanticismo empalagoso, hasta convertir la trama en un folletín aparente. Lo que Welles plantea en su película, lo traslada al espectador con la maestría habitual de la que hacía gala, intercalando planos repletos de expresividad, dando cuenta de la personalidad de cada miembro de la familia protagonista de un modo comprometido, exprimiendo sus bondades y defectos sin dejar espacio para la indefinición. Y lo hace en ochenta y ocho minutos (aunque exista también una versión de esas que se bautizan como director´s cut, que prolonga la trama hasta ciento treinta minutos).
La historia comienza cuando el joven inventor Eugene Morgan (Joseph Cotten) intenta contraer matrimonio con la rica y guapa heredera de la familia Amberson, Isabel (Dolores Costello), profesándose ambos un sincero amor. Sin embargo un incidente provocado por el indomable carácter de Eugene, motiva que la joven termine casándose con Wilbur Minafer (Don Dillaway), importante hombre de negocios de aspecto menos apuesto que Eugene, lo que provoca que la gente murmure sobre la sinceridad de la relación. ("Ella no quiere a su marido, seguro que le dará varios hijos y todos ellos serán mal educados, porque Isabel volcará todo su cariño con ellos, ya que hacia su esposo no siente más que aprecio", aventura una comadre en una escena de la película). Cómo cuenta la voz del narrador, el propio Welles, la chismosa sólo se equivoca en el número de retoños, ya que la pareja sólo asiste a un alumbramiento, el de George (Tim Holt), un niño que a medida que crece, demuestra un comportamiento insolente y altanero. Tras años de ausencia y cuando George se ha convertido en un joven galán, Eugene regresa a la trama, viudo y acompañado de su única hija, la jovial Lucy (Anne Baxter). El inventor ha logrado dar con la clave de la fabricación de un vehículo a motor y solicita fondos para avanzar más en la idea. Lucy y George comienzan una relación sentimental, asistiendo al mismo tiempo a un renovado episodio de amor entre sus padres, lo cuál resulta ser una amenaza para Minafer, que atormentado por sus malas inversiones financieras, muere. La tía de George, Fanny (Agnes Moorehead), que en otro tiempo amó en secreto a Eugene sin ser correspondida, inicia por celos y valiéndose de la inocencia rebelde de su sobrino, una campaña difamatoria contra Eugene e Isabel. La acción prosigue, motivando un desenlace con vocación de moraleja.
Deslumbrantes los actores Tim Holt, Dolores Costello y Agnes Moorehead, así como la puntualmente adecuada música de Bernard Herrmann y Roy Webb y el ejercicio fotográfico de Stanley Cortez, que contó con la ayuda fuera de créditos de Nicholas Musuraca, Russell Metty y el propio Welles.
La firma de Welles se deja ver en secuencias como la del reflejo en la ventana del rostro de George que observa cómo se aleja Eugene por el sendero de la mansión de los Amberson, después de que él mismo le haya expulsado de la casa. Welles usaba los primeros planos de un modo muy personal, lanzándolos siempre en momentos puntuales, obviando mohínes y remilgos en el semblante de los actores, pero dando a entender ideas que debían ser cazadas al vuelo por el espectador. Porque su cine, como el de otros grandes maestros, sugería por encima de cualquier otro verbo.
Estamos ante una obra innovadora, con un original final en el que se hace una presentación pormenorizada de actores, guionista, autor de la novela en la que se basa la película, responsables de sonido y efectos especiales, fotógrafo y cómo no, del propio Welles, escondido tras un micrófono aéreo, que pone fin a la proyección volando hacia el horizonte, rodeado de una simbólica nebulosa. Nominada sin premio en cuatro categorías de los Oscar de Hollywood de 1943. Moralizante, concreta, dramática y social, The Magnificent Ambersons es un ejercicio inmenso de cine, difícil de olvidar.

THE MAGNIFICENT AMBERSONS (1942). Dirección y guión : Orson Welles, basado en una novela de Booth Tarkington. Música : Bernard Herrmann y Roy Webb. Montaje : Robert Wise, Mark Robson y Jack Moss. Fotografía : Stanley Cortez y Orson Welles. Producción : Orson Welles. Efectos especiales : Vernon L.Walker. Intérpretes : Joseph Cotten, Dolores Costello, Anne Baxter, Tim Holt, Agnes Moorehead, Ray Collins, Richard Bennett y Don Dillaway. 88´Blanco y Negro. EE.UU. Rko Radio Pictures-Mercury Productions.
Fotografía : Dolores Costello y Tim Holt, madre e hijo en un drama con la impronta personal del gran Welles.

lunes, 8 de junio de 2009

LA BELLE ET LA BÉTE.


Puede hablarse del realizador, pintor, guionista, dramaturgo y poeta francés Jean Cocteau cómo el mejor retratista de universos mágicos en la historia del cine. La Belle et la Béte, obra literaria de Jeanne Marie Leprince de Beaumont, es un relato onírico, en donde la fealdad se contrapone a la maldad, reivindicando la condición honesta de quienes no han sido gratificados físicamente por la naturaleza. Cocteau, escoltado por el también director René Clement, elaboró un paisaje visual repleto de simbología, recalcitrante en detalles y nebulosas. La historia que nos traslada incide en el clásico de Leprince de Beaumont añadiéndo un misticismo surrealista.
Un mercader viudo al cargo de tres hijas y un vástago pendenciero y perezoso, ve peligrar el patrimonio familiar cuando las deudas contraídas comienzan a resultar insalvables. Una de sus hijas, su preferida; Bella (Josette Day) sufre el continuo menosprecio de las otras hermanas, a las que sirve cómo si fuera una criada. Una noche, tras regresar del puerto, el comerciante se extravía en el bosque, yendo a parar a la fortaleza de un horripilante ser con salvaje apariencia que le reprende cuando descubre al hombre arrancando una rosa de su jardín. La bestia le condena a muerte en pago a su osadía. A cambio de salvarle del castigo, el montaraz ser le ofrece la posibilidad de retornar a casa y enviar en su lugar a una de las hijas. Bella, enterada, se ofrece de inmediato para ocupar el puesto de su padre. A partir del encuentro de la angelical muchacha y el monstruo surgirá la posibilidad de encauzar la maltrecha economía familiar, aunque sea a costa de la vida del malcarado individuo.
Cocteau adorna su relato con poesía, llenando de prolijidades cada escena, cómo cuando adorna los pasillos del castillo con candelabros sujetados por brazos humanos móviles. De idéntico modo, maquilla al personaje femenino protagonista con vaporosas prendas nocturnas y luminosos vestidos diurnos. Lucién Carré y René Moulaert aportan unos excelsos decorados llenos de boato, que se unen a la impactante fuerza visual que esgrimen los personajes incorporados a la chimenea cómo efigies pétreas que cobran vida en momentos puntuales, ó al cupido justiciero que ejecuta el desenlace final,( se intuyen con claridad ciertas referencias de los geniales responsables del decorado a la obra del grabador francés Gustave Doré).
El cuento de hadas se llena de acidez a costa de sentimientos negativos que se desprenden de la perversa condición humana que demuestran Felicie (Mila Parely) y Adelaide (Nane Germon), aunque recobra su dulzura sucinta gracias al impecable estilo interpretativo de la guapa actriz parisina Josette Day.
También Jean Marais, amante de Cocteau (se conocieron durante el rodaje de esta película); aporta a la historia un rigor especial, interpretando hasta tres personajes diferentes, entre ellos el de La Bestia.
La música del laudable Georges Auric baña las imágenes de una centrífuga calidez, contribuyendo en gran medida a crear un acertado ritmo narrativo.
Incluso en las escenas en las que el guión incita al espectáculo efectista, cómo el vuelo final de los enamorados ó las migraciones espaciales de la protagonista con el mágico poder del guante; Cocteau se muestra inteligente, sin caer en excesos que hubieran quebrantado el sentido mágico de la historia.
Pura poesía concebida en imágenes, trono del surrealismo cinematográfico.

LA BELLE ET LA BÉTE (1946). Dirección : Jean Cocteau y René Clement. Guión, diálogos e historia : Jean Cocteau, basado en la obra literaria homónima de Jeanne Marie Leprince de Beaumont. Producción : André Paulvé. Música : Georges Auric. Fotografía : Henri Alekan. Montaje : Claude Ibéria. Decorados : Lucién Carré y René Moulaert. Vestuario : Antonio Castillo, Marcel Escoffier, Pierre Cardin y Christian Berard. Intérpretes : Jean Marais, Josette Day, Mila Parely, Nane Germon, Michel Auclair, Marcel André y Raoul Marco. 96´Blanco y Negro. Francia. DisCina.
Fotografía : La Bella (Josette Day), un rostro lleno de luz.

TRAILER THE THIN MAN (1934).



Contenido del clip : Tráiler The Thin Man (W.S.Van Dyke,1934).

THE THIN MAN.


Dashiell Hammett fue un escritor norteamericano de relatos breves y novela negra, padre literario del detective Sam Spade, y además del matrimonio formado por Nick y Nora Charles, una pareja de afables investigadores privados que fueron, años después de su creación literaria; representados para el cine por los actores norteamericanos William Powell y Myrna Loy.
The Thin Man fue la primera de una saga de películas en las que el matrimonio de detectives ejercía de protagonista, producidas por la Metro Goldwyn Mayer entre 1934 y 1947.
En realidad las historias de la sagaz a la par que divertida pareja estaban salpicadas de grandes dosis de comedia, buscando provocar el divertimento del patio de butacas, al tiempo que deslizaban el siempre atractivo juego de descubrir al culpable ayudando al espectador con las pesquisas de Nick y Nora Charles, divertidas e imaginativas.
The Thin Man fue nominada en 1935 a cuatro Oscar de Hollywood, en las categorías de mejor película, mejor actor principal (William Powell), director (W.S.Van Dyke) y guión adaptado (Goodrich-Hackett), aunque se quedó sin galardones.
Genial la escena de la fiesta navideña en casa del matrimonio Charles, con una colección de personajes, a cada cuál más disparatado; siendo especialmente hilarante el obeso caballero que pretende hablar con su madre a toda costa. Brillante también la cena del desenlace, narrada con un hipnotizante ritmo.
Myrna Loy (Nora Charles) y Maureen O´Sullivan (Dorothy) ponen el toque atractivo en una película que sigue deleitando por su inocente frescura, pese al inevitable paso del tiempo.
Un ejemplo de desternillante cine, blindado por unos adecuados diálogos y un elenco de personajes moldeados con intención.
Recomendable.

THE THIN MAN (1934) Director : W.S.Van Dyke. Guión : Albert Hackett y Frances Goodrich, basado en una novela de Dashiell Hammett. Música : William Axt. Producción : Hunt Stromberg. Fotografía : James Wong Howe. Montaje : Robert Kern. Dirección artística : Cedric Gibbons. Intérpretes : William Powell, Myrna Loy, Maureen O´Sullivan, Nat Pendleton, Minna Gombell, Porter Hall, César Romero y Harold Huber. 91´Blanco y Negro. EE.UU. Metro Goldwyn Mayer.
Fotografía : Powell, Loy y O´Sullivan, glamour de los años treinta con traza de comedia detectivesca.

CHARLIE´S ANGELS.


"Había una vez tres muchachitas que fueron a la academia de policía. Les asignaban misiones muy peligrosas. Pero yo las aparté de todo aquello y ahora trabajan para mi. Yo soy Charlie."
Ivan Goff y Ben Roberts crearon en 1976 una serie de televisión, emitida en los Estados Unidos por la ABC, que adquirió fama internacional de la mano de las actrices Kate Jackson (Sabrina Duncan), Farrah Fawcett (Jill Munroe) y Jaclyn Smith (Kelly Garrett). En clave de historias de investigación criminal, y con el añadido del actor David Doyle (Bosley) que hacía las veces de enganche entre el oculto patrón Charlie Townsend y las bellas detectives privadas; el éxito de la serie fue notable. En el año 2000 el publicista y director de cine Joseph McGinty, con el alias de McG, llevó a la gran pantalla una versión de la serie, que incorporaba a los roles principales tres nuevos y bellos rostros. Cameron Diaz, Drew Barrymore y Lucy Liu se convertían en los ángeles de Charlie del cine, variando respecto de la serie de televisión, incluso los nombres de las detectives.
La película procede claramente de la mentalidad mercantilista de un experto en publicidad, pues comete el pecado de llenar la trama de efectos visuales y dejar vacío el saco de la consistencia. Mucha sonrisa femenina, alto grado de anatomía y balas que cruzan el aire ralentizadas hasta llegar al objetivo. Karate y bombas completan los cimientos de una película nacida para impresionar retinas y poco más. Bill Murray ejerciendo de Bosley y la escultural Kelly Lynch oficiando de mala intentan avalar este producto insípido, lleno de tópicos y que encima pretende provocar la carcajada.
Comedieta sólo apta para clientes muy aburridos.

CHARLIE´S ANGELS (2000). Director : McG. Guión : Ryan Rowe, John August y Ed Solomon, basado en los personajes de la serie de televisión creados por Ivan Goff y Ben Roberts. Música : Ed Shearmur. Fotografía : Russell Carpenter. Producción : Drew Barrymore, Leonard Goldberg y Nancy Juvonen. Efectos visuales : Alyssa Fong, Kenneth Jones y Stephen Kowalski. Intérpretes : Cameron Diaz, Lucy Liu, Drew Barrymore, Bill Murray, Kelly Lynch, Sam Rockwell, Crispin Glover, Tim Curry y John Forsythe.
98´Color. Alemania-EE.UU. Columbia Pictures-Flower Films-Tall Trees Productions-Global Entertainment Productions.
Fotografía : Angeles de Charlie cinematográficas, mucho ruido y pocas nueces.